Jamaica a Ritmo de Reggae

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En esta isla del caribe donde reina la libertad no importa ni el día ni la hora, casi a cada minuto se escucha alguna canción de Bob Marley, considerado el rey no solo del reggae, sino de Jamica.

A ellos se ha ido sumando, como dicen sus habitantes, su vibrante arte, sus puestas de sol únicas y la idiosincrasia de los jamaicanos.

En este país los viajeros tienen la posibilidad de admirar sus blancas playas, enmarcadas por la tonalidades vedes de sus costas, perderse en los ritmos y movimientos del reggae y hasta intercambiar ideas con los rastafaris o rastas. Además de disfrutar de sus atractivos naturales e históricos, su vasta oferta de centros nocturnos y hoteles de lujo, todo ello en medio de un ambiente de libertad, donde casi todo está permitido.

Uno de los mejores sitios para disfrutar del crepúsculo es Rick’s Café, localizado en la ciudad de Negril. Allí cada tarde hay un espectáculo de clavadistas. En las playas de los hoteles de Negril -a menos de 100 metros-, los turistas son abordados por los jamaicanos que navegan de día y noche, para vender artesanías, sexo y mariguana.

En algunas regiones de la isla es común que los turistas realicen recorridos en lancha por los ríos que rodean pequeños poblados.

En los mercados tanto de Negril, Ocho Ríos y Monteg Bay es fácil encontrar esculturas de madera con el rostro de Bob Marley.

En las cascadas Dunn’s River, los visitantes pueden recorrer cuesta arriba 300 metros en medio del agua.

En el atrio de la iglesia Patrish, en Montego Bay, hay un cementerio de hombres ilustres. En algunas de las lápidas el paso del tiempo ha desvanecido sus epitafios.

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