Cementerio Père Lachaise.

Si vas  de vacaciones a Europa,  el cementerio Père Lachaise es un sitio en el que los epitafios y las tumbas de famosos han logrado atraer a muchos viajeros que llegan a París.

En la cima de una colina, al este de París se localiza uno de los sitios más singulares de la Ciudad Luz, el cementerio Pére Lachaise. Allí los epitafios poéticos, las tumbas, capillas y los difuntos se han convertido en el principal atractivo de la también llamada “la ciudad de los muertos”.
Y es que los nombres de los más de 300 mil cuerpos que ahí descansan han dejado huella en la humanidad, pues algunos deben su fama a la literatura, otros a la música ola ciencia y unos más a la política.
Fue creado en 1813 por Alexander Brongniart con la finalidad de que en ese sitio fueran enterradas algunas de las familias más ricas y acaudaladas de la ciudad.
En pocos años el cementerio comenzó a poblarse de jardines, tumbas, estatuas de mármol, callejones y veredas, pero en 1817 los restos de los escritores Moliere y La Fontaine, lo convirtieron en un lugar para la élite intelectual de Francia y de otras regiones.
Hoy, a casi 200 años de su construcción llegan viajeros de diversas regiones del mundo, con la única
intención de admirar el mausoleo de sus ídolos o personajes públicos.

Ese espacio es morada de María Callas, Louis Gay Lusscac, Eugéne Delacroix, Oscar Wilde, Isadora Duncan, Sarah Berhardt, George Bizet y Augusto Comte. Entre este laberinto, los visitantes no pierden oportunidad de retratar la tumba de los famosos, algunas han pasado al olvido, pero otras están llenas de tarjetas y flores.
También yacen los restos de la cantante francesa Edith Piaf, Frederic Chopin y los escritores Balzac y Nerval. En este camino serpenteante de difuntos ilustres, sobresalen letreros con flechas que dicen: “A la tumba de Morrison”.
De hecho, diariamente Pére Lachaise recibe a los fans del legendario vocalista de la banda The Doors, James Douglas Morrison, quien falleció el 3 de julio de 1971, en París.
Y es justamente el mausoleo del Rey Lagarto, el que cada vez atrae a más viajeros, que llenan ese espacio de incalculables recuerdos, así como de creativos homenajes, pues las flores y veladoras son apenas una muestra de cariño, ya que hay quienes llegan con guitarra en mano para entonar algunas de esas canciones que aquella banda hiciera famosas.
En la lápida es posible leer una inscripción en griego que dice: “Kawa Ton Aimona Eayto”, que significa fiel a su espíritu.
Con el paso de los años ese cementerio comenzó ha ser insuficiente y en el barrio de Montparnasse se decidió edificar un nuevo panteón, también para las celebridades.
Ahí están los sepulcros de muchos famosos como Charles Baudelaire, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Carol Dunlop, Pierre Larousse y el escritor argentino Julio Cortázar, por mencionar algunos, cuyos sepulcros atraen a los viajeros.

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