Pie de la Cuesta.

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Sólo a 19 kilómetros al norte del bullicio y la agitación de Acapulco, en la costa del Pacífico, se halla Pie de la Cuesta, una franja delgada de tierra comprendida entre el océano y la Laguna de Coyuya.

Cada fin de semana, esta tranquila cenefa de playa se llena a tope de citadinos que buscan “desconectarse” en un destino que les queda relativamente cerca y accessible.

07-07-2008-063627-pm.jpgEl éxodo ocurre por carretera, y muchos de los visitantes son expatriados estadounidenses, franceses y de otros países que trabajan en la frenética capital mexicana.
Los hoteles de Pie de la Cuesta son pequeños (la mayoría tiene menos de 20 habitaciones) y sencillos; el ambiente, europeo y muy fresco; los precios, moderados.
Dos factores han salvado a Pie de la Cuesta del desarrollo a gran escala: la presencia de una base militar y su particularmente fuerte oleaje. La mayoría de los hoteles cuenta con pequeñas albercas, mientras que las palapas de palmas secas resguardan a quienes descansan en la playa del radiante sol que le ha dado fama al estado de Guerrero.

Pie de la Cuesta es para la gente que quiere relajarse, es más para los viajeros, no tanto para los turistas; aquí no encontrarás ninguna disco. Vayma es un hotel tipo boutique, que tiene un disposición especial hacia las mascotas.
Ya que cuando llegan los dueños junto con sus mascotas, estos son recibidos con grandes tazones de agua. Si los canes están hambrientos, se les ofrece un menú gourmet especial para perros. Si les apetece echarse un chapuzón, Vayma cuenta con albercas miniatura para que los huéspedes caninos puedan chapotear a gusto.

Pero Vayma no es sólo para los amantes de los perros. Los fines de semana acude una masajista para mimar a quien lo desee, mientras el bar de la alberca distribuye cocteles. Y el bistrot Papy’O ofrece deliciosos platos y bocadillos, como la ensalada fría de pimientos morrones asados que, acompañada de una espumosa piñaa colada, resulta perfecta para combatir el calor.
07-07-2008-062651-pm.jpgFrente a Vayma y los otros hoteles de la playa, la Laguna de Coyuca es el paraíso de los deportes acuáticos. Esquiadores, jetskies y lanchas de motor surcan las tranquilas aguas rodeados de exuberantes montañas verdes. Los clubes de esquí en la laguna, como Tres Marías, son interesantes alternativas para las comidas, especialmente el desayuno.
La brisa fresca recorre el restaurante abierto de Tres Marías, que posee brillantes y alegres toques decorativos, como ristras de ajos colgando de las vigas. Mientras disfrutan de un abundante plato de enchiladas y una taza de café caliente, los comensales pueden observar el ir y venir de garzas y otras aves costeras.
Los amantes de la naturaleza pueden ir un paso más allá en la observación de aves si rentan un kayak en el Club Acuario para dirigirse a los manglares que se encuentran al otro lado de los clubes de esquí. Una vez que se deja atrás el estruendo y las ondas de los vehículos acuáticos motorizados, los aventureros pueden ver como a bordo de sus modestas embarcaciones, los pobladores sacan enormes redes llenas de peces y admirar por lo menos 12 especies diferentes de aves.

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