Arte en el metro.

Muchos turistas no esperan el metro contando los minutos, sino admirando obras de arte, ya que las redes mundiales de este transporte se han convertido en extensas exposiciones subterráneas donde hay incluso arte vivo.

El arte en el metro se ha vuelto más crítico y experimental para llamar la atención de un público muy amplio y que muchas veces va con prisas.

Algunas ciudades encierran verdaderas joyas: la estación de Chamberí en Madrid, clausurada en 1966, se convirtió en estación-museo en marzo de 2008, y se pueden visitar sus instalaciones tal y como eran. Mientras que la estación de El Retiro esconde una sala de exposición fotográfica: Expometro.

“Arts for Transit”, una rama de la agencia estatal de transporte de Nueva York, emplea a artistas (músicos, fotógrafos, escultores y pintores) para decorar y darle vida a sus estaciones.

Grandes diseñadores como Norman Foster –que diseñó el Millenium Bridge de Londres y la Hearst Tower de Nueva York– han participado en proyectos como el diseño del metro de Bilbao y el de la estación de Canary Wharf de Londres.

La estructura de hierro de la estación de Brin Station en Génova, Italia, fue diseñada por el creador del Centro Pompidou de París, el famoso arquitecto Renzo Piano.

La estación multicolor de Olaias en Portugal es obra del famoso arquitecto portugués Tomás Taveira y un grupo de artistas. Juntos crearon una estación de espectacular estética modernista para la Expo’98.

Es el caso de estaciones como la de Montebello en Lille, Francia, con sus peceras, según explica Bruno Cappelle, de la oficina de turismo de la ciudad.

Atenas tiene un museo subterráneo inspirado en la antigua Grecia. La parada de la Acrópolis, por ejemplo, incluye una exhibición permanente con copias del Partenón y réplicas de esculturas que se exhiben en el Museo Británico de Londres.

Berlín lleva a los transeúntes por un tour subterráneo, mezclando estaciones empapadas de modernismo, posmodernismo, popart y purismo con otras de inspiración histórica como la de Märkisches Museum, salpicada de murales.

El metro de Kiev tiene estaciones surrealistas, como la de Pecherskaya , a modo de nave espacial, mientras que las de Montreal están decoradas con cientos de obras de arte que llenan sus túneles, andenes y vagones.

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