El Castillo de Nymphenburg

En medio de un bello parque, en la parte oeste de Munich, se alza majestuoso el Castillo de Nymphenburg. Este inmenso palacio, joya del barroco alemán, fue en un principio la residencia de verano de los Wittelsbacher.

Lo mandó a construir el príncipe Fernando María para donarlo a su esposa con motivo del nacimiento de su heredero, Max Emmanuel.

El arquitecto Agostino Barelli realizó la obra entre 1664 y 1674. Con el paso de los años, los sucesores de Fernando María fueron añadiendo nuevos pabellones al primer edificio, que había sido levantado tomando como modelo las villas italianas.

Dentro del castillo se destacan el Steinerne Saal (Gran Salón), rococó y decorado con frescos de Zimmerman; la Galería de las Bellezas, con los retratos de 36 mujeres muniquesas, incluido el de la bailarina Lola Montes, amante del rey Luis I y causa de su abdicación; y el Museo de Porcelana, con piezas de la fábrica situada en el mismo recinto.

En cuanto a los Pabellones, es el de Amalienburg el que más fama ha adquirido por la perfección de sus formas y su rica ornamentación. En efecto, este pabellón de caza, obra maestra de Francois de Cuvilliés, es un edificio de estilo rococó cuya exquisitez y elegancia quedan ejemplarmente reflejadas en la circular Sala de los Espejos.

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