El lago de Tequesquitengo

Este hermoso lago se encuentra en el centro del estado de Morelos a 111 kilómetros de la Ciudad de México y a 36 kilómetros de la ciudad de Cuernavaca, ocupa parte del municipio de Jojutla.
Su origen data del año de 1650, cuando se formó un pequeño pueblo, llamado San Juan Tequezquitengo, junto a un ojo o manantial de agua, ubicado en la parte baja de una gran cuenca, sus habitantes se dedicaron a la extracción del tequezquite y la siembra de maíz y ajonjolí.
En el siglo XIX, los dueños de la hacienda “Vista Hermosa”, ubicada cerca del pequeño pueblo, construyeron un canal de riego, las aguas excedentes del canal y las del manantial comenzaron a inundar el fondo de la cuenca formando un pequeño lago. Los mantos acuíferos incrementados por las corrientes subterráneas que formaron varios rios cercanos presionaron los niveles freáticos de agua, incrementado poco a poco el nivel del lago, al grado que llego a inundar al pequeño pueblo.
Teniendo sus habitantes que reconstruir su iglesia y sus casas en una de las partes mas elevadas de la ribera de la cuenca, quedando la antigua población en el fondo del nuevo lago.
Mientras paulatinamente seguía subiendo el nivel de las aguas, se empezó a convertir la ribera del lago en un lugar especial para el turismo y se edificaron casas de descanso para los habitantes de las ciudades de méxico, cuernavaca y otras. Con el fin de evitar que se inundara totalmente la cuenca, se hizo en la parte sudeste del lago, un túnel de desfogue para controlar los niveles de la superficie del agua..
En la actualidad Tequesquitengo (cuyo nombre significa: “en el lugar del tequezquite”), es el principal almacenamiento hidrológico del estado de Morelos, el lago ocupa la parte baja de la cuenca que tiene 28 km2. Con una superficie inundada de 8 km2. , el espejo de agua tiene 4.20 km. En su mayor longitud y 2.5 km. En su menor, con un perímetro de 16 kilómetros.
Este lugar presenta dos aspectos muy interesantes; uno: el de un pueblo que se negó a morir y que fue reconstruido con su iglesia , su plaza central con quiosco y teatro al aire libre, zona comercial y sus callejuelas característica de los pueblos rurales, con casas de techos de tejas habitadas por campesinos y trabajadores de los nuevos centros turísticos deportivos.
El otro: lujos hoteles, amplias casas de descanso particulares, clubes deportivos, restaurantes, desembarcos para lanchas, playas y muelles para embarcarse y nadar, albercas y lujosos jardines para atender a los turistas, que llegan a este lugar buscando practicar deportes acuáticos como la natación, buceo o salto y figuras en esquís, o para descansar en un agradable clima libre de contaminación.
Los visitantes pueden recorrer el perímetro de la cuenca mediante una cómoda carretera, que comunica con todos los lugares de interés turístico, además muy cerca se puede visitar la interesante e histórica ciudad de Jojutla.
Para llegar al lago se toma desde la Ciudad de México la supercarretera a Acapulco, después de pasar la ciudad de cuernavaca, en la población dé Alpuyeca, se toma la desviación a Jojutla, unos kilómetros despues, en el pueblo de Xoxotla en la zona del mercado, está la entrada directa a Tequesquitengo.
Visita la Casa de Azúcar.

En la década de los 60, Alejandro Won Wuthenau, estudioso del arte y amante de la naturaleza, adquirió a la que bautizaría después como Casa Azúcar. Aquí, este alemán pretendía pasar su vejez y brindar a sus hijas un verdadero hogar.
Y así fue, desde entonces y hasta 1994, dedicó sus esfuerzos a investigar la historia del hermoso valle de Tepoztlán (Morelos); además, con el paso del tiempo logró ganarse la confianza de sus habitantes quienes lo conocían como “El Sembrador de Agua”, gracias a sus esfuerzos por abastecer a la región de este líquido vital.
Tras su muerte, el inmueble permaneció algunos años en el abandono y en 2006 fue comprada, casi por casualidad, por Emir Dupeyrón con la intención de rescatar la arquitectura original de la construcción (con rasgos Europeos y mexicanos) y convertirla en una casa de descanso, única en su tipo, capaz de ofrecer a sus huéspedes toda una experiencia de paz y salud.
Este proyecto surgió con la intención de brindar a las personas una fuente de tranquilidad accesible. En cada rincón se respira armonía y serenidad; habitaciones y pasillos conservan intactas sus anécdotas e historias que se ven enriquecidas por las adaptaciones que se han hecho.
Dentro del terreno, de más de 3 mil metros cuadrados, puede encontrarse un poema original escrito por Pita Amor y un grabado del siglo XVII, así como un sinfín de esculturas, lo mismo antiguas que contemporáneas. Además, hay utensilios originales que pertenecieron a Alejandro Won Wuthenau.
Los servicios y amenidades de Casa Azúcar son:
- Siete exclusivas habitaciones. La modernidad está presente en cada una de éstas. Los amplios espacios, la decoración y equipamiento garantizan experiencias inolvidables. Usted puede elegir entre cualquiera de las opciones existentes: Sol, Luna, Alegría, Molienda, Ingenio, Azúcar y El Beso, con espectacular vista al Tepozteco.
- Restaurante Bar. Ofrece un amplio menú de platillos típicos de la región, sin olvidar los menús internacionales elaborados por chefs con amplia experiencia en alta cocina.
- Spa. Instalaciones equipadas para ofrecer masajes, tratamientos corporales y faciales, sauna y piedras calientes, etcétera. Asimismo, en breve se inaugurará un Temazcal.
- Área para eventos sociales. Con capacidad para 200 personas; dichos eventos pueden realizarse durante el día o la noche, dependiendo de las necesidades de los huéspedes.
- Jardín y espacios recreativos. Incluye una piscina diseñada especialmente por la hija menor de Wuthenau. Asimismo, la flora del lugar es inigualable.
- Actividades físicas. La gama de opciones incluye sesiones de meditación (para principiantes y avanzados), clases de Tai Chi (para todas las edades) y caminatas guiadas a la montaña bajo estrictas medidas de seguridad que garantizan la integridad de los participantes.
Por todo lo anterior, te invitamos a que visites Casa Azúcar. Sin duda, en ésta encontrarás una experiencia en hotelería novedosa pero, sobre todo, cálida y amigable.
Informes y reservaciones:
Contacto: Heidy Pérez
E-mail: casaazucar@hotmail.com
Teléfono: +(1)739 395.01.19
Ubicación: Prolongación de Zaragoza 419, Tepoztlán, Morelos, México.
Centro Ceremonial Indígena de Tibes

Visitar este lugar fácilmente le tomará hasta tres horas, así que considere el tiempo y lleve zapatos bajos o deportivos para caminar por el centro ceremonial de la mano de un guía que le explica con lujo de detalles el propósito que daban loa taínos a cada uno de los árboles ubicados allí.
Antes de comenzar el recorrido será pasado a una sala de exhibición desde los indios arcaicos/igneris hasta los taínos. Aprenderá de la cultura y estilo de vida de cada civilización. Por ejemplo, los arcaicos deformaban el cráneo con una piedra por considerarlo un asunto estético. El cemí, las hachas, el ritual de la cohoba, los dujos, los morteros y los aros líticos serán algunas de las piezas que podrá apreciar.
Al lado de la exhibición hay otra sala que mantiene trabajos de distintos artistas, los cuales no son permanentes.
Concluido su recorrido por las exhibiciones le pasarán a ver una película de poco más de 30 minutos de duración en la que participa el historiador y arqueólogo, Ricardo Alegría. El centro sigue siendo investigado por arqueólogos. Antes de comenzar el recorrido debe dejar todo alimento atrás y sólo se permite una botella de agua.
Una vez comienza el recorrido se adentrará en el ambiente que rodeaba a nuestros taínos. Verá las higueras que usaban los taínos para hacer recipientes.
Transcurrido un tramo, se recrearon algunos bohíos y un caney en los que puede entrar y tomarse fotos, si gusta. El tamaño de las construcciones era de 3 a 5 veces más grande de los que observará, aclaran los guías.
Al final podrá ver los bateyes y plazas que dejaron los taínos rodeadas por enormes piedras con petroglíficos.
El ambiente que predomina es uno apacible por estar rodeado de árboles, flora y fauna.
El santuario Piedra Herrada, Edo. de México

Valle esté en le corazón de la zona de los santuarios de la mariposa monarca, que cada año recorre desde Canadá 5, 000 kilómetros, para pasar en ellos el invierno. A 25 kilómetros al oriente de Valle, está el santuario Piedra Herrada, sobre el costado norte de la carretera de Los Saucos.
El estacionamiento está resguardado. Ahí se contrata al guía y se pueden alquilar caballos.
Además de Piedra Herrada existen varias opciones para visitar a esta famosa y bella migrante en el Estado de México. Además del santuario de Piedra Herrada está el santuario de Cerro Pelón, situado en el ejido El Capulín en el muncipio de Donato Guerra, unos 30 kilómetros al noroeste de Valle de Bravo (camino a la carretera federal 15).
Otra opción es el Ejido La Masa, en el municipio de San José del Rincón, y también el santuario de Cerro Altamirano, en el municipio de Temascalcingo.
Barco de guerra convertido en museo.

En el espléndido estuario que forman el mar atlántico y la salida del río Jamapa, en la población boca del río, Veracruz, se encuentra anclado un barco de guerra, el cañonero Guanajuatso, que dio servicio a la Armada de México y ahora está convertido en un interesante museo que muestra como están divididos los espacios para funcionar como una poderosa maquina de guerra.
Este navío en lugar de haber sido desarmado para usar sus partes, por su brillante trayectoria sobre los mares, se acondicionó para ser un museo naval interactivo.
El barco fue construido en España, en el astillero del ferrol, tiene ochenta metros de eslora (largo), doce de manga (ancho), y cuatro de calado (parte sumergida del casco), fue dado de alta en la marina de México en el año de 1934, operado por una tripulación de ciento cuarenta marineros.
Se le consideró en esa época como una de las naves más rápidas y mejor armadas; durante la segunda guerra mundial fue equipado con bombas de profundidad para cazar submarinos.
Después de recorrer todos los mares, fue retirado del servicio en el año 2001, y convertido en interesante museo.
La av. De las banderas en Boca del Río, se modificó dotándola de amplios camellones y enormes esculturas de los Olmecas, para ser el marco donde se le hizo un muelle especial al cañonero.
Los visitantes a este museo son guiados por oficiales de la Marina de México, en el recorrido por el interior del buque para darles todas las explicaciones de la utilización de los espacios. Y la forma en que se manejaron las ametralladoras y los grandes cañones.
Después de recorrer el navío se puede deleitar el paladar saboreando los platillos elaborados con mariscos que presentan los restaurantes típicos que se encuentran junto al río Jamapa, o en el mismo barco tomar una bebida fria contemplando el caudaloso rio.





