Mazunte, en Oaxaca

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En el pequeño balneario de Mazunte no hay cruceros atracados, ni estudiantes borrachos ni grandes complejos hoteleros con todo incluido. Nada de eso.

En esta localidad del estado de Oaxaca, los residentes se zambullen en el océano. Los pescadores descargan tiburones por la mañana. Los chicos juegan al futbol en la playa, improvisando los arcos con varas clavadas en la arena. Calles de tierra llevan a la playa. La gente vive a pocas cuadras, en casas con hamacas.

Mazunte no es un sitio aislado. Vienen extranjeros desde hace años y muchos se quedan, abriendo pequeños hoteles, restaurantes y bares. Hay un flujo constante de mochileros, parejas y jubilados. Y abundan las atracciones, pero no sólo para turistas. En Oaxaca, el visitante se sumerge en la vida cotidiana de los lugareños.

Oaxaca es uno de los estados más grandes del país y tiene montañas altas, valles áridos, bosques tropicales y playas junto a laderas rocosas.

La ciudad de Oaxaca se caracteriza por su elegancia y su movimiento, con un centro muy activo. Está rodeada por una gran cantidad de pueblos con sus propias atracciones, desde tejidos hasta negocios donde se produce mezcal, una bebida alcohólica tradicional a base de plantas de maguey.

Hay numerosos mercados en la zona, donde cientos de personas venden todo tipo de artículos y comidas, incluidas delicias tradicionales como el chocolate oaxaqueño, el mezcal, los chapulines (saltamontes) fritos y mole.

Hay ruinas de civilizaciones antiguas. Monte Albán, centro de la civilización zapoteca, se yergue en la cima de una colina en el valle, cerca de la ciudad, con imponentes edificios y pirámides. Del otro lado del valle, las ruinas de Mitla contienen lo que queda de la civilización mixteca.

En la plaza central de la ciudad de Oaxaca, el Zócalo, residentes y visitantes bebe chocolate caliente o cerveza. Se escucha música andina, mariachis y hay quienes tocan marimba. La gente da paseos, las parejas se besuquean.

En Oaxaca hay alojamiento y restaurantes para todos los precios. Pagas  unos 20 dólares por una cena para dos con tragos y postre, y 40 dólares en el restaurante del hotel de la ciudad de Oaxaca y en la cabaña de Mazunte, fuera de temporada.

Si bien sigue siendo un pueblo de pescadores, Mazunte cambió mucho desde que se prohibió la caza de tortugas y cocodrilos hace unos 20 años. Los cazadores se dedican ahora al ecoturismo. Hay acuarios con tortugas marinas y paseos en barco. Pagas 30 dólares (por  dos, propina incluida) por un paseo ecológico en barco, con una docena de personas. Los mismos pescadores ofrecen esos paseos en playa Rinconcito.

Durante el paseo uno observa tortugas marinas y otros peces, incluidos delfines. Nosotros vimos incluso un tiburón. Al final del paseo uno bucea.

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