Plaza Juan Nepomuceno Alvarez, en el Corazón de Acapulco

Un lugar emblemático del bello puerto de Acapulco es el zócalo o plaza principal, de nombre Juan Nepomuceno Alvarez, situada en la Avenida Miguel Alemán, frente al malecón, en la zona centro de la ciudad porteña, de hecho pudiésemos decir que aquí está el “viejo Aca…”, que ha sido testigo mudo de la evolución de la ciudad; durante este paseo, además de tener la oportunidad de conocer un poco de historia del centro histórico, podrá disfrutar de una rica taza de café en las diversas cafeterías al aire libre, una paleta en la heladería o simplemente sentarse al pie de un árbol y a la sombra de su follaje, para contemplar el andar gracioso de las aves que atestan los pasillos, arremolinándose por diversas zonas del parque para comer las migajas de pan que les arroja la gente.

Desde la tranquilidad de la atmósfera que rodea el sitio, al fondo podrá observar la bella Catedral de Nuestra Señora de la Soledad, sede principal de la Arquidiócesis de Acapulco desde 1958; el edificio consta de tres cuerpos, destacando el central con tres nichos redondos que alberga a tres santos; combina arquitectónicamente estilos diversos que se amalgamaron durante y después de la construcción, aquí se pueden admirar detalles de la arquitectura neocolonial, así como el estilo morisco y bizantino, este último sobresaliendo en la cúpula y las torres -muy bonito por cierto-; en el interior de la iglesia, la decoración está compuesta por miles de azulejos y mosaicos dorados con un azul turquesa sumamente intenso, muy interesante a la vista del paseante. Sin embargo, este edificio tiene su antecedente en el año de 1555, cuando se construye la primera parroquia, ¡imagínese la antigüedad del lugar y las historias que hay que conocer!

La plaza lleva el nombre de Juan N. Alvarez Hurtado, fiero comandante durante la Revolución de Ayutla en 1854 y un año después sería presidente de México; esta plaza posee un kiosco con vista a la costera, junto con cinco fuentes estilo colonial que adornan de forma simétrica el lugar, a un lado de la catedral podrá observar un monumento dedicado al personaje que da nombre a este sitio.

Durante el virreinato el lugar fue conocido como Plaza de Armas de la ciudad, costumbre de las principales plazas de la Nueva España, en esta época fue invadida en diversas ocasiones por la entrada del mar; sin embargo, quizá una de las tragedias que calaron hondo en la memoria colectiva de la población, fueron aquellas inundaciones ocurridas el 30 de agosto de 1754, dejando cientos de heridos y decenas de muertos.

Otra tragedia de la cual se tiene memoria, fue la sucedida el 14 de abril de 1907, un terremoto de 7.9 grados en la escala de Richter sacudió a la población, que temerosa de que sus viviendas se desplomaran, se reubicó en la plazoleta, pero durante la madrugada del 15 de abril, sin imaginarse, horas más tarde llegaría un terrible tsunami, que penetró la plaza, sembrando muerte y desolación; dicen que hubo cientos de fallecidos y otros tantos desaparecidos.

Ya en tiempos modernos, exactamente el 16 de diciembre de 1978, la Plaza Alvarez fue sometida a una intensa remodelación, que se amplió en su extremo adyacente a la costera Miguel Alemán y le fue incorporado un kiosco de estilo colonial, como lo muestra la foto publicada en esta página. Hoy domina el orden y la modernización en el comercio, destacando las tiendas de artesanías, en donde encontrará de todo, a buenos precios y para todos los gustos.

Por lo pronto me despido de ustedes, deseando que disfruten de este fin de semana y recordándoles que Acapulco no sólo es playa.

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