Los mejores 10 lugares para celebrar Navidad

La página especializada en turismo Lonely Planet seleccionó los mejores 10 destinos para celebrar la Navidad. Unos han sido seleccionados por representar el espíritu, otros por su ambiente invernal casi de postal, las grandes ciudades por sus luces, sus escaparates y las compras y, por último, otros lugares, figuran en esta lista por que son la antítesis de la típica imagen navideña: son playas soleadas al otro lado del mundo.

Conoce los sitios seleccionados por uno de los sitios más reconocidos en turismo:

Belén, Cisjordania: Con la tendencia actual de tener de todo y darse caprichos, a veces se olvida el verdadero sentido de la Navidad. Para recuperar el viejo espíritu, nada mejor que peregrinar a la ciudad natal de Jesús.

La energía de la Plaza del Pesebre y de la Ciudad Vieja en Nochebuena podría iluminar un bosque de árboles navideños. Cuando el reloj toca la medianoche, hay que asistir a la Misa del Gallo en la iglesia de Santa Catalina, que forma parte de la basílica de la Natividad, encargada por el emperador Constantino en el año 326.

Dentro, en la Gruta del Nacimiento, una estrella de plata señala dónde supuestamente nació Jesús.

Aldea de Papá Noel, Finlandia: Como nunca hay suficientes dosis de Santa, es preciso encaminarse al Círculo Polar Ártico finlandés.

El jovial hombre rojo es el vecino más famoso y allí lo exprimen al máximo. Puedes dar un paseo por los bosques llenos de nieve y avistar algunos renos. Incluso hay un parque de atracciones navideño llamado Santa Park cerca de la aldea que abre de noviembre hasta el 8 de enero. La entrada cuesta 23 euros para niños y 28 euros los adultos (372 y 453 pesos mexicanos, respectivamente) que son válidos para dos días.

Hay que tener un buen bolsillo la foto con el barbudo Papá Noel cuesta alrededor de 25 euros (405 pesos mexicanos) pero parece casi imposible salir de la aldea sin una sonrisa.

Playa de Bondi, Australia: La mítica Bondi es la antítesis de la imagen navideña del hemisferio norte: el sol, la arena y el surf sustituyen a la nieve y las lucecitas.

El 25 de diciembre la playa es como un imán para los mochileros lejos del hogar que celebran esa fecha con otros “huérfanos de Navidad”.

Hay grupos de música y DJ, todos coquetean y reina un ambiente festivo, aunque los últimos años las autoridades han tomado medidas drásticas contra el consumo de alcohol en lugares públicos. Para estas Navidades atípicas no hay que olvidar el traje de baño, el protector solar y claro el sombrero de Santa.

Misa de Gallo en el Vaticano, Roma: Sin ninguna duda, el centro espiritual del catolicismo sabe cómo celebrar la Navidad. Roma, la Ciudad Eterna, es mágica en cualquier época del año, pero diciembre tiene un aliciente extra, con puestos de castañas asadas y presepio (belenes) por toda la ciudad, como los de plaza de San Pedro, Piazza Navona y el de la iglesia de Santa María in Aracoeli, en el monte Capitolino.

El alma navideña está en Piazza Navona, con su enorme mercadillo de curiosidades, pero casi todos los peregrinos se sienten atraídos por el Vaticano. La Misa del Gallo en la basílica de San Pedro, en Nochebuena, o la de las 12:00 horas de Navidad, son inolvidables. Para asistir a la Misa del Gallo, hay que solicitarlo en la Prefectura Della Casa Pontificia.

Dublín, Irlanda: Con gran sentido del humor los católicos irlandeses proponen algunas novedades para celebrar la Navidad. La más sorprendente es el baño en la mañana del 25 en la bahía de Forty Foot. Antes del gran día, se vive un buen jolgorio por las calles de Dublín. En los muelles se coloca un mercado durante 12 días, hay representaciones navideñas, lucecitas, patinaje sobre hielo y montones de puestos y ambiente navideño por Temple Bar. No hay que perderse los villancicos en la histórica catedral de San Patricio.

Nueva York, Estados Unidos: Seguro que el viajero sabe qué aspecto tiene la Gran manzana en Navidad por las películas: luces, música cursi, copos de nieve… El árbol de Navidad más alto de mundo se enciente en la plaza Rockefeller a principios de diciembre, en una ceremonia que marca el inicio de las vacaciones para los lugareños.

Los visitantes, por su parte, están obligados a patinar sobre hielo bajo el abeto y a contemplar los escaparates de los grandes almacenes, sin perderse el homenaje anual de Macy’s al clásico del cine De ilusión también se vive.

No puedes perderte la presentación de El cascanueces del New York Ballet en el Lincoln Center.

Mercados en Alemania: Si comprar regalos es sinónimo de grandes almacenes, es que no se ha vivido la magia del Christkindlesmarkt (mercado de Navidad) en la Hauptmarkt (Plaza Central) de Nuremberg en Baviera, ni el Gendarmenmarkt de Berlín o el de Munich.

Sus cientos de puestos ofrecen juguetes, baratijas, velas, pan de jengibre y dulces a los compradores que vencen el frío a base de salchichas y vino caliente con especias. De noche, con las lucecitas de colores, los mercados se vuelven mágicos.

Zurich, Suiza: Con la Navidad, Suiza ofrece todo tipo de atractivos entrañables: montañas, nieve, calles adoquinadas que la vuelven más bella.

Zurich se lleva la palma por sus mercados, que encuentra hasta dentro de estaciones de trenes.

Hay visitas guiadas a pie con temática navideña y el encantador árbol cantarín que montan en Werdmühleplatz: se trata de un escenario triangular de varios niveles, decorado de verde y con lucecitas, donde se coloca un coro de jovencitos suizos entonando villancicos. Con sus mejillas rosadas tapados por las bufandas rojas y sus gorros de lana, parecen adornos del árbol. El vino caliente y las galletas de miel y especias ayudan a cargar las pilas de espíritu navideño.

Tokio, Japón: Hay que visitar Tokio en Navidad, con sus luces y sin ambiente religioso.

Tradicionalmente es más importante la celebración del Año Nuevo que la Navidad (menos de 1% de los japoneses son cristianos), pero esto es lo que ocurre cuando los no cristianos celebran la Navidad. Impera el buen gusto: decoraciones fabulosas y luces que alegrarían al más escéptico.

Mientras que los días anteriores son deslumbrantes, el día de Navidad en sí es un chasco porque no es festivo. Todo gira en torno a la Nochebuena, con un ajetreo como si fuera San Valentín pues es una noche romántica para las parejas.

Para celebrar la Navidad a lo japonés hay que comer pollo frito y de postre, bizcocho con crema y fresas. ¡Merii Kurisumasu!

San Juan, Puerto Rico: Esta pequeña isla caribeña de gran personalidad ofrece unas soleadas Navidades al son de la salsa y acompañadas por un plato de cerdo en la vara. Las fiestas duran desde principios de diciembre hasta el Día de Reyes, el 6 de enero.

Desde mediados de diciembre se celebran misas al alba con abundantes aguinaldos (villancicos puertorriqueños), mientras grupos de ambulantes cantantes llevan la alegría de casa en casa.

La gran fiesta es la Nochebuena, seguida por la Misa del Gallo. El ayuntamiento, en la Plaza de Armas, está decorado, y el Paseo de la Princesa se ilumina. El recuerdo navideño perfecto son las figuras de santos de madera.

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