Museo del Desierto Chihuahuense

A una hora de la capital se encuentra el Museo del Desierto Chihuahuense, el cual ha cautivado la atención de los turistas nacionales, españoles, alemanes y japoneses porque encuentran en un solo lugar las especies del desierto de Chihuahua, desde plantas hasta animales marinos y terrestres.

La primera sala del museo está dedicada a la fauna y flora del desierto chihuahuense donde se pueden apreciar las típicas plantas, como la palma yuca, además de especies de la familia agavaceae nativas de Norte y Centroamérica, características por sus rosetas de hojas con forma de espadas y por sus racimos de flores blancas, así como los cactus muy populares en las películas del viejo oeste.

También tienen la planta lechuguilla que florece una vez en la vida antes de morir y su néctar es un gran nutriente en la dieta de insectos, murciélagos y algunas aves, pero utilizada por los nativos quienes utilizan las fibras de las hojas para confeccionar cuerdas y tapetes.

En cuanto a fauna se exhiben los falsos coralillos, serpientes muy similares a un coralillo pero por su gran tamaño y colores invertidos (rojo-negro-blanco-negro-rojo en lugar de rojo-blanco-negro-blanco rojo), es confundida con la venenosa serpiente y aprovecha su similitud para ahuyentar a los depredadores. Otro de los animales es la serpiente casera, inofensiva para el ser humano y que cuando no se encuentra invernando se saca de su aparador para poder ser tocada por los visitantes y sentir su textura.

Las ratas canguro no podían faltar en esta muestra de la fauna. Estos pequeños animales que durante el invierno permanecen dormidos, tiene unas patas similares a los canguros australianos utilizadas para dar brincos en lugar de caminar. A unos cuantos metros está el estanque de las ranas toros, especies enormes comparadas con las ranas de otras regiones, además de las tortugas de caparazón blando, también comunes en los lagos, lagunas y ríos de la entidad.

No sólo animales terrestres hay en el museo, la gran variedad de peces habitantes de los cuerpos de agua de la región se observan en los acuarios, destacando las mojarras y la chuaca mejor conocida como pejelagarto, especie que según datos científicos ha sobrevivido miles de generaciones casi desde la época de los dinosaurios y se alimenta de peces pequeños.

La iluminación y ambientación de esta sala crea un verdadero ambiente desértico que envuelve a los visitantes quienes acuden para conocer la grandeza del desierto chihuahuense, y a dos meses de su primer aniversario el Museo del Desierto, ubicado en la calle Séptima Sur y avenida Nuestra Gente ha recibido a miles de visitantes, algunos provenientes de países como Japón, España y Alemania.

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