Valle de Boí, España

Naturaleza, arte y tradición han convertido este valle leridano en uno de los enclaves más atractivos del Pirineo catalán. Puerta de entrada al Parque Nacional de Aigüestores y centro de esquí, reúne en pocos kilómetros un conjunto de iglesias románicas que son Patrimonio de la Humanidad.

No existe en ningún otro lugar de Europa una concentración tan excepcional de obras de arte románico como en este rincón del Pirineo catalán. En un recorrido de pocos kilómetros, el Valle de Boí alberga todo un conjunto arquitectónico ocho iglesias parroquiales y una ermitaque fue declarado Patrimonio de la Humanidad par la Unesco. Además, en esta esquina norte de la provincia de Lleida, se pueden revivir tradiciones ancestrales, degustar la gastronomía de montaña y disfrutar con caminatas por el Parque Nacional de Aigüestortes.
Como gran parte de los valles del Pirineo, Boí es de origen glaciar y se configura en torno a un río, el Noguera de Tor, que lo surca a lo largo de 22 kilómetros. En las cotas más altas se localizan la estación termal de Caldes de Boí y las pistas de esquí de Boí- Taüll, mientras que en las zonas bajas, junto al río, se sitúan los núcleos habitados y las iglesias románicas. La primera aldea que se atraviesa es Castilló deTor, que con apenas trece habitantes da una idea de las reducidas dimensiones de las poblaciones del valle. Cuando la ribera se ensancha aparece Barruera, centro geográfico y capital administrativa y comercial de una decena de pueblecitos que suman un millar de habitantes.

Uno de ellos es Durro, a tres kilómetros de Barruera, cuya ermita de Sant Quirc es la joya más pequeña del románico de Boí. En esta aldea de alta montaña, la ganadería tradicional se resiste a desaparecer, presionada por las actividades relacionadas con el turismo, que ofrecen beneficios más suculentos. Pero fueron la abundancia de pastos y la cría de vacas lo que ayudó a los primeros pobladores a sobrevivir en un medio agrícolamente pobre, que en invierno se convertía en hostil. Precisamente ese animal totémico del Pirineo fue el origen del nombre Boí, conocido en los primeros textos medievales como Vallis Bovinus. El valle ha cobrado vida últimamente y eso se nota en la apertura de restaurantes, hoteles y agencias de guías, así como en la recuperación del patrimonio y de tradiciones antiquísimas.

Al regresar a la carretera que asciende por el fondo del valle, el campanario de la iglesia de Sant Feliu invita a caminar por el paseo arbolado junto al río. La visita a este templo de una sola nave y torre cuadrada, es una buena introducción al románico que nos espera más adelante. La primera etapa es la localidad de Erillla Vall, donde se encuentra el Centro de Interpretación del Románico, adosado a los muros de la delicada iglesia de Santa Eulalia.

La exposición permanente del Centro de Erill muestra los orígenes históricos de este arte medieval, que floreció en el Valle de Boí durante los siglos XI y XII, coincidiendo con una época de esplendor económico bajo el dominio de los barones de Erill. Arquitectos del norte de Italia aportaron el estilo románico lombardo, caracterizado por la decoración exterior del templo -especialmente en las bandas y arquerías ciegas de los ábsidesy por las torres cuadradas de los campanarios.

Rodeados de tejados de pizarra oscura, los campanarios de Boí yTaüll emergen, una decena de kilómetros más adelante, con una deliciosa naturalidad, como parte integrante de un paisaje de prados y árboles, con el perfil de las montañas al fondo. El de Sant Climent deTaüll se eleva, esbelto y atrevido, hasta alcanzar seis niveles de ventanales; el de Sant Joan de Boí tiene la consistencia de una fortaleza inexpugnable, como corresponde a los campanarios de la época en que, además de torre de comunicación religiosa y civil, también cumplían la función de vigilancia y de refugio en caso de guerra.

Las pinturas murales que decoran los ábsides y paños de pared del interior de ambos templos son conocidas mundialmente, aunque los originales se conservan en el Museu Nacional d’ Art de Catalunya, en Barcelona. La más famosa es el Pantocrátor de Sant Climent, obra del artista anónimo denominado el maestro deTaülL. Ésta es una de las piezas más emblemáticas del románico y una de las primeras obras maestras de la pintura occidental.

La Casa del Parque, situada en la aldea de Boí, es el primer contacto con el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. De la plaza mayor salen los taxis todo terreno que suben por el valle de Sant Nicolau hasta el punto de partida de multitud de excursiones: desde cortos paseos hasta ascensiones a cumbres que rozan los 3.000 metros de altitud, o la caminata hasta el EstanyLlong, uno de los 300 lagos del parque. La travesía hasta la otra ladera, el valle del Pallars, donde se encuentra el lago de Sant Maurici y los picos Encantats, suele ser el recorrido más clásico. Por el camino se ven rastros de la antigua pista forestal abierta a pico y pala la primavera de 1953, para que el general Francisco Franco hiciera el trayecto aquel verano.

¿QUÉ LUGARES VISITAR EN VALLE DE BOÍ?

  • Castilló de Tor

El primer núcelo de población del Valle de Boí. Tiene menos de quince habitantes y cuenta con un puente medieval de un solo arco.

  • Barruera

Centro administrativo del Valle de Boí, puede ser la base para conocer los pueblos de la zona. Merece la pena visitar su iglesia, Sant Fellu de Barruera, situada fuera del núcleo urbano. A 3 km se halla la aldea de Durro, cuya ermita de Sant Quirc es el templo más pequeño de los que componen el conjunto Patrimonio de la Humanidad.

  • Erill la Vall

Aquí se halla el Centro de Interpretación del Románico, cuya visita es indispensable para apreciar este estilo artístico. El centro está adosado a la iglesia de Santa Eulalia, ejemplo del románico del Valle de Boí. Tiene un elaborado conjunto escultórico de madera en su interior.

  • Boí

El pueblo que da nombre al Valle de Boí es hoy un centro de actividades deportivas y de rutas por el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici (aquí se halla la Casa del Parque). La carretera pnncipal lleva hasta la estación de esquí de Boí-Taüll. Su iglesia, Sant Joan de Boí, forma parte del grupo de templos declarados Patrimonio de la Humanidad.

  • Iglesia de Sant Climent de Taüll

Con Santa Maria de Taüll, Sant Climent es uno de los emblemas artísticos del Valle Boí. Su característico campanario y, en el interior, la pintura mural del Pantocrátor, representan una evolúción en el arte occidental.

  • P. N. Aigüestortes i Estany de Sant Maurici

El gran espacio protegido de los Pirineos catalanes ofrece una perspectiva menos conocida desde esta vertiente. La Casa del Parque está en el pueblo de Boí, desde donde se organizan rutas guiadas. Ellago de la Llebreta y el salto del Toll de Mas son dos de los lugares más próximos a las zonas habitadas del valle.

  • Caldes de Boí

Este centro termal se localiza en la cabecera del río Noguera de Tor. Los beneficios de sus aguas ya eran conocidos entre los romanos.

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