Manzanillo un paraíso en el pacífico

Es un puerto de altura por su capacidad para recibir grandes embarcaciones. Manzanillo ha sido un punto estratégico en la navegación desde que fue descubierto por los españoles.Por aquí pasaba la famosa “Nao de la China” para llevar plata americana al Lejano Oriente, y luego traer consigo sedas, porcelana y esclavos a la Nueva España. Con el tiempo aparecieron también los piratas, quienes irrumpieron la quietud de varias playas que ahora son buscadas para el descanso. Sin embargo, la aventura y la diversión están presentes a lo largo de casi 20 kilómetros de litoral. Hay muchas actividades por realizar en un fin de semana, y según tus intereses puedes montar a caballo, pescar, bucear, surfear o pasar una tarde en familia y comer frente al mar.

Manzanillo se divide en dos bahías gemelas la de Santiago y la de Manzanillo. Justoa la mitad, en la Península de Santiago, se encuentra uno de sus sitios más memorables: La Audiencia. Se trata de la playa del hotel Tesoro, una excelente opción si lo que se procura es un ambiente relajado y familiar.
Fue en dicha playa donde Hernán Cortés se encontró por primera vez con la población indígena del lugar. Ahora son los huéspedes los que se reúnen frente al mar, pero a tomar el sol. Quienes prefieren un poco mas de acción, tienen la posibilidad de rentar una moto acuática, hacer esnórquel y dar un paseo en banana o kayak. El hotel está rodeado de montañas que Impiden ver más allá de La Audiencia, lo que genera una agradable sensación de privacidad. Las habitaciones son amplias y la mayoría tiene vista al mar. Para una comida casual está el Café Coral, justo a un lado de la alberca. En cambio, el restaurante de especialidades mexicanas, Adobe, requiere de reservación y sólo está abierto para cenar.

El centro histórico

No es muy grande, así que puede ser recorrido en poco tiempo; es un buen lugar para caminar, sobre todo en la tarde, cuando el sol está por esconderse. Lo primero que salta a la vista es una escultura de un gran pez vela, obra del artista Sebastián. Y es que un monumento así no podía faltar en un sitio calificado como “la capital mundial del pez vela”. Y enfrente se ubica el malecón Espíritu Santo, un espacio para sentarse a leer o simplemente para mirar los cruceros que van ingresando a la bahía.

Hay edificios con fachadas blancas alrededor de la Plaza Principal. Sus líneas recuerdan el estilo art déco, pero en realidad hay algo en ellos que además se observa en otras construcciones como el hotel Las Hadas. Se trata de una mezcla de arquitectura árabe y mediterránea que, en conjunto, genera la impresión de una ciudad amplia y luminosa.

Las Hadas

No se puede estar en Manzanillo sin visitar Las Hadas, el legendario hotel al que se debe el comienzo del desarrollo turístíco de la región. La entrada está custodiada por dos hadas de yeso: Melusina y Esterela. Una vez adentro, otras figuras igual de inesperadas (pegasos, Sirenas, leones, delfines) interceptan de vez en cuando a quien camina por la propiedad, que más que hotel parece una villa de algún cuento fantástico con motivos arquitectónicos árabes. y es que las cúpulas cónicas, los arcos y las calles empedradas surgieron de la imaginación de Antenor Patiño, un millonario boliviano que encargó la construcción de sus visiones al arquitecto José Luis Ezquerra. Entre ambos dieron vida a esta notable muestra de arquitectura que igualmente recuerda a una ciudad griega frente al Mediterráneo. Y como dato curioso, años después de la inauguración, el director Blake Edwards filmó aquí 10, la mujer perfecta; la película inmortalizó a Bo Derek como símbolo sexual y también atrajo las miradas del mundo sobre este puerto del Pacífico.

Cuando vayas a Las Hadas, camina hasta la cuesta para apreciar el hotel y la bahía desde lo alto. Sólo así podrás distinguir el paisaje formado por el mar, el conjunto arquitectónico y las sombrillas de toldo árabe sobre la playa

Las Playas en Manzanillo

A San Pedrito arriban los pescadores luego de realizar su trabajo. Salagua y Las Brisas, a ambos extremos de la Bahía de Manzanillo, son de pendiente y oleaje suave que invitan a la introspección. Del lado de la Bahía de Santiago se ubica La Audiencia, ideal para practicar deportes acuáticos; lo mismo que la playa Olas Altas, preferida por los surfers. Miramar, en cambio, es de aguas serenas que se extiende a lo largo de tres kilómetros. Puede verse abarrotada de pequeños negocios y restaurantes. En La Boquita las ramadas ofrecen mariscos y cervezas. Peña Blanca es una playa poco visitada, punto ideal para cerrar con serenidad y el espíritu renovado este viaje por la costa dorada colimense.

Boulevard Miguel de la Madrid

Al salir de noche se puede cenar en El Marinero, un restaurante sencillo pero acogedor que forma parte del hotel Marbella. Se localiza en la avenida más importante de Manzanillo, donde se concentra la mayor parte de los restaurantes y bares. De su menú de comida española y mariscos destacan los camarones al coco con salsa de mango, y el pescado relleno con camarón y pulpo en salsa de tamarindo.

Después hay que darse una vuelta por Sunset lounge, un restaurante bar que cierra hasta el amanecer; su terraza frente al mar, las camas colgantes y una iluminación tenue lo convierten en unode los lugares tranquilos con mejor ambiente

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