Mineral del Chico, Hidalgo

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Recorrer Mineral del Chico, en Hidalgo, es ingresar a un mundo de callecitas empedradas y casas con techos de tejas rojas, resguardada por montañas tapizadas de pinos, encinos y oyameles.

El seductor pueblo recibe al visitante con un abanico de opciones para disfrutar un fin de semana de paz y rodeado de naturaleza. Las actividades ligadas a su grandioso entorno natural son las tirolesas, los circuitos de cabalgatas, el ciclismo, la pesca deportiva y el senderismo. Pero también vale la pena caminarlo y adentrarse en el mundo minero que lo vio nacer.

Mineral el Chico se emplaza a 28 km. hacia el norte de Pachuca, entre los filos de las montañas de la Sierra Gorda hidalguense. Sólo lo habitan 800 personas, por eso la mejor forma de conocerlo es a pie. En el zócalo, la Plaza de Armas luce en el centro una fuente de hierro forjado elaborada en Italia y donada por Gabriel Mancera, uno de los propietarios de las minas de oro y plata que funcionaban en la zona a finales del siglo XIX.

Frente a la plaza se levanta la Parroquia de la Purísima Concepción, famosa por la celebración de la Pascua en la que se realiza una lluvia de pétalos de rosas arrojados desde los andamios que rodean toda la estructura. El perfil izquierdo de la iglesia ostenta un reloj también donado por Mancera, el cual fue construido en la misma casa que el Big Ben. En el zócalo hay otros dos edificios que llaman la atención sobre el resto de las casitas. Uno está pintado de azul y su techo es de chapa roja, se le conoce como el Edificio de Fomento Minero. Allí se administraba el trabajo de las minas aledañas; ahora es una casa de familia en el piso superior y en elde abajo hay tiendas de ropa y una perfumería. La otra construcción atrayente es la Presidencia Municipal, una clásica edificación colonial con patio interior de azulejos naranjas y balcones internos de madera.

Vetas de plata

En los escasos tres kilómetros que separan al pueblo del río El Milagro, el camino se puebla de montañas con excavaciones que hacen evidente la explotación minera que se apoderó de la zona a mediados del siglo XVI. Las primeras perforaciones, realizadas por España, se remontan alrededor de 1560. La Corona española administró los yacimientos casi 200 años, hasta mediados de 1700, cuando vendió todas las minas a los ingleses.

Se estima que en las inmediaciones del pueblo funcionaban 50 galerías. Una de ellas se puede visitar, se localiza en el río El Milagro y se llama San Antonio. Para llegar a su acceso hay que atravesar un puente colgante de madera de unos 50 metros de largo. El recorrido dura aproximadamente una hora, en la que se transitan 250 metros hacia las entrañas de la montaña.  A lo máximo que se llega es a 150 metros de profundidad y en las paredes se vislumbran vetas de plata de entre 5 y 50 centímetros de ancho.

Tip: Para lograr la mejor panorámica de la zona visita el mirador Peña del Cuervo. Desde dos mil metros de altura puedes apreciar una vista espectacular del colorido panteón, del río El Milagro y de las montañas y peñascos que los rodean.

Laberinto natural

Para disfrutar todo el esplendor del Contadero es necesario contratar a un guía que conozca, y bien, el complicado enredo de piedras que yacen en el lugar desde hace miles de años. Según la leyenda, el sitio recibe el nombre de Contadero porque en épocas de esplendor minero había quien acudía a contar botines robados de las perforaciones.

El camino desde Mineral, exclusivo para vehículos 4×4, ya es un lindo paseo porque se atraviesan bosques verdes colmados de flores silvestres, y si se tiene suerte, se puede llegar a ver un pinzón mexicano o un zorzalito piquipardo.

Al llegar se observa un muro de piedra de más de 50 metros de alto y otro tanto de ancho, y ese punto indica lo que vendrá. Desde allí se debe caminar para ver la capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe, construida a principios de siglo y pintada de color turquesa. En su interior no hay bancas, sólo la imagen de la inmaculada rodeada por cientos de flores de plástico y veladoras.

Se deja atrás la capilla para caminar hasta el laberinto natural, que está formado por rocas de entre cinco y diez metros de altura que crean estrechos caminos, pasadizos y cuevas. Se debe estar dispuesto a arrastrarse, saltar, trepar y sentirse desorientado. La gracia del juego es entrar al laberinto, moverse entre piedras y partir cuando uno ya esté cansado de perderse.

Es imprescindible visitar alguno de los tantos complejos de actividades ecoturísticas que hay en la zona. Uno de los más recomendables es el Desarrollo Ecoturístico Carboneras, ya que es una cooperativa en la que participan aproximadamente 12 lugareños. Para llegar hay que tomar en el centro del pueblito Carboneras (a cinco kilómetros al este de Mineral del Chico) la calle Ciprés y transitar tres kilómetros de camino de tierra. Para llegar a las actividades hay que ascender 700 metros por un sendero en medio del bosque. Arriba esperan, un puente colgante de sogas, una cuerda de equilibrios y cuatro tirolesas que atraviesan las montañas.

Artesanía

En la Biblioteca Popular del pueblito funciona un taller de alfarería. Casi todas las piezas tienen una ornamentación que simula la vegetación que rodea al pueblo.

Entre los trabajos más populares se encuentran los troncos de pinos y oyameles. Las piezas se venden en la Casa de Artesanías, ubicada en la Presidencia Municipal.

¿Sabías que?

Se dice que Peña del Cuervo es un lugar energético. Los locales acuden allí a meditar y hacer oraciones. Párate en el centro del círculo, sobre una de las pequeñas rocas, para sentir el abrazo energético de las montañas y del viento.

Foto: Wikipedia

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