Templos de Abu Simbel, Egipto

Por: Viajes lugares turisticos 02/17/10

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Sólo dos veces al año, los 22 de febrero y octubre, el sol logra atravesar el templo principal de Abu Simbel para iluminar las estatuas del faraón Ramses II y los dioses Horus y Amón-Ra, aunque dejando sabiamente en penumbra la cara de Ptah, “el señor de la oscuridad”.

Los cuatro colosos guardianes de más de 20 metros que representan a Ramsés II en posición sedente portan la doble corona del Alto y el Bajo Egipto. Excavados en la roca en honor a Ramsés II y su esposa favorita, Nefertari, los templos de Abu Simbel, en pleno desierto nubio, son la guinda de todo recorrido por el país de los faraones.

La construcción de la Gran Presa de Asuán en los 60, imprescindible para domar las crecidas del Nilo que arruinaban las cosechas, hizo que el gobierno egipcio y la Unesco se movilizaran para que los templos de la antigua Nubia no desaparecieran bajo las aguas del lago Nasser, formado artificialmente a raíz de la edificación del descomunal embalse. Cuarenta misiones de técnicos llegados de los cinco continentes trabajaron durante dos décadas para desmontar pieza a pieza más de una veintena de monumentos y complejos arquitectónicos y, como si se tratara de un rompecabezas, volver a armarlos en una ubicación segura para no privarle a la Humanidad de esta suculenta tajada del legado faraónico.

Uno de aquellos monumentos rescatados por la Unesco, el más espectacular al sur de Asuán, fue el Gran Templo de Abu Simbel, en el mismo recinto en el que se alza su “hermano pequeño”, el dedicado a Nefertari y al dios Hathor.

Ramsés II, el más prolífico y uno de los más poderosos faraones de todos los tiempos, es el protagonista absoluto del templo principal, precedido por una terraza donde se alzan los cuatro colosos guardianes de más de 20 metros que le representan en posición sedente portando la doble corona del Alto y el Bajo Egipto y con –¡cosas de las jerarquías!– muchas esculturas menores de familiares suyos representados a sus pies.

Ya en el interior del templo, esculpido por completo dentro de la montaña, aparece una gran sala de columnas y un laberinto de pasadizos y cámaras decoradas con pinturas, relieves de escenas bélicas que narran las victorias de Ramsés II y nuevas figuras colosales del faraón y los dioses. Muy al fondo de la segunda sala hipóstila se llega al sancta sanctorum del templo, donde se alzan en la oscuridad la propia estatua del faraón junto a los tres dioses clave del panteón egipcio de la época: Horus, Amón-Ra y Ptah.

Sólo dos veces al año, el 22 de febrero y el 22 de octubre, los primeros rayos del sol logran penetrar por la entrada del templo y, atravesando sus más de sesenta metros de profundidad, iluminan durante una veintena de minutos todas estas esculturas de lo más recóndito de su interior excepto la de Ptah, el dios asociado a la oscuridad. Gracias a sus conocimientos astronómicos, los arquitectos del Gran Templo de Abu Simbel lograron esta espectacular conjunción con el astro rey que, según algunas teorías, coincidiría con las fechas del nacimiento y la subida al trono del faraón.

Viajes a Egipto, con los vuelos desde Madrid o Barcelona, tres noches de hotel en El Cairo y crucero por el Nilo de cuatro días en pensión completa, con todas las visitas, incluida la excursión por carretera a Abu Simbel, a partir de 960 € con Viamed y en agencias de viajes). O un recorrido similar pero en hoteles superiores y con la visita a Abu Simbel en avión, a partir de 1.452 € a través de Viva Tours y en cualquier agencia.

Muchas agencias no incluyen la excursión hasta Abu Simbel en sus programas y muchos también, llegados hasta tan lejos, se pierden el último gran tesoro que aguarda Nilo abajo. A pesar del precio disparatado de llegar a Abu Simbel en avión o la paliza de cuatro horas por trayecto que supone hacerlo por carretera –obligando a salir de Asuán a las 3 o 4 de la madrugada–, sería un pecado perdérselo.

Para evitar en lo posible las aglomeraciones convendría dormir en las inmediaciones de Abu Simbel la noche anterior a la visita de los templos, de forma que se pueda estar en ellos a primera hora. Como actualmente es obligatorio viajar desde Asuán hasta allí en un convoy custodiado por la policía, todos los autobuses llegan a la misma hora y las aglomeraciones, de órdago, le restan encanto a estos maravillosos templos.

El parque nacional Kruger

Por: Viajes lugares turisticos 11/16/09

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El parque nacional Kruger es el mayor de los 17 parques nacionales de Suráfrica, es también el más antiguo del continente africano.

Se constituyó en 1898, dos décadas más tarde que Yellowstone, en Estados Unidos, que fue el primer parque nacional declarado. El actual parque Kruger ocupa casi dos millones de hectáreas del noreste de Suráfrica. Tiene la superfi cie de la provincia de Cáceres (350 kilómetros de norte a sur y 60 de este a oeste). En su bosque conviven –o se devoran entre ellos– 147 mamíferos protegidos y 517 especies de aves. Hay cebras, leones, elefantes, suricatos, hipopótamos, búfalos, leopardos, rinocerontes, cocodrilos y licaones.

En el borde occidental del parque se suceden los “lodges” de lujo, que son una opción muy diferente de los alojamientos públicos, rústicos, sin lujos, que se ubican en el interior del parque. Mala Mala fue el primer “lodge” exclusivo del Kruger. Fundado en los años 60, abrió paso a otros grandes “lodges” como Sabi Sabi, Londolozi, Singita, Selati, Ulusaba (en la imagen) o Earth.

Las suites de este último, de cien metros cuadrados, se encuentran, al igual que el resto de las instalaciones, excavadas bajo tierra. En Londolozi se pueden contemplar los elefantes desde el jacuzzi; en Singita, la carta de vinos permite escoger entre más de 12.000 botellas; en Selati durmieron los reyes de España cuando visitaron el parque.

Las Islas Comoras

Por: Viajes lugares turisticos 07/3/09

Las Islas Comoras es un archipiélago situado al sureste de África, en el Océano Índico.

Moroni es la capital de la Unión de las Comoras (antigua República Federal Islámica de las Comoras), que cuenta con una población de 613 mil 606 habitantes.

El archipiélago es un destino turístico donde la pesca y el buceo se alzan como los principales reclamos para todos los viajeros que acuden a las islas atraídos por las playas de arena blanca y exhuberantes paisajes.

El país lo forman tres islas: Gran Comora, Moheli y Anjouan, que, junto con la isla de Mayotte (al sureste), territorio francés de Ultramar, integran el archipiélago de las Comoras, localizado al norte de Madagascar, frente a las costas de Mozambique.

El árabe y el francés son las lenguas oficiales de un territorio donde la mayoría de su población, un 86%, es musulmana.

Poblado por musulmanes y portugueses en los siglos XII y XVI, respectivamente, el archipiélago de las Comoras pasó a ser un Protectorado francés en 1886.

En 1961 las islas alcanzaron autonomía interna, y en 1974, a excepción de Mayotte, los habitantes de las Comoras votaron en referéndum su independencia, que al año siguiente la Cámara de Diputados proclamaría unilateralmente.

En la actualidad, el islamista Abdallah Mohamed Sambi es el jefe de Estado desde su victoria electoral en mayo de 2006, aunque la Presidencia de la Unión es rotatoria entre las tres islas cada cuatro años.

Sudáfrica.

Por: Viajes lugares turisticos 05/13/09

La vista es impresionante. Una ciudad de tres millones de habitantes frente al océano Atlántico resguardada por una enorme montaña cuya parte más alta es plana. Plana como una mesa. No en balde Table mountain (“montaña de la mesa”) se ha convertido en uno de los símbolos de ciudad del Cabo, la urbe más conocida de Sudáfrica.

Una de las zonas remodeladas que más dividendos dio a la ciudad es el Victoria and Albert Waterfront, una zona junto al mar con hoteles, restaurantes, tiendas y una marina que ofrecen un delicioso paseo vespertino.

Para tener una vista general de la ciudad, nada mejor que subir a Table Mountain.

La comida que surge de las aguas frías del Atlántico sur son excelentes y llegan a las mesas de los restaurantes de la ciudad aún frescos. Camarones, langostas, cangrejos de río, condimentados con curry o arroz a la usanza asiática más un buen vino local son experiencias infaltables en la visita a ciudad del Cabo.

Los precios son cercanos a los que vivimos los mexicanos, pero si piensas venir al mundial de futbol es tiempo de reservar hotel, pues en esos eventos los precios suben.

Recorridos del Rovos Rail

Por: Viajes lugares turisticos 04/20/09

Rovos Rail, es  uno de los trenes más espectaculares del mundo, es el tren más lujoso del mundo con camarotes de este cinco estrellas, el Rovos Rail en un tren que hara  viajar por África.

Los trenes de la compañía (tres clásicos y el eduardiano, de madera), pueden albergar en sus suites de aire colonial a un máximo de 72 pasajeros, que disfrutaran entre copas de champán, safaris y cenas de etiqueta.

Sus itinerarios épicos son Ciudad del Cabo (Sudáfrica)-Dar Es Salaam (Tanzania), de dos semanas de duración, y Ciudad del Cabo-El Cairo (Egipto), que dura cerca de un mes; el viaje en tren se completa con algunos tramos en las avionetas de la personalísima Rovos Air, que cubren las regiones en las que no sea seguro o cómodo viajar por tierra.

Estas travesías sólo se realizan un par de veces al año, por lo que será mucho más fácil para los amantes de los trenes de lujo embarcarse en los itinerarios más frecuentes que realiza por el África austral.

En 1985, el millonario sudafricano Rohan Voss no pretendía más que rescatar unos viejos vagones y acondicionarlos para disfrutar de unas descabelladas vacaciones en familia viajando en tren por África, aunque sin renunciar al lujo hasta en los detalles más insignificantes.

De ahí que sus camarotes sean tan grandes. Cuando su afición se convirtió en negocio, se tomaron como modelo aquellos primeros coches que sus propietarios habían diseñado para ellos mismos. Voss, más de veinte años después, sigue sin curarse de su pasión por los trenes.

Hace tiempo que vendió sus empresas para dedicarse en cuerpo y alma al Rovos Rail, y es raro el día que arranca una de sus rutas y no está él allí para saludar en persona a cada pasajero y darle las recomendaciones básicas: “Por favor, no salten cuando el tren vaya rápido, pónganse guapos para la cena y, se lo ruego, denle mucho trabajo a nuestro personal”.