Leticia, Amazonas.

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Leticia, la capital del Amazonas, se parece cada vez más a una ciudad moderna de cemento y menos al pueblito apacible, entrañable y oloroso a selva y a río de siempre. Antes, dos cosas hacían memorable la visita: el desfile diario de los soldados de la Armada, portando el tricolor nacional, y la alegre y abigarrada reunión matinal a orillas del río, cuando llegaban los nativos en sus canoas con productos de la tierra, artesanías y animales de monte para el trueque y el comercio.

Sin embargo, Leticia sigue siendo acogedora y amable. Desde el aire es posible identificar los caños y ver cómo se engrosan, a medida que se prolongan entre el follaje. Se llega a Ipiranga, base militar brasileña. Remontamos el río Putumayo, que al entrar al vecino país cambia de nombre para llamarse Izá. Así llegamos a Tarapacá.

Frente a Tarapacá se juntan los ríos Cotuhé y el Putumayo, que, como río viejo y largo que es, presenta largas rectas. Este último viene de la cordillera y nace en las montañas que rodean el valle de Sibundoy.

Es la casa más septentrional del Amacayacu. La más cercana se encuentra aguas arriba, por el Cotuhé.

Después de tres horas en marcha silenciosa se llega  a un saladero, donde los animales chupan sales minerales disueltas en la tierra. Como es de día, no se advierte todavía la presencia de los huéspedes habituales de la oscuridad: venados, dantas, puercos salvajes, cafuches y tigres.

El río nos premia con toda su fauna: delfines, patos zambullidores, peces saltones, caimanes y, en el aire papagayos, loros, tucanes, arrendajos y pájaros anónimos, que vuelan de orilla a orilla. La jornada nos trae un banquete, compuesto por caldo de piraña, borugo y bagre.

Para el viaje a Leticia se navega en voladora durante 11 horas seguidas. Bajamos por el Putumayo, entramos a Brasil, llegamos a Santo Antonio, pueblo en el que el Putumayo le cae al Amazonas y, finalmente, remontamos el ‘río padre’ para llegar a nuestro destino.

Para rematar esta aventura puedes subir a la casa navegante, frente al Parque Amacayacu. Es una noche en la selva con todas las comodidades: excelente comida y mullida cama, arrullados por la selva y mecidos por las olas del río.

Un hotel de leyenda en Buenos Aires.

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Es una propuesta novedosa que se aleja de los lugares normales de alojamiento, para los viajeros que buscan un sitio cargado de historia.

Ubicado en la zona de Palermo Viejo, el barrio de moda y gastronomía de la ciudad, está sólidamente basado en la cultura del país e invita a sus huéspedes a descubrir la esencia de personajes legendarios.

Cada una de las 11 habitaciones evoca a una figura de la cultura de Argentina, desde el escritor Jorge Luis Borges y el mítico revolucionario Ernesto ‘Che’ Guevara hasta Eva Perón.

Todos los cuartos han sido bautizados, y es así como sus detalles y decoración hablan de figuras de la talla de Carlos Gardel, en la habitación El Tanguero; o del general José de San Martín, en El Libertador.

Sin embargo, la ficción también ha encontrado sus espacios en el Legado Mítico. Está Mafalda, la célebre niña caricaturizada por Quino, en la habitación La Contestataria; y no muy lejos, El Gaucho, inspirada en Martín Fierro, el personaje del poema narrativo del siglo 19 escrito por José Hernández.

El hotel cuenta en el primer piso, unos metros más adelante del lobby de la entrada, con libros, fotos y películas relacionados con cada personaje, que se exhiben en una biblioteca que da a un patio.

La comodidad está presente en el solarium de la terraza, en el que duchas y un hidromasaje para seis personas llevan a los huéspedes al descanso total.

Informes: www.legadomitico.com

Cali, Colombia.

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En Semana Santa hay que preguntar en Cali por el menú divino que se ofrecerá en los corredores gastronómicos de Granada, El Peñón, Ciudad Jardín, San Antonio y el Parque del Perro.Por supuesto, no hay que olvidar la salsa. En esta ciudad del occidente de Colombia se baila salsa todo el año y hasta se ha diseñado la ruta de la ‘Salsa y el sabor’, muy buscada por los extranjeros, ansiosos por descubrir el secreto para bailar a mil y muy salteadito.

Quienes visiten la ciudad en Semana Santa podrán deleitarse con uno de los montajes de la Fundación Delirio. El miércoles Santo, por ejemplo, unos bailarines presentarán las coreografías más representativas del grupo.

Ese mismo día, a las 6:00 p.m., será posible acompañar la procesión del ‘Perdón, la reconciliación y la paz‘, que están acompañados por la Filarmónica de Cali. El recorrido se hace por el sur, a lo largo de la avenida Roosevelt.

Por su parte, hoteleros, restaurantes, operadores de agencias de viajes, la alcaldía, la Cámara de Comercio y Fenalco Valle han organizado 100 eventos en los que no faltan cine, exposiciones y música, para que nadie se vaya de la ciudad en esos días y para que los colombianos lleguen a ‘Cali, ciudad divina’, como se llama la campaña.

En Cali hay que darse un paseo por su centro histórico. Ahí está la blanquísima iglesia de La Merced y a un lado se puede ver el Palacio Arzobispal donde se hospedó el libertador Simón Bolívar. Unas dos cuadras más abajo una cúpula blanca anuncia la cercanía a la Catedral de San Pedro donde se guardan los restos del prócer caleño Joaquín de Cayzedo y Cuero.

Para la Semana Santa se ofrecen estas visitas guiadas, más una subida a la iglesia de San Antonio, construcción colonial del siglo XVIII ubicada en una colina donde los visitantes podrán sentir la brisa tan característica de los atardeceres caleños. Después se alejarán del centro porque los llevarán hasta Cristo Rey con los brazos abiertos, uno de los cerros donde un Cristo blanco de 26 metros de altura da la bienvenida a la ciudad.

La Habana Vieja

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Cada invierno, turistas llegados de gélidos países llenan las soleadas calles y plazas coloniales de La Habana Vieja. Beben mojitos en La Bodeguita del Medio, comen en los restaurantes de la Calle Obispo y se hospedan en pintorescos hoteles que recuperaron su gloria pasada gracias a una masiva restauración emprendida por el Gobierno en el centro histórico de La Habana.

Pero si caminan unas cuadras más allá y se sumergen en La Habana Vieja encuentran calles llenas de pozos flanqueadas por edificios semidestruidos y sin pintar donde la historia no es recreada, sino que vive una continua decadencia.

Con sus dos diferentes caras este sector es el corazón del turismo cubano y símbolo de los problemas de la capital. La Habana, fundada en 1519 por los españoles a orillas de una bahía, es un lugar donde el pasado está intacto, pero miles de sus edificios históricos están amenazados por la negligencia y la incapacidad del Gobierno por preservarlos.

Es una carrera contra el tiempo y el tiempo está ganando, a excepción de La Habana Vieja, donde más de 350 edificios se restauraron en una operación dirigida por el historiador Eusebio Leal.

El objetivo actual en Cuba es que de los muchos turistas que llegan, unos 2,42 millones en el 2009, la mayoría regresen al destino.

Armação dos Búzios

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Tienes que conocer este maravilloso lugar turístico. Búzios tiene su origen en una pequeña aldea de pescadores, poblada en el pasado por piratas franceses que se dedicaban al tráfico de esclavos y se refugiaron en Búzios.

Cuenta con una extraordinaria naturaleza, boutiques y restaurantes que hacen que esta villa fuera elegida entre las 10 zonas más bellas del mundo.

Se localiza a 170 km de Río de Janeiro, Brasil, si viajas en carretera serían aproximadamente a dos horas de camino . Búzios cuenta con 20 playas de cristalinas aguas.

En Búzios podrás elegir entre más de 200 posadas y hoteles para todos los gustos y presupuestos, desde las más lujosas e impecables hasta las más económicas y confortables.

Es uno de los destinos de Brasil preferidos por los fanáticos del buceo. Las islas “Dos Gravatás” y “D´áncora” son ideales para este deporte.

Si quieres disfrutar de Búzios y su vida nocturna, tienes que conocer Rua das Pedras, una calle totalmente frecuentado por muchísimos extranjeros en donde con un poquito de suerte te encontraras con alguno que otro famoso.

¿Cómo llegar?
Hay distintas maneras de llegar a Búzios ya sea de manera terrestre, aérea o por mar.

Como se había mencionado desde Río de Janeiro son de 2  y 3 horas. Tienes que pasar por Río Bonito, Vía de Lagos y continuar hasta la RJ-106 en dirección de Macaé y llegarás a la desviación de Búzios.

En la mayoría de los casos en las posadas y hoteles, te dan el servicio de llevarte, directamente desde que llegas al aeropuerto. Los precios varían dependiendo de que tan cómodo quieres viajar.

Ya que si tu opción es viajar por autobús,  la Terminal de Río ofrece este servicio en la empresa Auto Viação 1001.
Si te transladas a Búzios desde aire,  TEAM los vienes y domingos te llevan hasta Búzios. Y si lo haces por mar que mejor llegar por velero o lancha.