Barrancas del Cobre por el Chepe.

Haz escuchado sobre el famoso Ferrocarril “El Chepe”, de sus 37 puentes y sus 86 túneles. Si viajas hasta Chihuahua tienes la portunidad en la que pudimos conocer parte de la historia de este maravilloso lugar.
Conoce las leyenda del famoso Pancho Villa, de sus 25 hijos -10 damitas y 15 varones- que tuvo con 22 de sus 25 esposas.
Visita el lugar donde vivía, donde mantienen el carro en el que fue asesinado. Visita, además, el Palacio de Gobierno, el calabozo de Hidalgo, la Catedral, el centro de la ciudad y otros lugares de interés.
Al día siguiente puedes abordar “El Chepe” con destino a Creel. Visitando el Lago Arareko, la Misión de San Ignacio, el Valle de los Hongos, el Valle de las Ranas y dos cuevas donde viven indígenas de las tribus Tarahumaras. Al tercer día partir nuevamente en “El Chepe” en ruta a nuestro destino, las Barrancas del Cobre.
Allí puedes compartir con los indios Tarahumaras tribu que conserva muchas de sus manifestaciones culturales originales, aunque es evidente que han asimilado algunas costumbre modernas como la domesticación del ganado menor, del cual obtienen pieles para protegerse del frío invernal.
Sus extraordinarios trabajos de cestería muestran aún las técnicas de la artesanía prehispánica. Asimismo, continúan cultivando maíz, frijol y calabaza.
Por tradición utilizaban las cuevas o hendiduras de enormes rocas de la sierra para vivir, y aunque todavía un pequeño porcentaje lo sigue haciendo, la mayoría prefiere construir sus chozas con troncos, piedras y lodo.
Uno de los puntos más altos de la ruta Barrancas del Cobre es Divisadero, de unos 1,200 metros de profundidad. El más famoso de los miradores es el de Piedra Volada, que tiene en la parte superior una inmensa roca redonda a la que se suben los visitantes para hacer malabares balanceándola. A mucha gente le causa escalofrío este ejercicio por que da la sensación de uno caería en el precipicio. Eso sí, no permiten que niños ni personas discapacitadas se aventuren en este balancín de piedra.
Ciudad Madera, Chihuahua.

Ciudad serrana que se localiza a 174 km al noroeste de Cuauhtémoc, desde donde se puede partir hacia distintas zonas arqueológicas, como Las Cuarenta Casas, denominada así por su particular estilo arqueológico.
Recorrer estas zonas es como remontarnos a otro tiempo; es ver, oír y sentir una cultura que vivió hace 900 años. Rodeadas por la Sierra Madre estas zonas se encuentran a una distancia relativamente corta de Ciudad Madera; la más importante de ellas es la llamada Cueva Grande, en la cual sobresale la Cueva de las Ventanas, ubicada a 66 km de la ciudad, en el acantilado del arroyo el Garabato es una de las más complejas construcciones.
A 46 km de ciudad Madera encontramos el Complejo Anasazi, dividido en dos áreas: la Cueva de la Serpiente, con catorce habitaciones en perfecto estado de conservación; el Cerro o Nido de Aguila también forma parte de este y está situado en un acantilado; la única casita que sigue en pie parece estar suspendida en el tiempo.
El conjunto cuenta con un gran recinto para ceremonias, innumerables aposentos, graneros hechos con hierba enrollada cubierta de lodo y presenta una gran afinidad con sitios arqueológicos del suroeste de Estados Unidos.
Sandboard en el desierto.

Se extienden los médanos, dunas caprichosas de arena. Las más pequeñas son de 100 metros de altura, las más grandes de hasta 300 metros.
Las dunas se suben a pie. El ascenso no es fácil pues el suelo, al no ser suficientemente sólido, hace que te hundas y te resbales un poco. Es aún de mañana, sin embargo, tienes que apresurarte, a mediodía el sol estará dando un calor de 40 grados centígrados y se volverá insoportable. Es necesario proteger la piel con suficiente bloqueador solar.
Se puede aplicar cera a la tabla, de 1.30 metros de largo, para reducir la fricción. Ésta te permitirá deslizarte rápidamente sobre las dunas en declives de hasta 120 metros de longitud. Tardarás 20 segundos en descender.
Vas vestido sólo con playera de manga larga y pantalón. No se necesita más equipo, pues aunque te caigas, la arena es suave y no te lastimará.
Puedes deslizarte las veces que quieras. El sandboard no es una actividad en donde se requiera de gran condición física. Tu eres el que marcará el ritmo.
Al terminar se montará un campamento sobre la arena, que en ocasiones vuela como un polvo dorado cuando el viento sopla. Parecerá como si cambiarás de escenario, pues la ondas de arena de las dunas tomarán otra posición. Así es la vida desértica.
Si quieres podrás realizar rapel u observación de flora y fauna. También visitar el Museo Histórico-Arqueológico de San Agustín, así como las pinturas rupestres de Samalayuca.
Aunque puedes practicar este deporte por tu cuenta es mejor contar con un operador turístico, como Nature Experience que además de proporcionarte el equipo necesario y los alimentos podrá enseñarte, si nunca has practicado este deporte, las técnicas básicas: descensos, caídas y formas de frenar, así como técnicas de campismo.
Se puede llegar desde Chihuahua, recorriendo 323 kilómetros de distancia en cuatro horas por carretera. También se puede por Ciudad Juárez, No hay que preocuparse por ello, en ambos casos la turoperadora es la que proporciona el transporte.
Paquimé, Chihuahua.

El cielo abierto y su luminosidad de un azul intenso. Los rayos del sol revelan el esplendor de la zona arqueológica de Paquimé.
Lo que ahora se ve como un maravilloso laberinto, fueron edificios habitacionales que llegaron a medir hasta seis pisos de altura. Con amplios patios, escaleras, talleres y centros ceremoniales.
La innovación fue su arquitectura de tierra con puertas en forma de “T”, de un metro y treinta centímetros de altura. Se construyó en adobe, en parte para regular la temperatura de las habitaciones. En tiempo de calor el interior se mantiene fresco y durante el invierno, cálido.
La ciudad fue levantada por “hombres para los hombres,” a diferencia de Teotihuacán, Monte Albán u otras, que fueron de los hombres para los dioses.
Los habitantes hicieron suyos elementos de las culturas del norte, entre ellas la hohokam, la anazasi y la mogollón, como el tipo de arquitectura y el culto a las aves, así como el juego de pelota de los toltecas.
La zona fue inscrita por la Unesco en la lista del Patrimonio de la Humanidad en 1998. Los colores del cielo se mezclan en tonos rojizos y púrpuras.
Barrancas del Cobre: Chihuahua

Ubicado en la Sierra tarahumara, constituye uno de los sistemas de barrancas más largos y profundos del mundo, con 1,870 m de altura y 50 km de extensión. Este marco geográfico natural encierra a su vez, historia y cultura, además de inconmesurable cantidad de matavillas entre las que destacan grandes cascadas, como las de Piedra Volada y Basaseáchic, incontables cavernas, rios, lagos, manantiales termales, formaciones rocosas, bosques, montañas y notables biodiversidad.
Una de las actividades que puedes hacer al aire libre son las caminatas o recorridos en caballo, como practicar deportes como el rappel y la escalada en roca.
Los atributos de este parque natural le brindarán la oportunidad de practicar actividades ecoturísticas y de aventura, de hecho es sede del Festival de Turismo de Aventura que atrae a cientos de visitantes de todo el mundo anualmente.
También podrá ser testigo de la magia y misticismo que envuelven las celebraciones de Semana Santa que llevan a cabo las comunidades rarámuris, quienes pintan su cuerpo, realizan danzas y diferentes ceremonias, que llenan el ambiente de misticismo.
Sus variadas misiones que se resguardan entre bosques y maravillosas cascadas, sus inigualables miradores, su amplia riqueza cultural, artesanal y gastronómica le invitarán a regresar.
¿Como llegar?
En aproximadamente 5 horas se puede arribar por carretera desde la ciudad de Chihuahua; asimismo, este sitio cuenta con pista para avionetas, de modo que, partiendo de la citada capital, toma aproximadamente 50 minutos de vuelo llegar hasta allí.
Sin embargo, la forma más tradicional de visitar este mágico destino es el Ferrocarril Chihuahua – Pacífico, que puede abordarse en Chihuahua o en Los Mochis, Sinaloa.

Grutas de Nombre de Dios.
El recorrido se fectúa en grupo de 15 personas, e incluye visita a las 17 salas de este spacio natural donde estalactitas, estalagmitas y electitas forman un increíble paisaje.
A lo largo de este recorrido por las diferentes cámaras: en la Torre de Pisa, El Altar, La Palmera y la Cascada, entre otras, nos proporcionan una maravillosa vista. Calcitas blancas, negras, retorcidas y aquellas que enigmáticamente se niegan a tocar el piso, o bien, se inclinan en uno u otro sentido, produciendo una infinidad de imágenes que nos llevan de lo insólito a lo enigmático, personajes o figuras creadas a capricho de la naturaleza, en un ambiente que nos hace sentir en las entrañas mismas de la tierra.
Una de las formaciones que atrae más la atención , no por lo grandioso de las formaciones geológicas sino por la sencillez con que se observa, es el denominado “Corazón de la Gruta”, una bóveda cuya entrada tiene la forma de un gran corazón, localizada justo en la parte central del recorrido.
Pero también hay bóvedas a las que los guías les han llamado “Buffet”, pues se observan claramente las palomitas de maíz, elotes, zanahorias, coliflor, muslo de pollo y, en el techo, las formas planas de la carne seca.
Es un excelente lugar para aquellas personas aventureras que no para aquellos que no quieran perderse este impresionante descenso de seis cavernas inexploradas, un área de rappel, ríos subterráneos y bóvedas secretas naturales.
¿Cómo llegar?
Se localizan al Norte de la Cd. de Chihuahua y se puede llega en automóvil, ya que todo el camino es puro asfalto. Y llegas por la avenida Heroico Colegio Militar a la derecha hay una desviación hacia las grutas.





