Puente colgante de Ojuela, Durango

Tiene más de 400 años de edad, fue un pueblo pionero que marcó el nacimiento de nuevos poblados en Durango y Coahuila, y de su antiguo esplendor sólo queda el Puente Colgante de Ojuela, que destaca frente a los vestigios de la iglesia y antiguas casas.
El puente colgante visible desde la distancia, considerado una maravilla de la ingeniería, es una obra monumental de su tiempo, pues mide 318 metros de largo por casi 2 metros de ancho, y al cruzarlo se puede admirar la profunda cañada 110 metros abajo. Al caminar, su piso de madera rechina y toda la estructura se tambalea sostenida por gruesos tensores y demás cables de acero, los cuales descansan en cuatro sólidas torres hundidas profundamente en la roca. Fue construido casi a fines del siglo 19 por el ingeniero alemán Santiago Minhguin, para comunicar el yacimiento principal con las bocas menores y transportar el metal hasta los patios del pueblo. Hoy los programas de rescate han llegado, y parece que no es demasiado tarde; el histórico puente ha sido restaurado, las torres originales de madera, que durante 100 años sostuvieron su estructura, se cambiaron por otras de acero.
Localización:
El pueblo de Mapimí está al extremo norte del estado de Durango, más o menos a una hora de Torreón y de Gómez Palacio. Ojuela se ubica a escasos 15 minutos al este de Mapimí, por un camino empedrado y de terracería.
Cómo llegar:
Llegar a Torreón, Coahuila o a Gómez Palacio, Durango. Existen vuelos por Aeroméxico y Aerocalifornia. También es posible llegar en autobús entre 14 y 16 horas de viaje.
Clima:
En la mayor parte del Municipio predomina un clima semicálido y semiseco, influyendo, en gran forma para ello, el Bolsón de Mapimí, la gran parte desértica que predomina en el Municipio.
Dónde comer:
En el pueblo de Mapimí existen varios restaurantes con deliciosa comida regional y nacional. En Torreón y Gómez Palacio hay todo tipo de comida.
Dónde dormir:
En Torreón y Gómez Palacio hay hoteles para todos los gustos y presupuestos.
Tips:
Donde quiera que vayas lleva zapatos cómodos, ropa fresca, sombrero o gorra, bloqueador solar, agua para beber y cámara fotográfica,
Más información: www.mexico-tenoch.com
Foto: El Siglo de Torreón
Zona del Silencio en Durango.
Aventura , ciencia y magia, no te puedes perder la experiencia de vibrar con la danza original de la madre tierra, de la observación astronómica y mucho más.
¿Será cierto todo lo que se dice: que no se escuchan las ondas de radio, que suceden fenómenos extraños, que frecuentemente caen meteoritas en esta Zona, que posee un magnetismo elevado? Y así podríamos seguir enumerando preguntas fantásticas de este lugar.
Un desierto cuya inmensidad bordean montañas con aspecto de cráteres, donde abundan aereolitos esparcidos en sus alrededores, asi como el recuerdo de un cohete espacial que cayo en su arido territorio, hacen de la misteriosa Zona del Silencio, en el norte del Pais un escenario sideral.
En el llamado Vertice de Trino, confluencia de los estados de Coahuila, Durango y Chihuahua, delimitada por la peculiar Sierra del Diablo y vigilada por el solitario cerro llamado Pastelone o de San Ignacio, la Zona del Silencio produce realmente ese encuentro con la callada quietud de la naturaleza por la sensacion de vacio y alejamiento que caracteriza el lugar.
En la zona del Silencio en Durango, las ondas de radio se interrumpen y además se encuentran abundantes fragmentos de aerolitos. Además puedes disfrutar de pláticas sobre leyendas y mitos de la zona, visitar la Reserva de la Biósfera Mapimí, realizar un paseo en bicicleta de montaña o disfrutar del Observatorio Astronómico Ecológico, en donde además puedes manejar un telescopio de 16 pulgadas.
Tips para el viaje:
Lo ideal es viajar cuando no hay lluvias. Equipo a llevar: un vehículo “todoterreno”, mucha agua, así como ropa que te proteja del sol y bloqueador solar, linternas, binoculares, cámara, zapatos o botas de montaña, y raciones de comida extras para 1 o 2 día.
Puedes consultar www.aventurapantera.com.mx





