Museo Casa Wiechers Villaronga, Puerto Rico.

Esta casa también fue diseñada por el arquitecto Alfredo Wiechers y data de 1912. Su construcción estuvo en las manos del ingeniero Elías Concepción. La familia Villaronga Mercado compró la casa en 1918.
Desde la calle Reina esquina Méndez Vigo se puede contemplar la belleza de la casa pintada en un rosa guayaba con ornamentos en blanco. Como está en la esquina exhibe lo que denomina como un chaflán o proa de crucero. Es un redondel que se levanta desde el suelo que permite que el viento fluya por debajo de los pisos, reduciendo la temperatura dentro de la casa y evitando que la humedad del suelo afecte las paredes.
Para entrar es necesario subir una escalera que sin duda le deja saber que la casa fue erigida a un nivel más alto para protegerla de las inundaciones o fuertes lluvias.
La sala posee un techo alto y querubines alrededor de sus paredes. A simple vista, llama la atención la lámpara del recinto así como el tapiz de Librado Nel de 1911. Sobresalen también en la casa los vitrales criollos, la losa, las baldosas de España y las puertas en madera con celosías.
Al caminar por su interior verá en el comedor de la casa un punto medio, que se repite también en uno de los cuartos de la casa. En el comedor hay un mueble que conserva las copas originales de la familia Villaronga Mercado.
El cuarto matrimonial posee parte del mobiliario de la familia, hasta la escupidera.
Pero el cuarto que quizás más le llame la atención es el de baño. ¿Por qué? Sin duda, preguntará al guía si todas las piezas: lavamano, ducha y losa son originales. La respuesta es sí y llaman tanto la atención porque este baño -que tiene bidé e inodoro en un espacio contiguo- lucen muy modernos. Nada, una gran comodidad de una familia colonial.
Otra de las cosas que distingue a la casa es la pérgola. ¿Qué es? Un jardín con vista espectacular de Ponce ubicado sobre el techo de la casa. Para ver la espectacular vista de Ponce -incluyendo el Mar Caribe- deberá subir por una escalera en forma de caracol, algo difícil de hacer si llueve.
Si es un día soleado, no debe perderse este rincón de la Casa Wiechers Villaronga.
Capital de la Industria Lechera de Puerto Rico

En Puerto Rico hay bastantes opciones donde se puede observar el proceso agrario y hasta interactuar con naturaleza en lugares como viveros de plantas y árboles, vaquerías y cultivos.
En Hatillo, bautizada como la Capital de la Industria Lechera de Puerto Rico, la Vaquería Ceiba del Mar recibe familias y grupos para llevarlos en un ‘tour’ en el que se les muestra el funcionamiento.
Con una llamada al Servicio de Extensión Agrícola de Hatillo (787) 898-4055, los visitantes pueden coordinar una cita con el agrónomo de 28 años de experiencia Carlos Saavedra, quien se encarga de guiar a los visitantes durante el recorrido.
El mismo comienza con una película en la que estudiantes, turistas y visitantes en general conocen datos de la industria lechera, los beneficios de la leche y las características del conocido mamífero, incluyendo su reproducción.
El área de ordeño es el de más interés durante la visita, en la que se muestra todo el procedimiento desde desinfectar la ubre de la res hasta la colocación de la maquinaria de extracción de leche. En otro edificio están las novillas que son alimentadas y cuidadas hasta que están en edad reproductiva.
En total, la visita puede durar 90 minutos, incluyendo la película introductoria, la charla del agrónomo y el recorrido en todas sus partes.
El Departamento de Turismo (787) 262-2093 del Municipio de Hatillo también puede coordinar citas en la Vaquería Ceiba del Mar, pero sin el servicio de guía. En caso de grupos grandes el Municipio ofrece el servicio de ‘trolley’.
San Juan, su vino y su comida.

San Juan acogerá a partir de mañana la tercera edición del “Puerto Rico Wine & Food Festival”.
La cita tendra lugar en el Centro de Convenciones de la capital hasta el próximo sábado, contará además con la presencia de los cocineros locales Wilo Benet (Restaurantes Payá, Varita y Pikayo), Eric Villegas (programa “Fork in the road”) y Luis Álvarez (Centro de Convenciones).
Este tipo de eventos tienen una gran trascendencia para Puerto Rico como destino, ya que nos proyectan ante el mundo como la capital indiscutible del turismo gastronómico en el Caribe.
Lagasse, conocido por su programa de larga duración “Emeril Live” en la cadena de televisión estadounidense Food Network, es la principal atracción de un evento que en sus dos ediciones previas contó con la presencia de cocineros de la talla de George Duran, Ingrid Hoffman, Michelle Bernstein o Guy Fieri, entre otros.
La cita reunirá también en San Juan a 35 “sommeliers”, enólogos y dueños de vinotecas, que presentarán una vasta selección de caldos de todo el mundo.
Museo del Niño de Puerto Rico

Este es el paraíso para los pequeños. Una vez llegan aquí no quieren irse. Los tres pisos del lugar le proporcionan diversión de la mano de conceptos educativos. Es así que en el primer piso ofrecen un área de exploración para los más pequeños.
En el segundo piso se destacan los temas de salud y de cultura. Lo nuevo es una sala de lectura y otro lugar favorito por los chicos es el destinado a manualidades denominado “Hazlo con reciclaje”. Allí pueden hacer bolitas rellenas con arroz crudo que sirven para liberar la tensión o marionetas peculiares a las que llaman “personajes de la tierra”.
El museo cuenta con exhibidores para niños no videntes. Ese es el caso de una pared que permite recrear la silueta del cuerpo y que el niño o niña pueda palparla con sus manos.
En el tercer piso las atracciones giran en torno a la naturaleza y el ambiente. La recreación de una cueva muestra las estalactitas, estalagmitas y hasta petroglíficos que abundan en estas formaciones.
El ciclo del agua puede ser apreciado por los chicos en una mesa que muestra todo el proceso mientras el agua corre sin parar.
Reforzamos lo que es la conservación del agua y fomentamos el trabajo en equipo.
Bosque de Guaynabo en Puerto Rico

A sólo minutos del estresante bullicio citadino, de tapones y cemento, hay un oasis verde donde casi se puede tocar el cielo. Literalmente. Y es que, a medio kilómetro sobre el nivel del mar, en las 336 cuerdas de terreno que conforma la primera fase del Parque Forestal La Marquesa, en Guaynabo, en Puerto Rico, es fácil pensar que se está en el paraíso.
Abordar el “trencito“, a la entrada del parque, desde sus inicios, una enriquecedora aventura ecológica, mientras se recorre el angosto sendero que serpentea el Forest Park del moderno y acaudalado Guaynabo City.
Allí, una cascada artificial, réplica de una natural que está en el interior del bosque, y un mirador desde donde se obtiene una de las primeras vistas de las montañas y del área metropolitana, dan una idea de la exuberancia y belleza del lugar.
La temperatura promedio anual es de 25 grados. El parque también es un enclave especial para practicar la observación de aves.
De ahí en adelante, el visitante tiene la opción de subir una pequeña cuesta para llegar a la torre de observación. Si decide no subir, tiene la opción de regresar al trencito que lo llevará de vuelta a la entrada del parque. O puede caminar a su paso por las veredas del bosque para admirar la naturaleza de cerca.
El parque cuenta con siete estaciones de descanso, seis gazebos y mesitas donde se puede merendar mientras se admira el paisaje. Tanto las áreas de juego como los gazebos se pueden alquilar para fiestas y actividades privadas.





