¿Qué hacer en Nueva York?

¿Quién no ha oído hablar de la ciudad más cosmopolita del planeta? Culturas lejanas se dan sitio en Nueva York para crear una isla moderna y una fusión de tradiciones.

Visitar Nueva York es experimentar una intensa actividad las 24 horas con un gran movimiento los 365 días del año. Es una urbe que dicta modas, que mueve una fuerte economía y que resguarda un gran patrimonio cultural. La ciudad ofrece diversión para todo tipo de gustos y para todas las edades; paseos turísticos, excepcionales restaurantes, museos, galerías, bares y espectáculos. Seguro, no pasarás un momento aburrido en la llamad “Gran Manzana”.

estatua.jpg La Estatua de la Libertad fué un regalo de Francia en 1886 y con el tiempo se convirtió en el símbolo de Estados Unidos. Ahí mismo se encuentra el Museo de la inmigración. Para llegar hay que tomar un ferry; el paseo es bastante agradable, más si se hace en un día soleado.

El Empire State, de estilo art decó, tiene 443 metros de altura, 103 pisos y 73 elevadores que te llevarán al mirador desde donde podrás disfrutar de una excelente vista panorámica de la ciudad; la mejor hora para subir es el atardecer, ya que es muy interesante observar al sol ocultarse y disfrutar de la transformación de la ciudad con miles de luces que iluminan. Además verás Nueva York tanto de día como de noche.

Wall Street es el primer centro financiero del mundo por volumen negociado y tiene influencia en todos los mercados de valores internacionales. En él se encuentran ubicados los principales bancos, la Bolsa de Valores, la oficina de cambio, los seguros y demás actividades financieras, desde donde los neoyorquinos en traje son los protagonistas del cambio en la economía mundia, lo que convierte a este lugar en un sitio de visita obligada que, por cierto, podrás visitar gratuitamente.
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El fascinante norte de Tailandia.

Estatuabuda El tsunami que asoló las costas tailandesas en la Navidad de 2004 no tuvo sólo efectos devastadores, ya que sirvió para renovar la oferta turística del interior. Y si las playas de Phuket, Samui, Phang Na o Krabi satisfacen a cualquier turista que esté dispuesto a pasar 14 horas en un avión, las rutas interiores de Tailandia complacerán al viajero más inquieto: templos, senderismo, rutas en bici o en 4×4, navegación por ríos y turismo rural -quizá haya que decir tribal- en medio de la jungla.
Bangkok es el comienzo, con su tráfico endiablado y la contaminación. Monumentalmente, son imprescindibles el complejo del Palacio Nacional (siempre en obras), el templo del Buda Esmeralda (Wat Phra Kaeo) y el del Buda de Oro. Aunque la estancia en Bangkok sea corta, no deben perderse dos visitas: la casa de Jim Thompson, un aventurero estadounidense que se instaló en Tailandia a finales de la II Guerra Mundial y construyó un imperio de la seda, y el mercado nocturno de Pat Pong. Y sin alejarse del mercado, los famosos (y en muchos casos sórdidos) clubes nocturnos que han hecho famosa a la ciudad.

Maravillas de Londres, Puente de Londres

Londres

Londres (London) es la capital del Reino Unido, con casi siete millones de habitantes y una superficie administrada por el Gran Londres de 1.600 km2, compuesta por 32 municipios (boroughs) y la llamada City (el distrito central, que coincide con el núcleo de las finanzas y el comercio), que cuenta con algo más de cinco millones de habitantes.

Se trata de la mayor ciudad de las islas Británicas (Gran Bretaña e Irlanda) que, además de ostentar la capitalidad política y administrativa, destaca como gran centro económico, con una considerable actividad industrial propiciada por el complejo portuario que alberga el Támesis a lo largo de más de cien kilómetros. Es la tercera ciudad más poblada del continente europeo, tras París y Moscú.

El puente de la Torre cruza el río Támesis en Londres. Era el único puente móvil sobre el río cuando se concluyó en 1894. Sir Horace Jones diseñó el puente, y sir John Wolfe Barry lo construyó.

El Tower Bridge es el puente más conocido de la ciudad, restaurado en 1982. Se compone de dos partes fijas a las orillas del Támesis, las macizas torres neogóticas, y una parte central levadiza para permitir el paso de las naves de gran calado. La longitud total del puente es de 805 m y desde su torre norte se puede acceder al tercer nivel del Museo del Puente de la Torre (Tower Bridge Museum).

Cátedral de Santa Prisca en Taxco

Santa_Prisca.jpg La catedral de Santa Prisca se encuentra en el centro de Taxo, se empezó a construir en 1748 y se concluyó el 3 de septiembre de 1758. Fue consagrado el 11 y 12 de mayo de 1759 por don Manuel Antonio Rojo de Lubián y Vieyra, delegado del arzobispo de México. Construida en estilo barroco.

Sus dos torres campanario gemelas flanquean uno de los trabajos sacros de estilo barroco más profusamente ornamentados de México. Creativos diseños labrados por los canteros de la época engalanan las fachadas de cada costado. En su interior trece retablos, frescos y un repujado trabajo en madera forrada con papel de oro engalanan paredes, suelos y techos en un alarde de derroche decorativo.

Santa Prisca, la patrona a la que debe la iglesia su nombre, fue una joven mártir romana que según las crónicas murió decapitada después de ser arrojada a los leones en el siglo III.

París, Francia La Torre Eiffel un lugar para visitar

Torre EiffelToda estancia en París pasa necesariamente por una visita al icono de la ciudad, la Torre Eiffel, sin dejar de lado los dos grandes museos: el Louvre y el Orsay, cada uno a un lado del Sena.

La Torre es el lugar que nadie deja sin ver, y de hecho es uno de los edificios que se divisa desde cualquier punto de la ciudad, por lo que reclama insistentemente la atención de todo turista. Por la noche, además, siempre suele estar adornada con algún invento que la resalta todavía más; por ejemplo, recientemente se ha instalado en su punta una especie de faro que barre París hasta la llegada de la madrugada.

La Torre Eiffel, con sus 320 metros de altura, es el edificio más alto de París. Fue construida con motivo de la Exposición Universal de 1889, y aunque se pensó en desmantelarla, al final permaneció como el símbolo indiscutible de la ciudad.

Se puede ascender a sus dos primeras plantas a pie o en ascensor (siendo esto último más caro y menos interesante), pero no hay que sorprenderse una vez en la zona intermedia cuando se descubre que hay que pagar de nuevo por ascender a la cima, en donde se haya una gran antena de telecomunicaciones y las mejores vistas de la ciudad.

La propia torre es un museo de sí misma: tiene diversas maquetas ambientadas en el siglo XIX, que permiten hacerse una idea del contexto en el que fue edificada. Uno de los detalles más curiosos es una especie de cápsula temporal en la que se detallan los colores en los que la torre ha estado pintada a lo largo de su historia, pues, para evitar que se oxide, se la recubre con nuevas capas continuamente. Y, aunque ahora no cabría imaginársela de un tono distinto al marrón actual, a lo largo del siglo pasado es curioso descubrir que estuvo pintada en tonos amarillos, salmón e incluso rosados.