Ballenas en Ecuador

Los cortejos amorosos de las viajeras del sur, las ballenas jorobadas, rompen la quietud en los 350 kilómetros de playas en Manabí.

Los cetáceos llegan a la Costa ecuatoriana en junio y permanecerán ahí hasta septiembre. Estos grandes mamíferos forman parte de los atractivos naturales que ofrece esa zona en esta época.

Los saltos de los mamíferos marinos emocionan a los visitantes que llegan a mirarlas. Las ballenas se desplazan desde Ayampe, por el sur, hacia Pedernales, en el norte de la provincia manabita.

Las playas de arena blanca son la antesala del ingreso al mar azul turquesa en las ensenadas de Los Frailes, Salango y Puerto Cayo en el Parque Nacional Machalilla (PNM). Por el norte, en Cojimíes, Pedernales, Jama, Canoa, San Vicente y Bahía de Caráquez.

Los vuelos rasantes de piqueros patas azules, de fragatas y de ibis pueden ser admirados por los viajeros desde los carros, mientras van por la vía costanera.

Estos atractivos cautivaron al estadounidense Donald Murphy, quien llegó hace ocho días a Manabí. En su natal Oregón escuchó a un migrante latino que observar a estos animales es lo más común en el Parque Machalilla. Entonces, decidió pasar sus vacaciones en Ecuador. Llegó a Manta en avión y luego hizo un recorrido de 90 minutos por la vía costanera hacia Puerto Daniel López.

Allí, el Parque Machalilla ofrece una variada agenda. Puede visitar las islas de La Plata y Salango. La actividad más aconsejada es el buceo por los arrecifes coralinos.

Andrés Baquero, biólogo, realiza estudios en la plataforma marina de la isla de La Plata. Dice que la zona es visitada de julio a diciembre por las mantarrayas.

En el macizo aparecen los piqueros patas azules en su proceso de anidación, también hay tortugas verdes y lobos marinos.

En el norte, desde Pedernales, Jama, Canoa, San Vicente, Bahía de Caráquez, San Clemente y San Jacinto, las opciones para la diversión son variadas. Quienes buscan emociones fuertes pueden volar en parapente, practicar esquí acuático, surf o pasear en banana. En Crucita, Canoa y Bahía están los guías y equipos para esos deportes.

Si prefiere la tranquilidad el estuario del río Chone en la isla de Los Pájaros es una buena alternativa. Ahí se pueden mirar las bandadas de fragatas, que llegan en estos meses a reproducirse y aparecen por montones en las ramas de los árboles de mangles. Los machos inflan sus pechos rojos para atraer a las hembras.

La Ruta del Spondylus, entre Manta y Puerto Cayo, deja al descubierto al bosque de Pacoche.

Ballenas en el Pacífico Colombiano.

Centenares de ballenas comienzan en esta época del año a llegar al Pacífico colombiano para un ritual en el que se aparean y se preparan para tener a sus crías en aguas cálidas, tras recorrer hasta 17 mil kilómetros.

Se calcula que a estas costas arriban unas mil 200 ballenas que se alojan en los parques naturales de Gorgona, Sanquianga y Utría.

Con la llegada de estos cetáceos también se acercan hasta el lugar multitud de turistas para observar un espectáculo natural que se prolonga hasta finales de noviembre.

Hasta Colombia se acercan cada año seis de las once variedades de ballenas que existen en el mundo: la Azul, el Rorcual común, la Bryde, la Minke, la Sei y la Jorobada o Yubarta.

Estos animales buscan parajes marítimos donde la temperatura de las aguas alcanza los 25 grados centígrados, y ese es el caso de Nuquí, Bahía Solano y Bahía Málaga en Colombia.

Las jorobadas, llamadas así porque arquean el lomo antes de sumergirse, son la especie más acrobática y esa elasticidad se manifiesta a través de saltos, coletazos, aletazos, diferentes posturas corporales y giros en la superficie del mar.

La longitud de estos ejemplares puede llegar hasta los 18 metros; su colorido oscila entre el gris y el negro, presentan un vientre blanco y su peso alcanza hasta 40 toneladas y que pueden ser escuchados a más de 12 kilómetros de distancia.