Castillos de Francia.


Visitando castillos es un modo divertido e instructivo para visitar Europa junto con los niños sin que se aburran.  Renacentistas o medievales, ostentosos o simples, en la cima de una colina o a la orilla de un río, los castillos de Europa ofrecen la oportunidad para recorrer siglos de historia, para vivir emocionantes aventuras y, obviamente, para pasar unas va¬caciones inolvidables para chicos y grandes.
En el Valle del Loira, famoso en todo el mundo por sus espléndidos castillos, sus fuertes, sus burgos medievales y sus villas fortificadas. Y para hacer que la visita sea una experiencia realmente inolvidable, hay que aprovechar las invitaciones de la corte, un programa que hay en primavera y en verano, que prevén la participación a espectáculos y animaciones que evocan el pasado.

En las grandes cocinas del castillo La FERTÉ-SAINT-AUBIN, del siglo XVIII, una cocinera en traje de época recibe a grandes y pequeños para una divertida y emocionante demostración de la preparación de “madeleines” de miel (un tipo de galletas) cocinadas en el horno de leña para disfrutarlas apenas salidas del horno. Visita al gran parque creado en 1630 donde se pueden visitar uno de los establos más bellos de Francia, con sus caballos y ponis, una bodega donde se producen y reparan las sillas y todo el equipo para los caballos y, después, a explorar la isla encantada con casitas de madera a la medida del niño.


Al castillo de CHAMBORD, el más grande y espectacular del Loira, conviene llegar a la hora que se pone el sol, cuando se ilumina con un sugestivo juego de luces y colores. Para acceder a las habitaciones de la finca (construida en el 1500), inmersa en la foresta de Boulogne, rodeado por un muro de cinta y formado por una mastio (una especie de torre) central con cuatro torres a los lados.

También es particular la belleza del parque, donde algunos ángulos permiten observar las manadas de ciervos y de jabalíes y donde se organizan excursiones en carrozas en medio de la naturaleza.

A los márgenes del bosque de Sologne, se encuentra el castillo de CHEVERNY, elegante y suntuoso, con un gran parque para visitar a pie o en vehículos eléctricos, o bien, haciendo una excursión en barco. Atravesando la entrada se camina por largos corredores que llevan al comedor, a las habitaciones privadas, al salón de armas, a la habitación del rey, al gran salón y a la biblioteca. En la ex cocina, para los grandes, pero también para los muchachos, hay una exposición permanente de las aventuras de Tin-tin, la famosa historieta franco-belga nacida de la fantasía de Hergé.

El castillo de CHENOCEAU tiene todas las características del palacio de cuentos: una posición pintoresca al borde del río Cher; un paisaje de fábula, al que sólo le faltan las hadas, con arroyos y encantadores jardines; el puente levadizo, las torres y las almenas. Después de visitar los salones, las habitaciones y las galerías arregladas con muebles antiguos, chimeneas de mármol y cortinas de damasco, nos vamos al antiguo edificio de las cúpulas donde se encuentra el musée de cires para encontrar las reproducciones de escenas que evocan la vida de los cortesanos y los personajes que en un tiempo lo frecuentaban.