Castillo de Soncino

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La fortaleza fué edificada en el siglo XV (entre 1473 y 1475) por encargo del duca Galeazzo Maria Sforza. El diseño ejecutivo se debe al arquitecto militar cremonese Bartolomeo Gadio, mentras los trabajos fueron posteriormente seguidos por maestranzas soncineses, hasta alcanzar el aspecto final que comprendía nueve torreones a lo largo de un kilometro y medio de muralla.

Los Sforza mantuvieron la propietdad hasta 1499, cuando pasó a los venecianos; en 1522 sufrió el asedio del Lautrec, mariscal de Francia, que fué al final vencido. Después servir de refugio a Francesco II Sforza, pasó a los franceses y a los españoles, perdiendo así la función originaria, hasta que la familia milanesa de los Stampa, que habían ricibido el marquesado de Soncino un feudo de Carlo V, la destino a residencia. El último asedio fué en 1705 por parte de Eugenio de Savoia, mentras en 1876 el último propritario, el marqués M. Cesare Stampa, lo donó al Comune, quién confió la restauración al arquitecto Luca Beltrami.

Entrando desde la puerta occidental de la muralla, después de haber superado el foso, se erige la fortaleza, construida totalmente en ladrillo, compuesta de dos recintos cuadrilateros separados de foso y de cuatro torres, angulares, que recuerdan las macizas murallas almenadas. La particolar y compleja concepción arquitectónica del castillo/fortaleza lo hacen considerar una del las construcciones más interesantes de la Lombardia.

En varias oportunidades el castillo fué utilizado para escenario de películas entre las cuales la más conocida internacionalmente fué Ladyhawke en 1985, si bien también es importante menciona “El oficio de las Armas” de Ermanno Olmi más conocido por su muy premiado film “El Arbol de los Suecos” .

El Castillo de Nymphenburg

En medio de un bello parque, en la parte oeste de Munich, se alza majestuoso el Castillo de Nymphenburg. Este inmenso palacio, joya del barroco alemán, fue en un principio la residencia de verano de los Wittelsbacher.

Lo mandó a construir el príncipe Fernando María para donarlo a su esposa con motivo del nacimiento de su heredero, Max Emmanuel.

El arquitecto Agostino Barelli realizó la obra entre 1664 y 1674. Con el paso de los años, los sucesores de Fernando María fueron añadiendo nuevos pabellones al primer edificio, que había sido levantado tomando como modelo las villas italianas.

Dentro del castillo se destacan el Steinerne Saal (Gran Salón), rococó y decorado con frescos de Zimmerman; la Galería de las Bellezas, con los retratos de 36 mujeres muniquesas, incluido el de la bailarina Lola Montes, amante del rey Luis I y causa de su abdicación; y el Museo de Porcelana, con piezas de la fábrica situada en el mismo recinto.

En cuanto a los Pabellones, es el de Amalienburg el que más fama ha adquirido por la perfección de sus formas y su rica ornamentación. En efecto, este pabellón de caza, obra maestra de Francois de Cuvilliés, es un edificio de estilo rococó cuya exquisitez y elegancia quedan ejemplarmente reflejadas en la circular Sala de los Espejos.

Navidad en castillos y palacios de República Checa.

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Cuando en la época de Navidad los patios y tejados de los castillos y palacios se cubren de nieve, bajo ella desaparecen las últimas huellas de los tiempos modernos y las Navidades en ellos se transforman en un verdadero cuento.

Además en la época pre-navideña  se organizan desfiles de sastres, conciertos, espectáculos teatrales y muchos actos más.

Castillo de Loket

La fortaleza medieval Loket cerca de los balnearios de Bohemia del Oeste como, Karlovy Vary, ofrece en los días de diciembre mercados tradicionales checos pre-navideños con un variado programa complementario. Disfrutarán de torneos medievales, mágicas actuaciones de ilusionistas con fuego, torneo de tartas para niños, belenes vivientes y otras curiosidades. Como recuerdo pueden comprar productos tradicionales checos (productos de cristal, adornos de paja y de hojas secas de maíz).

Castillo de Křivoklát

El castillo de Křivoklát también prepara cada año un variado programa en el que no faltan un mercado navideño, exhibiciones teatrales y de danza y demostraciones de oficios antiguos.

Recomendaciones para ustedes:

Con carácter especial, en los sábados de Adviento funciona un tren histórico de vapor desde la estación de Praga-Braník hasta la de Křivoklát.

Palacio de Náměšť na Hané

Visitas nocturnas especiales al precioso palacio de Náměšť na Hané organizadas a mediados del mes de diciembre enseñan de una forma amena como era la época de Adviento en la Edad Media.

Curiosidades

Algunos castillos y palacios ofrecen también alojamiento (por ejemplo el de Hrubá Skála, el palacio Dobříš, el de Červený zámek…).

El castillo de Neuschwanstein.

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El castillo de Neuschwanstein, en los Alpes bávaros, es uno de los más espectaculares y visitados del mundo, aunque más que un castillo sea el capricho de un rey absolutamente fascinado por las leyendas medievales.

Luis II fue un hombre fuera de su tiempo, apasionado de los mitos caballerescos y con un concepto divino de la monarquía que era anacrónico a finales del siglo XIX. Amante de las evasiones, del arte y los disfraces, en cuanto escuchó la música épica de Wagner le convirtió en su protegido, y de paso le sacó de pobre. Wagner le correspondió con “Tristán e Isolda”, “El anillo de los Nibelungos”, “La Valquiria” y, sobre todo, “Parsifal”, un personaje con el que Luis II se identificó durante toda su vida.

Tras su primer encuentro, Wagner dijo del rey que “por desgracia, es tan bello y genial, inspirado y magnífico, que temo que su vida se desvanezca como un fugaz sueño divino en este mundo malvado”.

Algo así ocurrió en 1886, cuando Luis II apareció ahogado junto a su psiquiatra en el lago de Starnberg, entre Múnich y Neuschwanstein. Esta muerte sospechosa le impidió ver terminado el castillo, al que se había retirado prácticamente desde que se comenzó a construir en el año 1869. Su refugio de fantasía , el mismo que inspiró a Walt Disney el castillo de “La bella durmiente”, le ha dado la gloria que no tuvo en vida. Más de 50 millones de turistas han pasado ya por esta fortaleza creada para protegerse no de ejércitos enemigos sino de la realidad.

Pasear por Europa: Castillos en Francia

Se va de un castillo a otro, un tipo de viaje a la corte de reyes y reinas, nobles, damas y caballeros, sumergiéndose en una atmósfera rica en historia y magia.

¿Dónde?

En el Valle del Loira, famoso en todo el mundo por sus espléndidos castillos, sus fuertes, sus burgos medievales y sus villas fortificadas. y para hacer que la visita sea una experiencia realmente inolvidable, hay que aprovechar las invitaciones de la corte, un programa que hay en primavera y en verano, que prevén la participación a espectáculos y animaciones que evocan la pompa del pasado.

En las grandes cocinas del castillo La FERTÉ-SAINT-AUBIN, del siglo XVIII, una cocinera en traje de época recibe a grandes y pequeños para una divertida y emocionante demostración de la preparación de “madeleines” de miel (un tipo de galletas) cocinadas en el horno de leña para disfrutarlas apenas salidas del horno.

Después de habernos llenado los ojos con los ostentosos arreglos de los salones, nos vamos al gran parque creado en 1630 donde se pueden visitar uno de los establos más bellos de Francia, con sus caballos y ponis, una bodega donde se producen y reparan las sillas y todo el equipo para los caballos y, después, a explorar la isla encantada con casitas de madera a la medida del niño.

Al castillo de CHAMBORD, el más grande y espectacular del Loira, conviene llegar a la hora que se pone el sol, cuando se ilumina con un sugestivo juego de luces y colores. Para acceder a las habitaciones de la finca (construida en el 1500), inmersa en la foresta de Boulogne, rodeado por un muro de cinta y formado por una mastio (una especie de torre) central con cuatro torres a los lados, se entra por la puerta Real desde donde comienza la visita entre telones antiguos, retratos, cuadros, muebles de época, armas, trofeos de caza y, para concluir, una particular escalinata de doble espiral que permite subir y bajar las escaleras sin encontrarse nunca.

Para descubrir su historia, los niños son involucrados en encuentros con un personaje del pasado, un arquitecto, un músico, un astrólogo, testigos de la época de los grandes reyes de Francia.

También es particular la belleza del parque, donde algunos ángulos permiten observar las manadas de ciervos y de jabalíes y donde se organizan excursiones en carrozas en medio de la naturaleza; no hay que perderse el espectáculo de arte ecuestre, en las ruinas de los antiguos establos, que recorren la historia del castillo, desde el Renacimiento hasta el conde de Chambord.

A los márgenes del bosque de Sologne, se encuentra el castillo de CHEVERNY, elegante y suntuoso, con un gran parque para visitar a pie o en vehículos eléctricos, o bien, haciendo una excursión en barco. Atravesando la entrada se camina por largos corredores que llevan al comedor, a las habitaciones privadas, al salón de armas, a la habitación del rey, al gran salón y a la biblioteca.
En la ex-cocina, para los grandes, pero también para los muchachos, hay una exposición permanente de las aventuras de Tin-tin, la famosa historieta franco-belga nacida de la fantasía de Hergé.

• El castillo de CHENOCEAU tiene todas las características del palacio de cuentos: una posición pintoresca al borde del río Cher; un paisaje de fábula, al que sólo le faltan las hadas, con arroyos y encantadores jardines; el puente levadizo, las torres y las almenas. Después de visitar los salones, las habitaciones y las galerías arregladas con muebles antiguos, chimeneas de mármol y cortinas de damasco, nos vamos al antiguo edificio de las cúpulas donde se encuentra el musée de cires para encontrar las reproducciones de escenas que evocan la vida de los cortesanos y los personajes que en un tiempo lo frecuentaban.