Inscripciones Chinas

Hasta en el continente asiático, podemos encontrar uno de estos curiosos sitios bajo el agua, con sus puertas ya abiertas al público; el Museo Subacuático de Baiheliang, un sitio arqueológico ubicado en Chongqing (al centro de China), quedó sumergido bajo las aguas del embalse de las Tres Gargantas, tras ser construido hace apenas unos años.

Se trata de un promontorio rocoso donde están grabadas las inscripciones hidrológicas en piedra más antiguas del mundo, en las que quedaron registradas, a lo largo de mil 200 años, las variaciones del nivel de las aguas del río Yangtzé, las cosechas y los títulos de los miembros de la dinastía Tang.

Antes de la construcción del embalse, el promontorio quedaba cubierto en las épocas de crecida de las aguas, pero visible en las de estiaje, lo que permitía apreciar las figuras de peces grabados en la piedra y las inscripciones.

“Para proteger el sitio, las autoridades chinas decidieron cubrirlo con un receptáculo en forma de arco, protegido por el agua. Además, se han construidos dos túneles subacuáticos desde las orillas que permiten al público visitar el sitio y contemplar las inscripciones a través de los cristales de protección”, detalla la UNESCO.

Bahía de Halong

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Los 3.000 islotes de caliza y dolomita de la vietnamita Bahía de Halong se extienden a lo largo de 1.500 kilómetros cuadrados del golfo de Tolkin, no muy lejos de la frontera con China.

Es uno de esos lugares en los que resulta difícil tomar una mala foto. Incluso en las temporadas en las que los turistas la invaden. Los atardeceres son particularmente espectaculares, con la luz rebotando sobre las rocas que surgen como torres del agua verdosa. Las calas recónditas, la vegetación vertical y las frías cuevas completan el paisaje.

La leyenda dice que fue un dragón quien formó con sus coletazos este paisaje de rocas de base frágil . Por eso la bahía se llama “ha long”, que viene a signifi car “dragón descendente”. Los geólogos, menos épicos, opinan que las caprichosas formaciones kársticas afl oraron hace unos 300 millones de años.

Han sufrido desde entonces la erosión de los vientos, las lluvias y las mareas, que las esculpieron con buen tino. Esta versión no le resta a la bahía un ápice de su belleza, reforzada por los centenares de embarcaciones pesqueras y turísticas que la surcan a diario, algunas con forma de dragón. Aún se pueden ver en sus aguas veleros de juncos.

De fabricación tradicional y con velas de algodón rugoso cosidas a mano, parecen salidos del atrezzo de una película de “James Bond”, que ha estado en dos ocasiones cinematográfi cas en este lugar. Por supuesto, visitó la cueva del Pelícano o Hang Bo Nau (en la imagen), un imán para los fotógrafos, que adoran los contrastes entre la piedra, el agua y la vegetación de esta ventana a la bahía.

El Gran Buda de Leshan.

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Más de 70 metros es lo que mide el buda más grande del mundo esculpido en piedra que se encuentra en la ciudad china de Leshan, en la provincia de Sichuan, muy cerca de Chengdú (tercera ciudad más grande de China).

Esta estatua se encuentra en un complejo que lleva por nombre “Parque del Gran Buda”, un inmenso conjunto lleno de escaleras en el que además de esta estatua se pueden visitar varios templos budistas, pagodas, otras estatuas de buda y tumbas de antaño. Pero lo más importante es, sin duda, esta extraordinaria estatua, que no es la más grande del mundo que se ha construido de Buda pero sí la más mayor esculpida en piedra.

El Gran Buda de Leshan, también llamado Dafo, se encuentra en la confluencia de los ríos Mingjian, Qingyi y Daduhe en la montaña Linheshan y se comenzó a construir en el año 713 para “atemorizar al dios del agua”. Fue un monje llamado Haitong quien comenzó su construcción para ralentizar las y así proteger a los barcos que navegaban por esa zona e impedir que la aldea vecina se inundara.

La construcción del buda finalizó 90 años más tarde por los discípulos de este monje y el resultado fue el esperado ya que los sedimentos de rocas depositados a los pies del buda, en la cuenca de los ríos, hizo que se alterase las corrientes y la navegación, por tanto, mejorase.

En total este inmenso buda mide 71 metros: sus orejas miden 7 metros de largo, su cabeza 15 metros y las uñas de sus pies miden lo que un hombre adulto.

Para acceder hasta sus pies, hay que bajar todo lo que se ha subido previamente por una escalera en el lado derecho de la estatua a lo largo de la que se puede ver otras estaturas de buda y a Dafo en todo su esplendor. Pero si lo que se quiere es una buena vista de frente del Gran Buda la única opción es coger uno de los barcos del embarcadero (muy cercano a la entrada del parque) hasta las 18:00 horas.

Huang Shang montaña amarilla

Esta montaña esta situada en la provincia de Anhui (este) como el mejor lugar para promover el turismo en China.

Este es un buen lugar para el desarrollo del turismo. A Huang Shang los turistas llegan desde todas las partes de China y con el bastón al estilo Deng escalan una montaña de la que, durante la dinastía Ming (1368-1644), el viajero y geólogo Xu Xiake aseguró que “si la conoces no necesitarás ir a ninguna otra”, pasando a ser una de las frases más populares que existen sobre este lugar.

El turismo en Hang Shang ha ido creciendo año en año. En la actualidad, modernos teleféricos transportan a los visitantes hasta un punto de partida base, desde donde pueden elegir la ruta que más les plazca.

Grupos de amigos, familias, parejas y curiosamente pocos extranjeros, acceden con facilidad a cualquiera de los picos gracias a unos caminos y escaleras perfectamente asfaltados que conducen a los lugares más señalados.

Siguiendo una de las tradiciones más famosas del lugar, las parejas compran en los puestos instalados en la misma montaña pequeños candados para luego colgarlos en los puentes, ya que según la tradición si lo haces obtendrás “mil años de amor eterno”.

Las denominadas “cuatro maravillas bajo el cielo” de la montaña: sus pinos, manantiales de aguas termales, mares de nubes y piedras de infinidad de formas hizo que, en 1990, Huang Shang pasase a formar parte de uno de los Sitios del Patrimonio Cultural y Natural del Mundo por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Denominada también “Tierra de brumas” o “Mar de nubes”, desde la dinastía Tang (siglo VII) hasta finales de la dinastía Qing (siglos XVII-XIX), se han escrito más de 20.000 poemas alabando la belleza de sus paisajes naturales, convirtiéndose en uno de los sitios predilectos del turismo nacional y cumpliéndose así el objetivo del “Pequeño Timonel”.

Myanmar, Birmania

País situado entre dos gigantes como China e India, muchas veces se ha visto relegado a un segundo plano entre los destinos turísticos preferidos de Oriente. Pero Myanmar, con sus playas y tradiciones casi intactas, es un lugar con una personalidad fuerte que se mantiene ante el influjo constante de Occidente.

China e India, pero también Tailandia, Laos y Bangladesh son los países con los que colinda este país asiático. Pero Myanmar tiene un secreto: el mantenimiento de sus costumbres, que lo convierte en un destino exótico por excelencia.

La pesca es una de las actividades más características del país. Si te paseas por alguna de sus numerosas playas de arena blanca, es muy probable que te encuentres con algún pescador ataviado con el traje tradicional – sombrero de hojarasca, y telas anchas -, limpiando pescado sobre unas redes.

Myanmar es conocido también por un mercado de ramos de diversos colores en el que las mujeres de la zona – también ataviadas con estampados vistosos – venden en la playa o en plena calle. Y para transportarlas, nada mejor que una gran cesta de paja que se colocan encima de la cabeza.

Yangon – la capital, a 30 kilómetros del mar -es uno de los lugares donde el turista no debe dejar de acudir. A pesar de ser una ciudad con cuatro millones de habitantes, muchas de sus zonas tienen una vasta vegetación que asemeja a una jungla. Es el mejor ejemplo de los restos coloniales por parte del Imperio Británico, yaque se pueden observar los vestigios de la arquitectura victoriana que siguen aún en pie entre un paraje sin igual.

La pagoda de Shwedagon es un increíble templo que domina, desde lo alto de la colina de Theingottara, a toda la ciudad Está recubierta de láminas de oro y asemeja a una campana gigantesca.

Pero no sólo la religión es lo más destacado de la capital. Los puestos de comida que se encuentran en cualquier esquina o el té birmano, forman parte del escenario de cualquier paseo típico.

En Mandalay

Mandalay es la segunda ciudad más importante del país y el lugar donde se puede encontrar más actividad cultural. Quizá sea porque se encuentra justo en el centro del país, donde no hay costa. Además, es centro de negocios y de comunicaciones.

Pero, ¿qué más se puede ver en Myanmar?

Bagan, que parece una ciudad abandonada con una exquisita arquitectura, resto de lo que fue la capital del primer imperio de Myanmar. A.qui destacan los templos, lo que hace que el visitante se integre en la espiritualidad del país, donde la religión budista es mayoritaria.

Aun así, sin lugar á dudas Myanmar es conocida por sus costas de arena blanca y … por sus lagos. El lago Inle se encuentra en una zona fronterizacon Taílandia y Laos. Son más de treinta tribus las que pueblan la zona montañosa por donde pasa el agua. El “Road to Mandalay” es uno de los múltiples cruceros quepasan por este destino, uno de los favoritos del país.

Myanmar es un paraíso, pero hay que tener cuidado de cuándo acudir. El verano es bastante insoportable por sus altas temperaturas, y entre mayo y octubre no para de llover, debido a la estación monzónica. El mejor momento para ir es entre noviembre y febrero.

Playas, lagos, vegetación selvática, templos y construcciones arquitectónicas increíbles … así es Myanmar, un lugar tranquilo, casi salido de un sueño antiguo.