La ciudad de Zacatecas, México

El encanto de Zacatecas, al igual que las buenas experiencias de la vida, no es comparable en cualidad ni cantidad con el de otras ciudades.

Zacatecas se eleva en el terreno interesante e inusual. Calles ondulantes, angostas escaleras que callejonean hacia arriba y hacia abajo, pocas líneas rectas, trayectos que se cortan abruptamente en la fachada de un templo barroco del siglo XVI, o una mansión señorial del siglo XVII, construcciones imponentes y majestuosas difíciles de apreciar en perspectiva debido a la estrechez de sus callejones. En este laberinto de sorpresas es fácil comprender por qué el Centro Histórico fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1993.

Por su monumentalidad arquitectónica, la que se impone es la Catedral de Zacatecas, enteramente labrada en cantera rosa. Es uno de los ejemplos más hermosos de la arquitectura barroca mexicana, pues en la fachada y las torres se puede descubrir la mano exuberante de los artesanos indígenas. Las horas pasan al tratar de desentrañar todos los misterios que encierran las cientos de figuritas de animales reales y míticos, hombres y mujeres bellos o monstruosos; gárgolas, aves del paraíso, leones, corderos, árboles, frutas; racimos de uvas, mascaritas, un verdadero despliegue de imaginación pagana incrustado inadvertidamente en el Templo.

Casi enfrente de la Catedral, el Templo de Santo Domingo, de la Compañía de Jesús, que contiene una sacristía octagonal y ocho magníficos retablos barrocos, uno de ellos dedicado a la Virgen de Guadalupe, también llama la atención.

En Zacatecas existen más de 15 museos, la mayoría dedicados al arte, pero existen dos que vale la pena destacar. El primero es el Museo Rafael Coronel, alojado en el antiguo Convento de San Francisco. Es uno de los sitios surrealistas más impresionantes del país y alberga la colección El Rostro Mexicano, con una muestra de más de 10,000 máscaras recolectadas entre artistas populares de diversas regiones de México: animales, monstruos, doncellas e innumerables diablos que combinan motivos religiosos, carnavalescos y prehispánicos.

Otro sitio que también es sorprendente es el Museo Zacatecano de Cultura, pues desde 1995 expone más de 150 bordados huicholes que pertenecieron al científico norteamericano Henry Mertens, quien convivió muchos años con este grupo indígena en las montañas de Nayarit.

La majestuosidad de esta ciudad también se aprecia en sus hoteles. El Quinta Real incorpora en su construcción a la Plaza de Toros más antigua de Norteamérica; sus habitaciones y restaurantes circundan el anillo, donde antiguamente tenían lugar las corridas y que ahora es un jardín. En cuanto al bar de este recinto, es el antiguo corral de los toros. Otro hotel, típico y colorido, es el Mesón del Jobito, una antigua finca, laberíntica, restaurada por el Consejo de Monumentos Coloniales, que conserva el encanto del diseño colonial mexicano.

¿Cómo llegar?
Zacatecas se encuentra a 116 km al norte de Aguascalientes, a 192 al noroeste de San Luis Potosí y a 316 al norte de Guadalajara. Para llegar desde el norte de México se puede tomar la carretera federal 45 desde Durango y La Laguna, así como la carretera 54 desde Concepción del Oro, Zacatecas y Saltillo, Coahuila

Desde el centro y sur del país, se puede tomar las carreteras federales 45, 71 y 71D desde Aguascalientes y 49 desde San Luis Potosí.

Desde Guadalajara, por la carretera 54.

Zacatecas cuenta con un aeropuerto ubicado en la Carretera Panamericana km 23. Tramo Zacatecas-Fresnillo, en el cual ofrecen servicio las líneas Aeromar, Mexicana, Delta Airlines y Avolar.

El Grupo Estrella Blanca, ETN, Omnibus de México y Transportes del Norte, son las líneas que concetan a Zacatecas con el resto del país.