Washington D.C., la ciudad con poder

Toma nota de los sitios indispensables para conocer la cuna de Estados Unidos.

Aquí hay poder

El Capitolio. La sede del Congreso de Estados Unidos comenzó a construirse en 1793. Cuenta con un centro de visitantes donde inician los recorridos guiados gratuitos (previa reservación por internet) a distintos rincones del interior del monumento, incluida la Biblioteca del Congreso y el Senado, aunque halla sesión. Conoce su arquitectura de diseño clásico griego y 200 años de historia. Encuentra además un restaurante y tiendas de souvenirs. Ubicado al este del Mall.

Foto y tour

La Casa Blanca. Si no te conformas con la foto clásica de la fachada, solicita a la Embajada de México en Washington D.C. un tour gratuito al interior de la residencia. Debes reservarlo al menos con un mes de anticipación. El recorrido que es por cuenta propia, inicia desde las 7:30 de la mañana. En su centro de visitantes (entre la Calle 15 y la E) hay guías que te hablan de su arquitectura, historia, inquilinos y eventos sociales del lugar. En el número 1000 de Pennsylvania Avenue. http://www.whitehouse.gov/

Visita al ex presidente

Monumento a Lincoln. El decimosexto presidente de Estados Unidos se encuentra ahí sentado, imponente, de seis metros de altura y esculpido en mármol, resguardado dentro de un edificio que evoca un templo dórico construido en 1922, compuesto por columnas de 10 metros de alto. Abierto las 24 horas. De 9:30 a 23:30 el guardaparques resuelve cualquier duda. Entrada sin costo. Constantemente es escenario de actos políticos y protestas, como el famoso discurso de Martin Luther King, “I have a dream”. Ubicado en el Parque Potomac. http://www.nps.gov/

Todo un 007

The International Spy Museum. Exhibe el espionaje alrededor del mundo: el real, el del cine y el de las series de televisión. La sala “Escuela para espías”, por ejemplo, muestra más de 50 años de tecnología para obtener información secreta. El museo también programa actividades para niños y adultos que quieran probar su intuición y jugar un rato al 007: recorridos por la ciudad con GPS, misiones especiales y visitas al museo con cena y trago incluidos. 800 F Street Northwest. http://www.spymuseum.org/

Museo de noticias

Newmuseum. Espacio interactivo que explica cómo se genera la información. Tiene siete niveles con 14 exposiciones permanentes, entre ellas una de fotografías ganadoras del Pullitzer. 555 Pennsylvania Avenue. http://www.newseum.org/

Tiendas y galerías

Barrio de Georgetown. Un distrito histórico y de moda, con exclusivos restaurantes, boutiques y galerías de arte. En Dupont Circle se toma un camioncito que sale cada 10 minutos (un dólar) hasta la calle M, la vía principal del barrio. Ubicado a orillas del río Potomac. Uno de sus máximos atractivos es el paseo por casonas antiguas y jardines. http://www.georgetowndc.com/

Cocina multipremiada

CityZen. Cocina contemporánea dirigida por el chef Eric Ziebold, reconocido como uno de los mejores de Estados Unidos. Además del pato, las escalopas, el foie gras y la langosta, prueba alguno de sus martinis, rarezas en whiskies y cocteles con champaña. En el hotel Mandarin Oriental. 1330 Maryland Avenue Southwest. http://www.mandarinoriental.com/

Mesas cotizadas

Citronelle. Del chef Michelle Richard. Cocina tradicional de la costa este. Hay que reservar con un mes de anticipación.

El menú de degustación en varios tiempos incluye la hamburguesa de langosta y el cordero en salsa de jalapeño y comino. 190 dólares (más impuestos y sin maridaje). Pide un mojito con champaña (13 dólares). Dentro del Hotel Latham. 3000 M Street Northwest. http://www.citronelledc.com/

Lo dulce

La Pâtisserie Poupon. Panadería y café estilo francés. Espera largas filas sobre todo si hace buen clima. Además de “macarons”, minitartas, trufas, croissants y especialidades en chocolate, sirven ensaladas, paninis y sopas. 1645 Wisconsin Avenue Northwest. http://www.patisseriepoupon.net/

Cierre con estilo

En segway. Recorridos de dos horas con guía local para quien tiene prisa y quiere conocer la Casa Blanca, el Capitolio, el Castillo Smithsoniano, los Jardines Botánicos, el Monumento a Washington, los Archivos Nacionales y otros lugares. Antes del tour se reciben instrucciones muy simples para manejar el vehículo. Sólo para mayores de 16 años. Precio: 65 dólares. http://www.capitalsegway.com/

10 razones para dormir frente a Central Park

No es sólo el lujo. El Jumeirah Essex House exalta al mundos dos de sus grandes orgullos: la privilegiada ubicación frente al famoso parque de Nueva York y la arquitectura histórica de más 70 años que sigue conservando su espíritu art déco.

  • Está totalmente renovado: Con nuevas instalaciones y servicios de primer nivel en los que se invirtieron alrededor de 90 millones de dólares.

  • Lo mejor de lo mejor: En el World Travel Awards más de 170 mil profesionales del turismo que votaron por su hotel preferido coincidieron en lo mismo: El Jumeirah Essex House es el mejor hotel de negocios de la región Norteamérica y de Estados Unidos.

  • El gimnasio: Aparatos de última tecnología que rebasan las expectativas de cualquier huésped. Muchos de los aparatos tienen televisores individuales. Permanece abierto las 24 horas. Puedes llamar a un instructor personal de yoga o de pilates para que te entrene en tu propia habitación.

  • El spa: Recomendamos un Sodashi Marine Mineral, un tratamiento envolvente de 90 minutos (240 dólares). Además de ser muy relajante, remueve toxinas y estimula el sistema linfático. La fórmula: barro volcánico, hierbas nativas de Australia y extractos marinos.

  • Una cena en el South Gate: La Guía Michelin 2010 de la ciudad de Nueva York recomienda probar el menú de temporada. El restaurante de cocina moderna estadounidense está comandado por el chef Kerry Heffeman. La decoración también es otro estímulo a los sentidos: fue creación del diseñador Tony Chi. El menú de cinco tiempos cuesta 95 dólares. Cocteles desde 14 dólares y copas de tinto desde 12 dólares.

  • Los colores del otoño: Reserva una habitación con vista al Central Park y disfruta de una panorámica pintada en rojos y naranjas desde tu ventana. Para la temporada del cambio de color de las hojas de otoño se diseñaron paquetes que pueden incluir una cena con champaña para dos personas en el South Gate, o entradas al mirador del Rockefeller Center, o el cambio por una habitación superior y un picnic privado en Central Park. En temporada baja la noche cuesta alrededor de 350 dólares, sin incluir los impuestos.

  • La suite presidencial: (Sólo por curiosidad). Es creación de Khuan Chew, el mismo diseñador del costosísimo y excéntrico hotel Burj Al Arab de Dubai. La dimensión de la pomposa suite es de más de 232 metros cuadrados, adornados con una colección de arte de pinturas y fotografías de autores estadounidenses -de mediados del siglo XX a la época actual- e interiores que evocan las décadas de los 20 y 30, mezclados con elementos modernos. Mármol, piel, seda y maderas finas, cuyos aromas impregnan los espacios, abundan en el piso 26 que, entre otras comodidades dignas de un primer mandatario, cuenta con un elevador privado, un mayordomo las 24 horas, sistema de sonido Bowers & Wilkins y productos de baño Cornelia.

  • Arte y cultura :En el lobby hay una exhibición permanente titulada “El corazón de Central Park: imágenes del Central Park de 1858 a la fecha”. Esta muestra se va renovando mediante el programa: Artist-in-Residence, en el que se invitan a varios artistas locales a quedarse en el hotel y realizar trabajos de foto, pintura, escultura y cine, inspirados en el art déco.

  • Audioguías: En coordinación con Centralpark.com se diseñaron en MP3 los Central Park Walking Tours de arte y arquitectura.

  • La hora del té: La costumbre de tomar el té por la tarde se atribuye a una duquesa de mediados del siglo XIX. El hotel sirve tartas, biscuits y pasteles para acompañar el té entre las 15 y las 18 horas.

Repertura de la Estatua de la libertad.

Tan sólo 240 turistas al día serán los afortunados que conocerán, durante los dos próximos años, las intimidades de Lady Liberty, quizás el monumento más conocido de Estados Unidos.

Para los neoyorquinos, además, la apertura de la corona significa una vuelta a la normalidad después de que fuera cerrada al público después de los ataques terroristas contra las Torres Gemelas.

Desde las ventanas del lado izquierdo de la corona, se divisa una buena instantánea de Manhattan, pero en ella, a diferencia de hace ocho años, ya no hay ni rastro de los que eran los edificios más altos de la ciudad hasta 2001.

El acceso a la corona será por grupos de no más de diez personas a la vez, que contarán con un guía a lo largo de la visita. Se calcula que ese famoso rincón podrá acoger unas 30 personas por hora, elegidas por sorteo. El monumento permanecerá abierto durante los dos próximos años y después se cerrará al público para realizar una remodelación más completa y a largo plazo.

Fort Lauderdale

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Algunos sitios no se ufanan de ofrecer ‘”entretenimiento para todos los gustos” y no requieren llamar la atención, puesto que la privacidad es su distinción. Fort Lauderdale es una de esas ciudades que crecieron en tamaño y popularidad pero que no invocan a las multitudes viajeras. Así, es el sitio preferido por quienes buscan paz y exclusividad.

Durante décadas, las playas de Fort Lauderdale han fascinado a magnates y personajes de escaparate con su intimidad y su clima. El ambiente tranquilo hace que resulte fácil olvidar el tráfico de las megalópolis y la frigidez del noreste norteamericano. Por ello, los nidos millonarios han proliferado sobre los manglares, creando pequeñas islas entre canales que evitan la aproximación de los curiosos.

Para acomodar la ciudad a su estilo de vida, los residentes se hicieron de campos de golf y toda la infraestructura necesaria para albergar sus embarcaciones de recreo. Con el tiempo, los yates se reprodujeron hasta llegar al aparatoso número de ¡40 mil! Por ende, no es extraño que buena parte de Fort Lauderdale se encuentre fincada sobre agua y sea conocida como la “Venecia de América”. Tener un bote es aquí casi una necesidad que se hace imperativa, especialmente considerando la jerarquía del “vecindario”.

Quien viaje a esta ciudad y no tenga un yate esperándolo en la marina, no debe preocuparse porque la oferta para rentar uno es inmensa y siempre se tiene la opción menos onerosa de contratar un water taxi, que puede usarse para pasear por las zonas más privilegiadas de la ciudad sin ser interrogado por guardias de seguridad.
Fort Lauderdale es una alternativa a las ciudades habituadas a las oleadas de turistas, pero ello no significa que sea privativa, ya que la oferta de hoteles es amplia y se puede elegir la categoría de acuerdo con el bolsillo y el objetivo del viaje.

Fort Lauderdale es un destino célebre entre quienes viajan frecuentemente para resurtir el guardarropa y, de paso, gustan de pasear por la playa. Tanto entre los cazadores de ofertas como entre los clientes selectivos, la ciudad ha conquistado voluntades, no sólo por sus malls abundantes, sino también por la excepcional ubicación en la que se han instalado hoteles y otros servicios en torno a los santuarios del aparador. Sawgrass Mills (el centro comercial de precios reducidos más grande del mundo) y The Gallería (uno de los malls más completos de la región) están prácticamente rodeados de hoteles y restaurantes que facilitan el afán de compra de quien visita con este propósito en mente.

El paisaje playero siempre está habitado por personas que procuran cuidar su apariencia: trotadores, patinadores, ciclistas y caminantes recorren el boulevard. La gente entra y sale de los locales climatizados para protegerse del sol bajo sombrillas y palmeras, creando la postal perfecta del “viaje ideal” a la playa.
Para los amantes de la costa, Fort Lauderdale no se limita a su frente de mar y tiene otras opciones que permiten sacar el mayor provecho a cada visita. Las vecinas Pompano, Hollywood y Boca Ratón son playas que gozan de popularidad y, en cada una, se vive una atmósfera distinta que varía según la edad y las actividades preferidas de sus visitantes.
Quien se queda en la playa de Fort Lauderdale sabe que, una vez que el sol lo ha bronceado lo suficiente, siempre está la opción de dirigirse a Las Olas Boulevard y su prestigiosa zona de boutiques, galerías y restaurantes, donde el calor se combate con una bebida refrescante.

Las Vegas, EU

Aunque pareza difícil de creer, en Las Vegas sobran razones para apartarte de las mesas de juego, aunque sea por unas horas. Se trata de los juegos mecánicos. De sur a norte, el viaje inicia en el New York-New York, donde Manhattan Express está por partir. Sentado, con seguros en los hombros y en la cintura, y la incertidumbre del trayecto, te deslizas sobre el puerto de Nueva York con barco de vapor incluido, por detrás de la Estatua de la Libertad y a un costado del Empire State Building y el edificio Chrysler. Aunque a casi 108 kilómetros por hora se torna complicado apreciar esos detalles. Después harás una visita a Max Flight, un simulador con una docena de montañas rusas en su memoria. “Ying Yang”, “Barrel” o “Misterio”, nombres de algunos de los retos de esta cabina roja.

Localización:

El Estado de Nevada se cuentra hacia el oeste de Estados Unidos, limitado al Norte por Idaho y Oregon; al Este por Utah, al Sureste por Arizona y al Oeste y Suroeste por California.
Las Vegas es una zona de las más desérticas de todo EU, se encuentra ubicada en el Suroeste del Estado de Nevada.

Requisitos para viajar a Las Vegas:

Visa y pasaporte.

Clima:

Su clima es extremadamente cálido y seco, con escasas precipitaciones durante todo el año y más de 250 días de sol. Las temperaturas son por lo general agradables durante el invierno, oscilando entre los 15 y 20ºC, y elevadas durante el verano, alcanzando los 40ºC.

Lo básico para ir a Las Vegas

Idioma: Inglés.

Moneda: Dólar.

Dónde comer: Circus Circus tiene una variedad de exquisitos restaurantes para elegir: The Steakhouse, Blue Iguana, cocina italiana en Stivali, hay más de ocho restaurantes que cubren el gusto de todo el mundo.
Existen varios establecimientos en el Hotel Sahara para degustar diferentes tipos de comidas.
El Hotel Stratosphere te ofrece los siguientes lugares donde comer: Top of the World Restaurant, The Courtyard Buffet, The Crazy Armadillo Tex-Mex Grill & Oyster Bar, Roxy’s Diner, Fellini’s at Stratosphere, Triple Crown Deli, Lucky’s Cafe, Mamma Ilardo’s, McDonald’s, Wetzel’s Pretzels, Cali Cantina y Haagen-Dazs.

Transporte: El transporte público está bastante limitado. Existe un servicio de autobuses continuo durante las 24 horas del día, que comunica el centro de la ciudad con el Strip. Más económicos resultan los tranvías: uno de ellos enlaza el centro de la Ciudad con el Strip; y el otro une el centro de la Ciudad con el Stratosphere.

Tips: Lleva mucho dinero para gastar y apostar.

Más información: www.visitlasvegas.com.mx

Foto: Usatourist.com