Cascadas de Micos

Cerca de la Huasteca potosina hay un lugar para saltar al agua con los pulmones llenos de aire, valentía y adrenalina.

A casi 15 kilómetros de Ciudad Valles en la Huasteca potosina se dan unos saltos muy mojados para caer en aguas de tonalidad turquesa.

Después de un trayecto de tres kilómetros de terracería se encuentra el parque ecoturístico llamado Pago-Pago aquí hay una comunidad de ejidatarios que te lleva a saltar ocho cascadas, aunque si lo prefieres puedes contratar una agencia especializada.

Para comenzar hay que dejar cartera, lentes y todo aquello que se pueda mojar y perder.

Un chaleco salvavidas y un casco son la única protección. Luego, hay que emprender camino hasta la primera plataforma de una cascada para comenzar los saltos. Se recomienda llevar un cambio de ropa, incluidos los zapatos. Lo mejor es llevar botas antiderrapantes de uso rudo para evitar torceduras.

El primer salto puede ser que sea el más difícil cuando se observa la fuerza del agua.

Lo que uno no sabe es que ésta es la cascada más pequeña, de aproximadamente metro y medio de altura.

Como medida de seguridad se sugiere lanzarse como “soldadito de plomo”, con el cuerpo totalmente recto, pues la rudeza del agua puede provocar que las piernas se doblen y se lastime la espalda o el cuello.

Para pasar al segundo nivel, los árboles ayudan a que uno se relaje; sí, por más ridículo que esto pueda leerse. Hay sabinos, sauces, fresnos y cedros en cuyas ramas sus ramas cuelga heno dándoles un aspecto de viejos.

Por el frío, ni preocuparse. La temperatura del agua se mantiene templada durante esta época del año. Eso sí, la altura irá en aumento con cada salto. El recorrido se compone de siete cascadas, siendo la última la más alta, de ocho metros.

El recorrido lo puede hacer cualquier persona saludable mayor de ocho años.