Iles Des Saintes, isla francesa.

Iles Des Saintes, una pequeña isla de Guadalupe, es el lugar perfecto para quienes buscan sosiego y recreación

Crepas de bacalao, vino y licor a un precio sumamente accesible y buena comida… Eso encontrará en Iles Des Saintes (Isla de Santos), una pequeña isla que pertenece a Guadalupe o Guadeloupe.

Una vez que llegue allí, sus habitantes le abordarán para ofrecerle alquiler de motoras por 20 euros (aproximadamente $30). Y es que la isla francesa, perteneciente al archipiélago de las antillas menores, es un destino usualmente visitado por personas con embarcaciones privadas que gustan de lugares no muy repletos de gente o lugares tranquilos.

Por eso no es raro que en esta pequeña isla de sólo 3,350 habitantes no vea a nadie por sus calles con celular en mano en medio de una conversación.

Terre-de-Haut es el puerto al que llegan todas las embarcaciones. Su colorido llama la atención a simple vista. Los comercios cercanos a la bahía se especializan en comida, ropa playera, collares y venta de licor.

Precisamente, la isla posee varios rones, blancos y oscuros,  que son fabricados en Guadeloupe. También se especializan en licores de frutas como el de guayaba, coco y parcha.

Los vinos y licores de Francia se consiguen por menos de $10 en supermercados y tiendas de licores.

Si va de compras, no olvide que como toda isla francesa los comercios se toman un receso desde el mediodía hasta la 1:00 ó 2:00 de la tarde.

El lugar favorito de quienes visitan Iles Des Saintes es la playa. Las más visitada es Pompierre, de poco o ningún oleaje. Queda a más de tres millas de la bahía. Posee aguas de azul oscuro y arena arcillosa. Entrar en sus aguas equivale fácilmente a seguir mar adentro porque aunque se camine y se camine el nivel del agua es prácticamente igual.

Al salir del balneario hay vendedores ambulantes que venden crepas, emparedados y pequeñas tartas que confeccionan de coco y piña. Cualquiera de éstos es perfecto para aplacar el hambre, obtener energía y regresar a pie a la bahía.

No se asombre si por las angostas calles de esta isla ve muchas cabras y cantidad de ganado a cada extremo porque la agricultura es uno de sus mecanismos de subsistencia.

Por sus calles, sumamente limpias y con envases listos para reciclar, se escucha con cierta frecuencia el sonido de las campanas de la iglesia católica, cuya fachada es en piedra y cemento. Esta iglesia está a sólo metros del muelle y es visitada por turistas curiosos que no dudan en entrar.