Isla Tiburón, Sonora.

La isla más grande de México (con más de mil 200 kilómetros cuadrados) es un área natural protegida; también es propiedad del pueblo seri y, además, territorio sagrado.

Nadie puede habitar en ella y solamente los seris son quienes, oficialmente, pueden llevar viajeros a su territorio.

Tiburón es para pocos, en primera porque el acceso es muy restringido y en segunda porque hay que tener el valor de ir “muy a la aventura”. No hay baños, de repente puedes encontrarte una linda vívora de cascabel; el calor es tremendo, si te quedas a dormir, tienes que acampar.

Hay que tenerle mucho respeto a la naturaleza y a la cultura seri. Todos los guías son gente sabia, en su mayoría mayores; muchos son platicones y otros no tanto, pero estarán dispuestos a contar historias y explicarte todo acerca de la tierra que estás pisando.

Isla Tiburón es un pedazo del desierto sonorense en perfecto estado de conservación. Ahí habita el borrego cimarrón, un gran trofeo para los que practican la caza controlada. Se realizan caminatas guiadas por senderos donde probablemente te encontrarás algunos montículos de piedritas. No los toques, son ofrendas a los dioses. Observarás varias especies de aves migratorias, variedad de reptiles endémicos, coyotes, venados y ardillas.

La visita a la isla puede durar uno o varios días y el precio varía “según como te vean”, del ánimo en el que estén y lo que quieras hacer
Para acercarte a la comunidad seri llama al Centro Coordinador de Desarrollo Indígena en Bahía de Kino Tel. 662 242 0825. El personal te contactará con alguno de los guías. De ahí ellos te llevan a Punta Chueca (de una a dos horas por terracería), de donde parten las lanchas.

El trayecto es de 20 minutos, aproximadamente. La peor temporada para visitar Tiburón es durante el verano. Por otra parte, hay que cruzar el canal de Infiernillo (imagínense el por qué de su nombre) y, si el viento es demasiado fuerte, la salida se suspende. Adicionalmente se paga un derecho de 40 pesos.

Isla de Orabá, Culiacán.

La Isla de Orabá en Culiacán es un lugar de una belleza natural sin igual. Sin duda alguna la Isla de Orabá es un lugar más de Culiacán que no podrás dejar de visitar, ya que posee un encanto natural que sólo ella te puede ofrecer.

Existen tres puentes para cruzar los ríos, dos por el Paseo Niños Héroes, uno colgante de madera y otro de concreto están sobre el Río Tamazula; para llegar del Paseo Luis Donaldo Colosio a la Isla y cruzando sobre el Río Humaya existe un puente de concreto.

Cuenta con una variedad de juegos infantiles, aparatos para hacer ejercicio, un recorrido para practicar caminata y un área para patinaje.

Las familias culiacanenses acostumbran visitar este lugar los sábados y domingos donde disfrutan de la tradicional carne asada al carbón, teniendo un día de campo dentro de la ciudad.

Isla de Oraba viene del vocablo cahta y significa  lugar donde se regresa el rio, ubicada en el lugar exacto donde se unen los rios Humaya y Tamazula para formar  el río Culiacán,  ideal para hacer ejercicio al aire libre o navegar en un miniyate, el acceso es fácil pues la comunican a tierra firme cuatro puentes.

Acuario Centro Comercial en la Isla de Cancún

Localizado en el centro comercial La Isla en Cancún el acuario es un lugar donde los viajeros pueden interactuar con delfines, tiburones, mantarrayas, estrellas de mar sin necesidad de tener que desplazarse hasta su hábitat.

En enormes estanques de acrílico deambulan criaturas del mar desde pequeños caballitos de mar y barracudas bebés hasta tiburones que rondan a los visitantes, quienes tienen la posibilidad de sumergirse dentro de una cámara para admirarlos de cerca y ofrecerles trozos de pescado.

Una de las áreas más visitadas es donde ser realiza un espectáculo de delfines a las cinco de la tarde.

Otras de las especies que pueden admirarse en este lugar es el tiburón tigre que es considerado uno de los animales más peligrosos del mar, así como impresionantes mantarrayas y tortugas, que, además de observar, es posible tocar.

Este sitio guía a los visitantes por los secretos del mar y muestra algunas especies poco conocidas de una forma divertida, pues en algunas peceras las luces neón permiten que los animales se tomen aún más interesantes. Cada espacio cuenta con información de cómo se alimentan y en que región vive.

Ya sea a través de las enormes vitrinas de acrílico o dentro del agua, la experiencia de encontrarse con esas especies marinas ocurre aquí en un receso a la hora de las compras.