Cagliari

Hay lugares que a primera vista deslumbran por su belleza. Otros que se muestra con timidez, escondidos detrás de muros que enmarcan la evidencia de un desarrollo urbano apurado. En lugares así el viajero se enfrenta a la tarea de buscar y de dejarse ayudar por los nativos en su exploración.

En Cagliari, la capital de la isla de Cerdeña esta búsqueda está repleta de sorpresas. Bañada por las brisas del Mistral, es una de las más antiguas del mediterráneo. Desde que los fenicios quedaron fascinados con el azul de sus costas, el verde de sus limoneros y la fragancia que dejan en el aire el tomillo y la lavanda silvestre, hay que decir que los turistas no paran de visitar este encantador rincón italiano.

Llegan hasta aquí abordando los vuelos de las líneas aéreas económicas que viajan desde Europa. De hecho, parecería que han sustituido a los antiguos invasores, bizantinos, romanos, moros, aragoneses, catalanes, pisanos y piemonteses. Ante éstos los nativos sardos presentan ahora orgullosamente su rica cultura enmarcada en la belleza de su isla, principalmente.

Aprovechando una de estas gangas aéreas visité Cagliari a comienzos de la primavera

La vida en Cagliari, cuyo nombre antiguo “Karalis” significa ciudad rocosa, transcurre en torno a su litoral, frente al agua, a su puerto, a su costa y a las lagunas salinas y naturales repletas de flamencos que la rodean.

Su geografía llena de colinas no es fácil de caminar pero como premio regala desde las alturas hermosas vistas marinas y un contorno repleto de campanarios.

El protagonismo de la cocina sarda, rica en pescados y mariscos, aumenta al acercarme al puerto.  En Vía Sardegna se multiplican las trattorias tradicionales como la Lillicu en donde la guitarra y la voz del simpático mesero Jean Paulo introduce los deliciosos sabores del atún y del pulpo fresco, o de la salsiccia sarda, y del queso de cabra que aquí se sirven. Una mención especial merecen los precios económicos que exhiben los menús.

Quien haya visitado ciudades italianas sabe lo mucho que puede agotar el barullo que se vive en sus calles. En Cagliari la playa del Poetto a unos diez minutos del centro, (autobuses PF y PQ), ofrece el refugio perfecto.

Los cagliaritanos no pierden ocasión para pasearse por su playa y los “bed & breakfast”, clubes de vela y bares playeros que aquí se encuentran atraen a un público joven e internacional que mezcla armoniosamente con las familias cagliaritanas. La brisa suave del mistral, el eco del reggae de los chiringuitos playeros y el turquesa oscuro de las aguas del mar me invitan a terminar aquí mi paseo por Cagliari. Mañana habrá tiempo de sobra para continuar.

Lugares de interés

  • Museo arquelógico nacional
  • Pinacoteca nacional
  • Anfiteatro romano
  • Iglesia de San Saturnino, del siglo 5 y la más antigua
  • Il Guetto, centro nacional de arte y cultura de Cagliari
  • Playa Poetto, casi cinco millas de litoral playero
  • Sapori di Sardegna -tienda de productos típicos sardos- Vico dei Mille 1,

Río Po

riopo

El río Po (antiguamente conocido, en griego, como Eridanus y en latín como Padus) es un largo río del norte de Italia, que fluye de oeste a este, desde los Alpes al mar Adriático, donde desemboca cerca de la ciudad de Venecia. El Po nace en el Pian del Re, en el municipio de Crissolo al pie del Monte Viso, a 2.022 m de altitud, en los Alpes occidentales y tiene una longitud de 652 km, que lo convierten en el río más largo de Italia y su cuenca hidrográfica drena 71.057 km³, también la mayor cuenca italiana.

Su caudal es abundante debido a que recibe el agua de los Alpes por su margen izquierda, donde tiene los afluentes más caudalosos. Suele presentar el máximo en primavera y el mínimo a finales del verano, si bien son temidas sus crecidas también en otoño.

Atraviesa varias ciudades importantes, como Turín, Cremona y Plasencia, e indirectamente Milán. En esta última ciudad ingresa en una serie de canales denominados navigli, que le dan un aspecto muy característico a la zona.

En la zona de Ferrara, el río inicia un amplio delta, el delta del Po, de 380 km², dividiéndose en cinco ramas principales (Po di Maestra, Po della Pila, Po delle Tolle, Po di Gnocca y Po di Goro), una ulterior rama secundaria (el Po di Volano) que atraviesa la ciudad de Ferrara y centenares de muchos otros pequeños cursos de agua. Después de esto desemboca en el mar Adriático cerca de Porto Tolle. El delta del Po, por su gran valor ambiental, ha sido declarado en 1999 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, como parte de «Ferrara, Ciudad del Renacimiento y su Delta del Po»

En su recorrido de la llanura, el Po se divide a menudo en varias ramas, formando muchas islas fluviales, la más grande de las cuales, excluyendo las presentes en la desembocadura, es la Isola Serafini, situada en correspondencia con la desembocadura del Arda y que mide cerca de 10 km². Al final de su curso, el río forma un delta con cientos de islas, siendo las más importantes Po di Maestra, Po della Pila, Po delle Tolle, Po di Gnocca y Po di Goro. En la parte sur del delta se encuentra Comacchio, una zona conocida por la existencia de anguilas.

El ancho valle que existe alrededor del Po es la llanura padana, Pianura Padana, estando tan bien conectado por el río que sobre el mismo se desarrolló la principal área industrial del país.

Parque de la Villette.

Situado en el XIXe arrondissement de París (Francia), el Parque de La Villette (en francés Parc de la Villete) es el mayor parque de la capital francesa (55 hectáreas) y el segundo mayor espacio verde de la capital (tras el Cementerio de Père-Lachaise).

La realización arquitectural del parque corrió a cargo de Bernard Tschumi, en 1982. Ocupa el lugar del viejo matadero y mercado de ganado de la ciudad.

El parque está salpicado por una trama de edificios rojos llamados «Folies», que ponen una nota de color al parque y ofrecen numerosos servicios, como guardería, cafetería, talleres… El canal de l’Ourcq divide al parque en dos, y para conectar ambas partes del parque, existen dos pasarelas peatonales.

Numerosos edificios prestigiosos se encuentran en el Parc de la Villette, como por ejemplo el teatro Zénith, la Géode o la Cité de la Musique.

Las numerosas atracciones de las que dispone hacen de él un lugar de paseo muy agradable. Tiene una programación cultural muy variada a lo largo del año: exposiciones, teatro, conciertos, circo, cine al aire libre, etc.

Visita lo más importante en Roma, sugerimos este tour.

El visitante que se acerca a Roma por primera vez y que ha conocido una breve semblanza histórica de la ciudad, debe empezar la visita a la capital italiana por su colina principal, el monte Palatino, donde se conservan los restos arqueológicos, monumentos y edificios más representativos del pasado imperial de la urbe, que fuera capital de todo el mundo conocido en aquellos tiempos. Cerca del cauce del río Tíber se observan los restos de lo que fuera el Circo Massimo; desde el extremo sur de estos restos (hoy en día un sencillo parque) se toma la Via San Gregario para llegar al Arco de Constantino (erigido por este emperador en 312 para celebrar una de sus victorias) detrás de cuyos ojos se alza el monumento más colosal de la Roma antigua y actual, y quizá el más representativo de la ciudad: el Coliseo (de hecho su nombre viene, precisamente, de la palabra “colosal” en mención a la enorme estatua del emperador que lo mandó construir y que se erigió a su lado) es un edificio imponente donde los haya.

Tras recorrer el Coliseo, llega el momento de zambullirse en los foros imperiales, comenzando por el más grande e importante de ellos: el Foro Romano. Rodeando el monte Capitalino, se toma la Via del Teatro di Marcello para observar las ruinas de este teatro y se llega a la Piazza Bocca della Veritá, donde se encuentra una de las “atracciones” más peculiares de Roma. Aunque esta “Boca de la Verdad” nada tiene que ver con la Roma imperial, hay que acercarse a ella. Se trata de un disco enorme en forma de máscara con una boca abierta que se abre en una de las fachadas exteriores de la iglesia Santa Maria in Cosmedin y sobre la cual, la leyenda cuenta que, si se mete la mano derecha en la boca mientras se dice una mentira, ésta se cerrará.

Este paseo por la “Ciudad Eterna” sólo puede cerrarse con un dicho italiano: “Roma, nen basta una vita”: para conocer Roma no es suficiente toda una vida.

La ciudad del estado independiente

El Vaticano es el estado independiente más pequeño del mundo, cuenta con 500 habitantes y es totalmente autónomo de la ciudad de Roma. El Vaticano cuenta con sus propios medios de comunicación (prensa, radio y televisión propias), sus propios sellos, sus medios de transporte y, antes de que llegara el euro y se estableciera un acuerdo con la Unión Europea también tenía una moneda propia. El jefe del estado del Vaticano es el Papa, elegido siempre por un cónclave de cardenales y el actual, Benedicto XVI, hace el número 265 de los que han pasado por el trono de San Pedro.

La Ciudad del Vaticano atesora tal cantidad de riquezas artísticas, arquitectónicas y religiosas. El hall de bienvenida al pequeño estado es la Plaza de San Pedro, un espacio amplísimo y monumental, en forma elíptica, circundada por la magnífica columnata de Bernini. Desde la plaza se accede a la Basílíca de San Pedro, el mayor templo de la cristiandad con capacidad para 60.000 personas y sede “central” de la Iglesia Católica.

Su grandiosidad es indescriptible: 50 altares, 500 columnas, una descomunal cúpula a la que es posible ascender (después de hacer una larga fila) para disfrutar de paradisíacas vistas de Roma y del propio Vaticano, y las obras de pintura, escultura y orfebrería de los mejores artistas del siglo XVI, cuando se erigió. En el interior de la Basílica es imprescindible contemplar La Pietá (“La Piedad”) de Miguel Ángel, la única obra que el genial autor firmó; realizada con tan sólo 22 años, la escultura transmite una fuerza y un realismo impensables en una obra tallada en mármol.
Lo mismo ocurre con el Baldaquino de Bernini: situado en el centro de la basílica, se trata de un enorme dosel de bronce (en parte arrancado del Panteón). El baldaquino da cobijo al altar mayor y llaman la atención, sobre todo, las columnas en espiral que lo sostienen y que simbolizan las columnas del templo de Salomón en las que se apoyó Cristo.

Lo imperdible de Roma

La primera vez que viaje a Roma no imaginaba encontrar aquel lugar tan hermoso, donde volteaba encontraba algo que capturaba mi atención, su arquitectura, su historia, imaginar cada uno de esos lugares en la epoca de los gladiadores realmente me emocionaba.

Aún no puedo decidir realmente que fué lo que me enamoro más pero lo que si se es que podría regresar una y otra vez a Italia pero en especifíco a Roma.

Combates de gladiadores, luchas de barcos y matanzas de cristianos, fueron parte de la historia de esta ciudad. Ahora sólo quedan las ruinas de lo que fue un gran imperio y un sinfín de obras de arte.
Cada año llegan viajeros de todo el mundo atraídos por su arquitectura, museos y galerías, que son evidencia de las distintas corrientes artísticas y culturales que tuvieron lugar en esta ciudad. Algunas muestras arquitectónicas importantes son el Vaticano, otros edificios son el Foro Romano, Domos Aurea, Panteón de Agripa, Columna de Trajano, las catacumbas, Circo Máximo, Termas de Caracalla, Arco de Constantino, Ara Pacis y Pirámide de Cestia.

La Basílica de San Pedro es el principal edificio del Vaticano, Estado soberano dentro de Roma, se encuentra en la orilla derecha del río Tiber, desde la plaza puedes ver perfectamente la arquitectura, una foto panóramica es obligada de este lugar.

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Escaleras en espirales del museo del Vaticano done una espiral es para el ascenso y otra para el descenso. Es un perfecto ejemplo en la naturaleza de proporción áurea, no olvides de visitar el museo, la capilla sixtina es entra como en otra dimensión, casi poder imaginar a Miguel Ángel decorando la cúpula.

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La Fontana de Trevi (la Fuente de Trevi) es la mayor y más suntuosa de la fuentes barrocas de esta metrópoli. Arrojar na moneda augura regresar a ese sitio, aunque la vez que yo fuí estaba prohibido hacer esto, así que la tradición se podía cambiar a que al visitar la Fuente de Trevi auguraba regresar a Roma

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El Arco de Septimio Severo es un antiguo arco de triunfo que se encuentra en una extremidad del Foro Romano, a los pies de la colina del Capitoli. Fue erigido en 203 para glorificar las victorias militares del emperador Septimio y sus hijos Geta y Caracalla.

El Mercado de Trajano es un gran complejo de ruinas situado en la milenaria capital. Fue construido entre los años 107 y 110 por Apolodoro de Damasco, que sirvió al emperador Trajano.