Donde comer en Lima, Peru.

  • En el barrio de Miraflores, entrar al restaurante Rosa Náutica (www.larosanautica.com) y ordenar una de sus especialidades: los mariscos, un coctel con todo, acompañado de una chicha morada, bebida hecha con maíz morado y frutas.
  • En el barrio de San Isidro. Hacia el Parque del Olivar, sus alrededores están llenos de más restaurantes, tiendas de artesanías y librerías donde se puede conseguir literatura de autores peruanos y algunas extrañezas de Vargas Llosa.
  • La calle de las pizzas en Miraflores es muy recomendable para cenar y seguir la noche bailando. Pero para contagiarse de Perú hay que ir con los mejores y en eso no hay discusión: Astrid y Gastón (www.astridygaston.com) son los maestros. Ojo, debes reservar. Ya en tu mesa pide cualquiera de los platillos de la carta.

Miraflores, Lima

Miraflores es uno de los 43 distritos de la Provincia de Lima, tiene un gran movimiento turístico, comercial y cultural. Es un clásico obligatorio en el circuito turístico, debes descubrir sus exquisitos manjares en la primera cuadra del boulevard Bonilla. Dentro de los lugares recomendados se encuentran:

Il Capuccino Café: Sofisticado y lúdico. Suculentos desayuno criollos y reparadores “lonches” (comida entre las principales del día) sazonados con yuquitas a la huancaína champiñones gratinados y langostinos al ajillo.

La Trattoria de Mambrino: Famoso por sus risottos, el magret de pato y los ravioles de ternera con funghi porcini; y los más de 50 postres de Sandra Plevisani. Registrada calidez italiana.

Café Bar Habana & Micromuseo al Fondo Hay Sitio: Flamante y nostálgico rincón cubano que se conecta a un espacio alternativo de arte contemporáneo. Para acompañar una muestra itinerante, tapas o jamón de pierna al olivo. No puedes dejar de probar el mojito.

Bobo Bar: Se autodefine como un “bourgeois bohemian stylish bar”, sin formalismos ni protocolos aderezado con tapas, cocktails y world music. Happy hour de 7 a 10pm.

Xocolatl: Exquisita e innovadora chocolatería de lujo. Diseñada por el renombrado arquitecto Fernando Mosquera. Xocolatl es una joyería de bombones que se exhiben en pequeñas cajas de luz expuestas alrededor de un mesón: chocolate belga y suizo con especias; chocolate amargo relleno de leche de coco y limón, tejas de camu-camu y aguaymanto; brownies con algarrobina. Obligatorio probar el ranfañote. La carta incluye café de primera, oporto, o una copita de pisco.

Dunas de Huacachina en Lima.

A unos 300 kilómetros al sur de Lima se levantan las imponentes e interminables dunas de casi 200 metros de altura que rodean la laguna de la Huacachina y sus aguas color esmeralda, y según los lugareños, con propiedades curativas.

El escenario, matizado de palmeras, eucaliptos y otras plantas, es perfecto para deslizarse a gran velocidad con una tabla o sandboard estas moles de arena clara.

No se necesita equipo porque las tablas se alquilan en Huacachina por unos dos dólares el medio día (las más baratas); tampoco experiencia, ya que hasta los niños parecen incansables en la práctica de este deporte de aventura.

Lo que sí se requiere es un par de buenas piernas para caminar cuesta arriba hasta la cima de la duna.

Pero si el espíritu deportista se opaca por la falta de físico o el intenso calor del desierto, queda la opción menos ecológica: los coches areneros o “buguis”, que llevan a los turistas en pocos minutos a lo más alto de las dunas o a otras más remotas.

Además de sus dunas, que a muchos recuerdan el desierto del Sahara, Huacachina también ofrece otros atractivos como los paseos en bote en la laguna y una oferta gastronómica para todos los gustos.

Hay alojamientos de todo precio  y la mayoría con piscinas, y varios de ellos ofertan paseos a los viñedos productores de pisco, el aguardiente bandera de Perú.

El lugar también tiene una leyenda, que está escrita en una de las paredes del malecón: una princesa incaica llamada Huacca-China (la que hace llorar, en quechua) que estaba enamorada va enterrar su secreto al pie de un árbol de algarrobo.

La princesa se mira parte de su cuerpo en un espejo que estaba cubierto solo por una sábana, pero al verse descubierta por un cazador que la persigue y le desgarra el manto, huye. El manto desgarrado se convierte en dunas, y el espejo roto en laguna.