Cenote Xkekén

Localizado a 7 km al suroeste de Valladolid; este cenote está dentro de una cámara subterránea. Puede observar formaciones de estalactitas y aguas de vivo color turquesa iluminadas por la luz natural que penetra a través de un hueco en la parte central de la bóveda. El agua es poco profunda y es tan limpia y clara, que se observan múltiples peces. Se puede nadar.

Cenote tipo subterraneo de aguas cristalinas, para poder acceder a el hay que bajar unas escalitanas labradas en roca, que desembocan en un gran salon, donde podras admirar el agua azul del cenote que es iluminada por un rayo de luz que entra por el techo.

Se llega por la carretera Mérida-Valladolid número 180; tres kilómetros antes de llegar a Valladolid, hay una desviación de lado derecho, ésta conduce al poblado de Dzitnup, de este lugar recorre 2 kilómetros para llegar al cenote. En la ciudad de Valladolid hay hoteles de estilo provinciano, así como buenos lugares para comer.

Haciendas en Mérida y Yucatán

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Muy cerca de Mérida, capital del estado de Yucatán, se levantan antiguas y hermosas haciendas, testigos mudos del pasado en medio de grandes extensiones de selva. Durante la segunda mitad del siglo XIX, las haciendas de Yucatán constituyeron el principal régimen de explotación de la tierra, operando de manera prácticamente autónoma, bajo un sistema económico similar al feudalismo.

En ellas se elaboraban diversos productos agrícolas que servían primero para el sustento de la propia hacienda y sus habitantes, y después para su comercialización. En el segundo caso, las haciendas de Yucatán cultivaban principalmente henequén, una planta de la familia del agave, la cual se procesaba para obtener una fibra natural muy resistente y versátil. Esta fibra se usaba para fabricar productos tan diversos como bolsas, cuerdas, cordeles, hamacas, sogas, cables, etcétera.

El número de haciendas productoras de henequén se incrementó gracias al éxito de este material y a la enorme demanda que empezó a generar, al punto que tal industria llegó a ser el motor principal de la economía yucateca. Este auge económico se reflejó a su vez en el enriquecimiento de las haciendas, majestuosamente construidas y lujosamente decoradas.

Sin embargo, el éxito del henequén empezóa verse limitado tras la aparición de las fibras sintéticas, hasta entrar en un periodo de franco declive. Las haciendas, que habían sido prósperos y elegantes testigos de un exitoso periodo, entraron en un estado de inactividad y no recuperaron su esplendor sino hasta tiempos recientes.

En la actualidad, muchas de las haciendas se han convertido, después de minuciosas restauraciones, en lujosos y exclusivos hoteles, muchos de ellos conservando el estilo de la decoración y del mobiliario original. Otras son paradores turísticos, restaurantes o museos. Muchas de ellas conservan parte de la maquinaria que se utilizaba en las fábricas henequeneras -algunas aún producen fibras- y otras cuentan con sus propias capillas o iglesias, ubicadas por lo general en el corazón de cada hacienda.

La mayoría de las haciendas que se han convertido en hoteles poseen elegantes instalaciones, algunas tienen spas con tratamientos tradicionales, restaurantes gourmet de cocina regional y habitaciones únicas, todas diferentes entre sí. Al ser normalmente hoteles pequeños, pueden ser el refugio ideal para unas vacaciones privadas, estando alejado de todo lugar común. Elementos como el hierro forjado, amplias y frescas terrazas, refinadas piezas de arte y detalles de artesanía local, suelen formar parte de la decoración.

Con enormes y exuberantes jardines, hermosas construcciones históricas y fauna de la región, las haciendas de Yucatán conservan y permiten disfrutar una atmósfera privada y apacible. En ellas es posible vivir momentos increíbles de relajación y descanso, pasando una estancia única e inolvidable cerca de las riquezas arqueológicas, coloniales y naturales de la península de Yucatán.

Para reencontrarse con la familia, para renovarse física y espiritualmente, para tomar decisiones de negocios, para hacer o renovar votos o simplemente para disfrutar un momento de paz en un escenario de belleza natural insospechada, visite las haciendas de Mérida y Yucatán, un tesoro escondido que todos pueden descubrir.

La Hacienda Petac

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La Hacienda Petac es un pequeño paraíso privado, ubicado en el corazón de la Península de Yucatán, en México. Dotada de una rica historia colonial, es una de las haciendas más antiguas del área de Mérida, que comenzó como un rancho para la cría de ganado antes de su conversión a la producción de henequén a finales del siglo XIX.

Restaurada con modernos y lujosos detalles, conserva su calidez colonial y sus detalles históricos. La decoración del interior es mexicana tradicional mezclada con diseños contemporáneos.

Hay que destacar que las haciendas eran parte de un sistema económico que empezó con los españoles en el siglo XVI. Eran granjas y centros manufactureros que producían carne y otros artículos para exportar. Al paso del tiempo, las haciendas se convirtieron en símbolos de riqueza y cultura, adornadas con una arquitectura particular, muebles y arte de alrededor del mundo.

Localizada a 30 minutos del Aeropuerto Internacional de Mérida, esta hacienda se puede alquilar por períodos de 7 días, que incluyen tres excursiones, transportación desde y hacia el aeropuerto de Mérida; desayunos diarios, un cocinero, una mucama y lavandería.

Las instalaciones cuentan con cinco habitaciones de lujo y siete baños; cocina, comedor; una biblioteca, sala de juegos, bar, salón principal y una capilla. Para la relajación provee una espectacular piscina con hamacas en un entorno paradisiaco donde el sonido de la naturaleza complementa el regalo de una vacación sin agite.