Dunas de Cabo Polonio

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Su difícil acceso, sus extensas playas y su aire tranquilo transforman a Cabo Polonio, en Rocha -a 264 kilómetros de Montevideo– en Meca de aventureros, artistas y bohemios.

“El Cabo” (como todos lo llaman cariñosamente) es una punta rocosa situada a 49 pies sobre el nivel del mar y separada de la franja costera por dunas de arena móviles. Frente a él brotan las pequeñas Islas de Torres: La Rasa, La Encantada y el Islote, con una gran colonia de lobos marinos fácilmente visibles desde la costa.

Sin duda, el principal atractivo de Cabo Polonio son sus playas. A un lado está La Mansa, con pequeños restaurantes, que ofrecen deliciosos platillos con frutos de mar. Y al otro lado está la extensa Playa Sur, con una hermosa vista del mar y de los “ranchos” (así les dicen a las casas).

Debido a su peculiar ubicación, Cabo Polonio permaneció mucho tiempo aislado. Para llegar a él sólo se podía ir en carros tirados por caballos o caminando por las dunas durante tres horas. Después llegaron los camiones y, en los 80 (cuando empezó el turismo) hubo un personaje, conocido como “El Francés”, que llevaba a la gente cruzando los médanos. Este trayecto no se hace más para cuidar la reserva de dunas; ahora se entra por los bosques.

A pie, una divertida experiencia es llegar al Cabo por las dunas que lo separan de Barra de Valizas. Para ello hay que ir hasta el siguiente balneario, Valizas, llegar a la playa y desde allí caminar por las dunas. Al comienzo la caminata transcurre entre el mar y el arroyo Valizas, pero hay un punto en el que sólo se ven el cielo y la arena como si se estuviera en un desierto. Luego se llega a un mirador desde donde se ve el mar y, a lo lejos, el inconfundible faro de Cabo Polonio. El resto de la marcha es por la playa y con el agua salada refrescando los pies. La caminata dura unas dos horas con viento a favor y un poquito más si sopla en contra.

Primer Encuentro de Carnavales Iberoamericanos

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Cádiz (España), Barranquilla (Colombia) y Oruro (Bolivia) son algunas de las ciudades que estarán representadas en el Primer Encuentro de Carnavales Iberoamericanos, que se celebrará en Montevideo entre el 18 y el 26 de septiembre.

Con una amplia programación de espectáculos, conferencias y exposiciones se mostrarán las “diversas expresiones” de esta tradición en ciudades de ocho países de Iberoamérica,.

Junto a las de Cádiz, Barranquilla y Oruro, acudirán delegaciones de Valparaíso (Chile) , Veracruz (México) , Asunción (Paraguay) y Buenos Aires y Azul (Argentina) .

Cementerio Central de Montevideo, Uruguay.

El Cementerio Central de Montevideo es el más antiguo de la ciudad y al tardecer  decenas de personas aguardan a sus puertas para poder entrar y ser un necroturista.

Chicos y grandes se dan cita para realizar una visita guiada por  la necrópolis pública más antigua de la capital uruguaya.

Construido en 1835, el Cementerio Central fue concebido como un paseo-jardín rodeado de arboledas y monumentos funerarios en el que era habitual ver a gente caminando.

Casi treinta visitantes componen el grupo  en esta velada, ambientada por la música de cuatro mujeres, que tocan un violín, un violonchelo, una flauta y un oboe en diversos puntos del cementerio.

Hoy rica en monumentos y esculturas, las fosas del área central eran lo único de lo que disponía la necrópolis hasta la instalación de un cruceiro gallego traído en el siglo XIX por Luis Fernández, antiguo vecino de Montevideo.

Esta una propuesta nueva en Montevideo, pero con años de experiencia en ciudades como París o Buenos Aires.

Los próximos 12 y 26 de marzo se repetirá esta particular cita con la muerte, que la Intendencia pretende mantener dos jueves al mes, al menos, hasta mayo, pues permite un acercamiento diferente a la historia y la cultura del país.