Qué visitar en Comitán Chiapas

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Mágica ciudad, uno de los asentamientos mejor preservados de la zona fronteriza de Chiapas. Construida en el siglo XIX, esta ciudad se caracteriza por poseer un conjunto de barrios con casas realmente simples que se enriquecen con su arquitectura y sus delicadas puertas de madera labrada, jardines interiores y balcones, elementos que en conjunto armonizan y dan vida a un estilo único. Está conformada por 9 barrios, número que elude significativamente al antiguo nombre de la ciudad (Balún Canán Lugar de las 9 estrellas).

Recorrer las calles de Comitán es volver a un pasado lleno de colorido y fragancias de sus jardines floreados. El visitante podrá acercarse a los grandes hitos de la personalidad comiteca, como lo son el Templo de Santo Domingo que enmarca una de las más agraciadas plazas mayores de Chiapas, el bello Teatro de la Ciudad de estilo neoclásico porfiriano, el Palacio Municipal del siglo XIX, así como la Casa Museo Dr. Belisario Domínguez, bello ejemplo de las grandes casonas comitecas del mismo siglo.
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Tepeapulco, Hidalgo

En el centro de este lugar no te puedes perder el austero convento de San Francisco de Asís, donde fray Bernardino de Sahagún escribió la Historia de las Cosas de la Nueva España. A un lado de este lugar está una casa que dicen perteneció a Hernán Cortés, y la formidable Caja de Agua, una fuente con detalles tan medievales que no sería sorprendente verla en Santiago de Compostela. Si quieres ver monumentos más modernos,visita las haciendas pulqueras del Municipio: Santa Cruz, San Jerónimo y San Bartolomé de Tepetates. Al oriente de Tepeapulco se encuentra la Laguna de Tecocomulco, que quizá sea el lugar más parecido a lo que debió ser el Lago de Texcoco en tiempos de los aztecas.
Si quiere ver monumentos algo más modernos, tiene que visitar las haciendas pulqueras del municipio: Santa Cruz, San Jerónimo y, sobre todo, San Bartolomé de Tepetates

Localización:

Tepeapulco se ubica en el sureste del Estado, a sólo 49 km de distancia de su capital, Pachuca.
Colinda al Norte con los Municipios de Tlanalapa y Singuilucan; al Este nuevamente Singuilucan, Cuautepec de Hinojosa y Apan; al Sur con Apan y Emiliano Zapata; al Oeste con el Ayuntamiento de Emiliano Zapata, el Estado de México y el Municipio de Tlanalapa.

Cómo llegar:

Son 95 km desde del Monumento a la Raza por la autopista a Pirámides y Tulancingo. Al llegar a Hidalgo doble a la derecha en la primera salida a Ciudad Sahagún. Siga los señalamientos a Tepeapulco, o bien, los de Ciudad Sahagún, que está conurbado. Los autobuses México-Teotihuacán tienen salidas desde la Central del Norte y la estación del Metro Martín Carrera.

Clima:

Presenta una diversidad de climas que va desde el semiseco templado hasta el semifrío subhúmedo; la temperatura promedio oscila entre los 10.9°C en invierno y en verano 16°C.

Cuándo ir:

Todo el año es buena temporada para ir porque todo el año está de fiesta.

Dónde comer:
Los restaurantes más interesantes son los de San Miguel Allende, junto a la Laguna de Tecocomulco. Ahí es recomendable el segundo restaurante que veas a mano derecha, (a 20 kilómetros de Tepeapulco), llamado Restaurante La Laguna, o bien, El Embarcadero, justo en el lugar que indica su nombre.

Dónde dormir:

La mejor opción es el Hotel Plaza, en Ciudad Sahagún (Carretera Pachuca-Cd. Sahagún Km 43.5); tel. (791) 913 1744.

Tips:

Tanto para datos turísticos como para visitas guiadas, llama al profesor Miguel Ángel Monroy, coordinador de Turismo del Municipio, al (791) 913 7995 o consulta la página www.hidalgo.gob.mx. Considera que los meses de mayo y junio son los de mayor precipitación y los de febrero y diciembre los de menor.

Más información:
www.hidalgo.gob.mx

Aculco, México

Aculco, raíces y maravillas naturales. El clima templado de este Pueblo recibe a quien busca descanso; para relajarse, basta una caminata por la tranquila plaza central y sus calles. También ofrece la oportunidad de acercarse y conocer a uno de los grupos étnicos más importantes del país: los otomíes, quienes habitan este lugar y aún conservan sus tradiciones, un ejemplo es su sencilla vestimenta.

En Aculco todavía es visible su arquitectura tradicional llena de callejones, casas de amplios patios y corredores, construcciones sostenidas por columnas de cantera y calles adoquinadas. Por su antigüedad, resultan atractivos a los visitantes La Plaza de la Constitución con su quiosco, las plazuelas Benito Juárez, Miguel Hidalgo y José María Sánchez, los lavaderos públicos, el edificio de la presidencia municipal y sus dos acueductos, conocidos como los Arcos .

Casa Hidalgo. Un acercamiento histórico a este sitio es observar la Casa que brindó albergue a Miguel Hidalgo en su paso a la Ciudad de México el 5 y 6 de noviembre de 1810.

En el Estado de México se encuentran conventos, iglesias y catedrales, sitios que se distinguen por su arquitectura ibérica del siglo XVI y en algunos aspectos evidencian la influencia de sus constructores indígenas, como se observa en la Parroquia de San Jerónimo.

Parroquia y ex Convento de San Jerónimo. El edificio de la parroquia y ex convento se empezó a construir en 1540; quien se acerque a este recinto, puede disfrutar de la sencillez propia de los franciscanos y de un estilo heredado del medioevo europeo que luce contrafuertes y ventanas pequeñas. Ya en 1674, en otra etapa de construcción, se levantó la parroquia con un estilo barroco modificado llamado Tequitqui, esto es, la interpretación indígena de las formas europeas. En un recorrido por el interior observarás un vistoso reloj de sol, un óleo de la Santísima Virgen de Guadalupe y una pintura de Miguel Cabrera realizada en 1790, “La Última Cena”, que muestra el majestuoso trabajo de uno de los artistas más cotizados en la época virreinal.

En el ex Convento sobresalen el óleo de San Antonio de Padua, la pintura de San Juan Nepomuceno y el de un franciscano abrazando la Santa Cruz .

Santuario del Señor de Nenthé. En este pequeño santuario de arquitectura moderna, se venera la imagen del Señor de Nenthé o “Señor del Agua” a quien se atribuye diversos milagros.

Cuenta la leyenda, que un día el viejo templo se incendió; los pobladores empezaron a buscar preocupados el paradero de la imagen; para su sorpresa la encontraron intacta al pie de una encina de la cual comenzó a brotar un manantial. Hasta hoy, cuando la temporada de sequía es muy fuerte, los pobladores sacan la imagen en procesión para pedirle que llueva .

Balneario Municipal. Después de algún recorrido por las inmediaciones, el Balneario Municipal (ubicado en las calles de Iturbide y Corregidora), con su alberca olímpica, es el lugar ideal para practicar la natación o simplemente refrescarse; durante los periodos vacacional es se engalana con puestos de comida típica, artesanías y espectácuos musicales que complementan la diversión .

Presa Ñadó. Sin lugar a dudas el Municipio de Aculco reserva paisajes de gran belleza, el sistema montañoso del estado culmina aquí con el Cerro de Ñadó, una espectacular peña de 3,300 metros altura que le da nombre a la presa. Este inmenso cuerpo de agua, ubicado a un costado de la carretera Panamericana, en la comunidad Toxhie, está rodeado por vegetación típica del lugar; es un sitio idóneo para practicar actividades como la pesca deportiva, el campismo, los paseos a caballo y disfrutar de comidas campestres .

Cascadas La Concepción y Tixhiñú. A 10 kilómetros de la cabecera municipal, sobre la carretera Aculco – Amealco, resalta una hermosa cascada que se nutre de las aguas de la Presa Ñadó y corre sobre una calzada de columnas basálticas. Te recomendamos visitarla en verano, cuando el caudal hace de esta caída algo realmente impresionante, la cual llega a alcanzar más de 25 metros de altura. Además de un hermoso lugar es ideal para aquellos amantes de los deportes extremos, las paredes de basalto hacen de La Concepción un lugar perfecto para practicar rappel que cuenta con más de cien rutas trazadas.

Otro sitio digno de ser visitado, ubicado 7 kilómetros al oeste de Aculco, es el salto de agua de Tixhiñú; tiene una caída de 15 metros de altura sobre magníficas columnas de piedra basáltica. La fuerza y belleza de este caudal, rodeado de árboles y arroyuelos, es un espectáculo que puedes apreciar en temporada de lluvias.

Los platillos tradicionales de Aculco son la barbacoa, el mole poblano, las carnitas y en temporadas, los escamoles. En cuanto a los postres, hay una amplísima variedad de exquisitos dulces como los jamoncillos que puedes adquirir y saborear durante tus paseos por la zona o disfrutar de ricos panes provenientes de su panadería artesanal. Por ubicarse dentro de la cuenca lechera, en Aculco es común ver diversidad de productos lácteos: deliciosos quesos, cremas, mantequillas y dulces de leche que las tiendas locales venden.

Arte en las manos de Aculco es rico en minas de cantera que han sido explotadas desde los tiempos prehispánicos y durante el virreinato brindaron el material para las construcciones. En la actualidad, cuenta con varios escultores y artesanos que trabajan la piedra; tú puedes encontrar talleres donde se realizan barandales, fuentes y adoquines para embellecer plazas, parques y calles, o donde se elaboran piezas de omato como esculturas y cruces atriales.

Además de esta variedad de objetos, no dejes de conocer la gran actividad textil del lugar que te ofrece diversos y coloridos bordados de manta, teJidos elaborados con lana o quesquémetls, cobijas, sarapes y chales. Con el ixtle, fibra que se extrae del maguey, se elaboran ayates, redes rudimentarias para la pesca y la cosecha del maíz, sombreros de palma, morrales y prendas de vestir, como lo hacían los antiguos indígenas.

Real de Catorce, San Luis Potosí

Al norte de San Luis Potosí, sales de la Ciudad de Matehuala y después de una hora y media de subir por un camino, la ruta se termina abruptamente en la cara enorme de una montaña perforada por una pequeña caverna con forma de cueva de ratón, un poco más ancha que un auto.

Es el túnel de Ogarrio, un antiguo túnel de mina, y es también la única entrada a Real de Catorce y, al contrario de las historias de ciencia ficción, no se ve una luz al final del camino.

En un punto vemos una capilla tallada en la roca viva, cubierta de pinturas y de retratos, e iluminada con velas. Ésta era la Capilla de la Virgen de los Dolores, construida en memoria de los mineros que perdieron la vida en las profundidades de la montaña.
Esto nos lleva a la historia del pueblo fantasma: luego de que en 1773 se descubrió plata en Real, ésta se convirtió en una de las tres ciudades productoras más importantes en México (junto con Guanajuato y Taxco).
En sus calles se alineaban las mansiones de los dueños de las minas, en su mayoría ingleses, alemanes y franceses.
Incluso llegó a existir una línea de trolebús, un teatro de ópera en el que cantó Caruso, y una casa de la moneda.
Se ubica al norte de San Luis Potosí, a dos horas de Matehuala.

Tiene un clima seco y caluroso se disfruta en el día, pero refresca en las noches.

Tips: En el pueblo no hay bancos ni casas de cambio. Se recomienda llevar buen abrigo ya que las noches son frías.