Museo del Niño de Puerto Rico

Este es el paraíso para los pequeños. Una vez llegan aquí no quieren irse. Los tres pisos del lugar le proporcionan diversión de la mano de conceptos educativos. Es así que en el primer piso ofrecen un área de exploración para los más pequeños.

En el segundo piso se destacan los temas de salud y de cultura. Lo nuevo es una sala de lectura y otro lugar favorito por los chicos es el destinado a manualidades denominado “Hazlo con reciclaje”. Allí pueden hacer bolitas rellenas con arroz crudo que sirven para liberar la tensión o marionetas peculiares a las que llaman “personajes de la tierra”.

El museo cuenta con exhibidores para niños no videntes. Ese es el caso de una pared que permite recrear la silueta del cuerpo y que el niño o niña pueda palparla con sus manos.

En el tercer piso las atracciones giran en torno a la naturaleza y el ambiente. La recreación de una cueva muestra las estalactitas, estalagmitas y hasta petroglíficos que abundan en estas formaciones.

El ciclo del agua puede ser apreciado por los chicos en una mesa que muestra todo el proceso mientras el agua corre sin parar.

Reforzamos lo que es la conservación del agua y fomentamos el trabajo en equipo.

Bosque de Guaynabo en Puerto Rico

A sólo minutos del estresante bullicio citadino, de tapones y cemento, hay un oasis verde donde casi se puede tocar el cielo. Literalmente. Y es que, a medio kilómetro sobre el nivel del mar, en las 336 cuerdas de terreno que conforma la primera fase del Parque Forestal La Marquesa, en Guaynabo, en Puerto Rico, es fácil pensar que se está en el paraíso.

Abordar el “trencito“, a la entrada del parque, desde sus inicios, una enriquecedora aventura ecológica, mientras se recorre el angosto sendero que serpentea el Forest Park del moderno y acaudalado Guaynabo City.

Allí, una cascada artificial, réplica de una natural que está en el interior del bosque, y un mirador desde donde se obtiene una de las primeras vistas de las montañas y del área metropolitana, dan una idea de la exuberancia y belleza del lugar.

La temperatura promedio anual es de 25 grados. El parque también es un enclave especial para practicar la observación de aves.

De ahí en adelante, el visitante tiene la opción de subir una pequeña cuesta para llegar a la torre de observación. Si decide no subir, tiene la opción de regresar al trencito que lo llevará de vuelta a la entrada del parque. O puede caminar a su paso por las veredas del bosque para admirar la naturaleza de cerca.

El parque cuenta con siete estaciones de descanso, seis gazebos y mesitas donde se puede merendar mientras se admira el paisaje. Tanto las áreas de juego como los gazebos se pueden alquilar para fiestas y actividades privadas.