Los siete tesoros de Santo Domingo

El Ministerio de Cultura de la República Dominicana y el Bureau Internacional de Capitales Culturales declararon hoy oficialmente los siete tesoros de Santo Domingo Capital Cultural de América de 2010.

Los siete elementos del patrimonio cultural local, elegidos por votación popular, son el Alcázar de Colón, la Catedral, la Fortaleza Ozama, el Museo de las Casas Reales, el Jardín Botánico, el Malecón y el Palacio de Bellas Artes de Santo Domingo.

El ministro de Cultura, José Rafael Lantigua; y el presidente del Bureau Internacional de Capitales Culturales, Xavier Tudela, entregaron los certificados que acreditan estos lugares como tesoros de Santo Domingo Capital Cultural de América de 2010.

Tras estos siete elementos del patrimonio cultural dominicano figuran el Barrio Chino; la calle de Las Damas; el Palacio Nacional y el Hospital San Nicolás de Bari.

También aparecen en la lista el Panteón Nacional; el Parque de los Tres Ojos; el Altar de la Patria; el Hostal Nicolás de Ovando; las ruinas del Monasterio de San Francisco; el Faro a Colón y la Alcantarilla Colonial, entre otros.

Se pretende establecer nuevas rutas turísticas que permitan a los visitantes conocer la riqueza patrimonial de Santo Domingo, a la vez que se promueve la participación ciudadana.

La Capital Americana de la Cultura, creada en 1998, tiene como objetivo promover la integración interamericana desde el ámbito cultural, contribuir a un mejor conocimiento entre los pueblos del continente americano y poner de relieve el patrimonio cultural común.

Santo Domingo, que tiene programadas unas 600 actividades culturales para todo el año, pretende exportar a todo el mundo su activa y rica vida cultural durante el periodo de la capitalidad, según el Ministerio de Cultura del país.

Santo Domingo, República Dominicana.

Santo Domingo fue fundada el 5 de agosto de 1498, y se encuentra a orillas del mar Caribe.

La ciudad de Santo Domingo fue declarada por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad. La primera Catedral, universidad, hospital, parque, ayuntamiento, y el primer Alcázar de América, bellísima casa que mandó construir el Virrey Diego Colón, hijo de Cristóbal Colón.

Esta estratégica vivienda se encuentra al final de la calle Las Damas, llamada así por el recorrido que cada tarde hacía la esposa del Virrey, María de Toledo, justo por encima de la que fuera la puerta de entrada a la amurallada ciudad. Allí se puede disfrutar de la amplísima Plaza de España, donde la brisa fresca y la vista al plácido río, ofrecen un deleite verdaderamente encantador.

En el centro de la plaza está la estatua de Ovando, el implacable conquistador, constructor de la ciudad y aniquilador del pueblo indígena, quien además prohibió al mismísimo “Almirante de la Mar Océana” tocar tierra en su último viaje a la isla.

En la calle Las Damas se encuentran también las Casas Reales y la Casa de los Jesuitas, hoy convertido en Panteón Nacional, descanso eterno de héroes como el general Gregorio Luperón, espada principal de la Restauración, en cuya bóveda mayor se aprecia un fresco al óleo del madrileño Rafael Pellicer.

Un punto neurálgico de la ciudad es la calle del Conde, por donde pululan bohemios, poetas y artistas, única peatonal de toda la zona. Al final de su trazado está el Parque de la Independencia y la Puerta del Conde, donde se enarboló por primera vez la bandera dominicana (1844), y la tumba de los tres Padres de la Patria.

La angosta calle atraviesa de este a oeste la Ciudad Colonial, repleta de cafetines, tiendas de todo tipo, bisuterías, salones de belleza y oficinas, y en su comienzo ofrece una hilera de cafés y pequeños restaurantes, en el que habituales y turistas se reúnen a conversar provistos de sandwiches y platillos de comida exótica y local.

El parque Colón, al lado de la Catedral, es el vértice en el que convergen turistas de lugares tan lejanos entre sí como Costa Rica y Japón bajo sus gigantescos álamos, higos y flamboyanes.