Atracciones de Cosalá, Sinaloa.

Caminar por las estrechas callejuelas que aún conservan la traza urbana original, producto de las irregularidades del terreno, es internarse en alrededor de 500 años de historia.

CAPILLA DE GUADALUPE

Antes era la iglesia de San Francisco Javier; es la más antigua de la localidad y data de los años 1650-1700. Está construida con adobe, material muy utilizado en el pueblo por sus cualidades aislantes, exceptuando los remates de las esquinas que son de cantera.

SUS CASAS

Otro de los grandes atractivos de este pueblo mágico, son las suntuosas casas que se pueden encontrar a lo largo del pueblo, que dan una idea de la gran riqueza que se concentraba en la región. Destaca la Quinta Minera, expresión máxima del lujo de la época, el Palacio Municipal que solía ser una elegante mansión, y la Casa de Don Francisco Iriarte Conde, a un lado del Palacio Municipal.
SUS MONUMENTOS

El área de monumentos históricos puede conocerse en un agradable paseo a pie que permita disfrutar los monumentos con detenimiento, o en el típico recorrido sobre un carruaje antiguo tirado por caballos para tener una visión completa de los atractivos. En esta zona destaca el Templo de Santa Úrsula, edificado alrededor de 1730 por la Compañía de Jesús. Su magnífica construcción de estilo neoclásico cuenta en una de sus esquinas, con un interesante reloj de sol hecho en piedra.

HIGUERAS DE PADILLA

Cosalá no sólo vive en las expresiones de su glorioso pasado, sus ricas tradiciones aún siguen vivas con las moliendas de caña de azúcar. En Higueras de Padilla todavía se conservan los utensilios e instalaciones originales para elaborar múltiples productos derivados.

Isla de Venados, Mazatlán, Sinaloa.

islavenados

Es la de en medio, una de las llamadas Tres Islas, consideradas reservas ecológicas. Se pueden mirar desde cualquier punto, ya sea desde el malecón o de la zona dorada, de donde salen las lanchas.

El trayecto es de 10 minutos, aproximadamente. Luego se toman los remos y a lanzarse a la mar en pareja y arriba de un kayak. Hay dos opciones: remar por un ratito hasta isla de Lobos (o de Chivos) o rodear la isla de Pájaros, un santuario de aves en el que anidan y se procrean bobos de patas azules, patos, pelícanos y gaviotas.

Después del kayak se puede hacer una caminata. De repente se ven iguanas, más aves y ardillas. En tiempo de lluvias los guamúchiles de la isla reverdecen y las plumerias dan flores blancas y rosas. Además de asolearse en la playa, se puede esnorquelear, aunque en ocasiones la visibilidad, lo reconocemos, no es muy buena.

En Venados vive Titi desde hace 30 años. Titi es un señor que te puede platicar alguna que otra leyenda de este pedazo de tierra. También vende snacks y agua embotellada.

Duración del tour: cinco horas. Comienza a las 9:30 de la mañana. Precio: 600 pesos por persona. Quién te lleva: Sendero México. Tel. (669) 940 8687 (hasta las 16 horas).
www.senderomexico.com

Vado Hondo, Cosala un puente que tiembla

Si los puentes del periférico te dan miedo, entonces espera a encontrarte con, una cuerda floja, un puente que parece más una caminata entre columpios y otros más que obligan a explotar toda tu destreza mental y física. Esta experiencia de altura está a una hora y media de Mazatlán, y a una hora de Cosalá.

La comunidad de Vado Hondo se localiza en la serranía de Sinaloa, su perfil turístico había sido explotado desde hace varios años con la aparición de un balneario que visitaban los habitantes de las poblaciones cercanas, pero la cantidad de turistas estaba limitada, ahora han decidido buscar otros mercados: los que desean emociones fuertes.

Como parte de las atracciones turísticas de Cosalá, el canopy de Vado Hondo fue desarrollado para que los visitantes se trasladen desde Mazatlán para conocer un pueblo mágico y probar algunas actividades como la de temazcal, paseo en cuatrimotos por el lecho de un río, visitar minas y claro, descender a más de 50 kilómetros por hora en líneas de acero.

El canopy de Vado Hondo definitivamente se ve triste en época de secas, por lo que se recomienda ir después de la época de lluvias, cuando toda la vegetación está en su mejor momento y las cascadas tienen vida cuando literalmente se desbordan y rugen al caer, convirtiéndose en una corriente que pasa como un bólido.

Lo interesante de este canopy no son sus grandes tirolesas, lo que más llama la atención son sus puentes colgantes, ideales para probar el control que cada individuo tiene de sus miedos.

Para concluir la última parte del recorrido los guias te sujetan a una línea de acero de la que te puedes sostener para no perder el equilibrio.

No te espantes. si alguien se cae el cable lo sostendrá, incluso cualquiera podría atravesar colgándose del cable de acero, dejando que las poleas hagan el trabajo.

Pero ese no es el chiste, lo que vale es el esfuerzo, el controlar tu temor a 20 metros de altura mientras coordinas pies, brazos, rodillas y hasta la respiración.

El primer reto es un puente que podríamos compararlo con uno tibetano, sólo que a diferencia de éste, el de Vado Hondo no tiene soportes a los lados, o sea que no tienes pasamanos, sólo algunas cuerdas bajo tus pies que se entrelazan, y si en un momento del cruce empiezas a escuchar música de circo, tendrás toda la razón para sentirte un equiIibrista.

Mientras todo se sigue moviendo bajo tus pies, los compañeros de reto estarán apoyándote. Cada vez que alguien cruza es un buen momento para aplaudir y echarse porras.

Cuando logres atravesar el primer reto te encontrarás con una especie de columpios y, sí, te mantienes a casi 20 metros de altura.

Pisar el primero no tiene gran ciencia, el problema inicia cuando quieres pasar al siguiente, porque cada micropaso que das provoca que se mueva el que estás pisando y ese mueve a los demás, es como flotar en el aire.

Mientras más dudes más complejo se vuelve el asunto, así que carnina seguro, sin miedo al vacío y cuidando los dedos de las manos para evitar un “apachurrón” con la polea.

Finalmente te espera una cuerda floja, pero eso ya es pan comido después de lo que viviste, sólo debes caminar derecho y saber que si pasaste el reto y ya no quieres trabajar en lo que te desempeñas entonces será cuestión de tocar la puerta, mejor dicho “la carpa” .. el circo te espera.

Foto:MexicoInformative

Playa Venados, Mazatlán

Estás caminando en el famoso malecón de Mazatlán, la gente lo recorre para conocer las esculturas distribuidas a lo largo de sus 17 kilómetros de largo. Otros andan en bicicleta y muchos más trotan para aprovechar las virtudes del ejercicio a la orilla del mar.

A sólo un par de kilómetros, en la isla Venados, los turistas de “enfrente” también se ejercitan, pero remando un kayak en el mar. Se concentran para no perder el equilibrio y, a la vez, contemplan las aves que anidan en los acantilados. Unos más prefieren esnorquelear en la caleta.

Tienes diferentes opciones para llegar a Venados: remar durante una hora en kayak desde la playa de uno de los resorts de la zona dorada o tomar un autobús anfibio que parte cada dos horas. Es posible acordar con la empresa que renta los kayaks para que vaya por tu grupo de amigos a la marina o a la playa de tu hotel.

Venados es un área que, junto con las demás islas del mar de Cortés, está resguardada por la Comisión Nacional de Áreas Nacionales Protegidas, así que toma en cuenta que tienes en tus manos un sitio que debes cuidar.

En el lugar no hay baño así que será mejor que tomes tus precauciones ya que el tour dura en promedio cinco horas. Incluye: un paseo en kayak, esnórquel y un refrigerio en un manteado con sillas, todo un campamento que, por la tarde será desinstalado.

Durante el trayecto en lancha y kayak el guia te explicará de las especies de animales marinos que se han visto en la región, sobre la pesca de dorado y marlin que se ha popularizado y, claro, también podrás acercarte a la parte trasera de las islas donde cientos o mi les de aves se reúnen para competir por un espacio donde hacer sunido.

Venados es la isla que más turistas recibe, es común observar a un grupo de mazatlecos que baja de sus lanchas para un dia de campo, o mejor dicho un “día de playa” con todo y sándwiches ya preparados.

Colocan sus manteados para descansar y observan cómo un grupo de turistas sube en sus “grandes flotadores amarillos” para bajar unos cuantos gramos de peso mientras reman y conocen la famosa isla.