Atracciones en Alamos, Sonora.

Esta ciudad colonial alberga majestuosos edificios con peculiares arcos que la caracterizan, principalmente en el corazón de la ciudad donde se encuentra la Plaza principal, lugar ideal para tomar un descanso entre sus jardines, su quiosco posee una antigüedad de más de 100 años. Junto a ella sobresale la fachada del Palacio Municipal, una construcción del año de 1899 en la que se observan columnas de hierro, grandes ventanas y una torre.

Un bello ejemplo de estilo barroco es el Templo de la Purísima Concepción, del siglo XVIII, su elegante arquitectura tiene tres naves principales y su interior conserva muebles finos de madera de buena calidad.

Otro espacio para hacer una pausa en el recorrido es La Alameda, cubierta por los grandes árboles que le dan nombre a esta población. Unos pasos más y está el Callejón del Beso, como en la ciudad de Guanajuato, aquí también han surgido historias de amor.

En Álamos, sus construcciones centenarias guardan un episodio de la historia de la región, de aquel esplendor minero quedan la Casa de Moneda, donde se acuñaron los minerales preciosos desde 1827 para México y otros países. El Museo Costumbrista de Sonora, instalado en una casona del siglo XVIII, exhibe fotografías, documentos y objetos del Álamos minero.

Otro edificio histórico es la Antigua Cárcel, inmueble que data de la época de esplendor minero y ahora es la Casa de la Cultura.

Museo de Sonora (Hermosillo)

Su construcción estuvo a cargo de los mismos prisioneros, la mayor parte de ellos del grupo indígena yaqui. Fue inaugurado el edificio como Penitenciaría Estatal en 1907. Su construcción estuvo a cargo de los mismos prisioneros, la mayor parte de ellos del grupo indígena yaqui. Este bello lugar, representativo de la arquitectura de finales del siglo XIX dejó de funcionar como cárcel en 1979.

Las tres plantas que integran el recinto fueron acondicionadas para albergar una de las importantes muestras históricas y arqueológicas del estado de Sonora. Los calabozos y las crujías que aún se conservan en el lugar, muestran cómo eran las cárceles en el antigüedad.

El acervo cultural que se encuentra en el museo ilustra desde los inicios de la sociedad sonorense hasta sus manifestaciones actuales a través de las áreas: Paleontología, Arqueología, Etnografía e Historia, destacando entre ellos una serpiente en piedra teotihuacana que se exhibe en la sala seis; una armadura y monedas pertenecientes al siglo XVI que se observan en el recinto ocho dedicado a la Conquista; una colección de armas del siglo XIX que se pueden admirar en el espacio que habla de la defensa del territorio; una pareja porfiriana, en la cual se puede apreciar la vestimenta de esa época; y la representación de la danza del Venado, caracterizada por un grupo indígena yaqui que se localiza en un área contigua.

Asimismo, una colección de bilimbiques de la época de la Revolución y maquetas y barcos pesqueros que ilustran el tema de la siguiente sección dedicada al estado de Sonora actual. El museo además cuenta con un espacio para exposiciones temporales y una biblioteca.

Ubicación: Jesús García s/n. (A un costado del cerro de la Campana)

Isla Tiburón, Sonora.

La isla más grande de México (con más de mil 200 kilómetros cuadrados) es un área natural protegida; también es propiedad del pueblo seri y, además, territorio sagrado.

Nadie puede habitar en ella y solamente los seris son quienes, oficialmente, pueden llevar viajeros a su territorio.

Tiburón es para pocos, en primera porque el acceso es muy restringido y en segunda porque hay que tener el valor de ir “muy a la aventura”. No hay baños, de repente puedes encontrarte una linda vívora de cascabel; el calor es tremendo, si te quedas a dormir, tienes que acampar.

Hay que tenerle mucho respeto a la naturaleza y a la cultura seri. Todos los guías son gente sabia, en su mayoría mayores; muchos son platicones y otros no tanto, pero estarán dispuestos a contar historias y explicarte todo acerca de la tierra que estás pisando.

Isla Tiburón es un pedazo del desierto sonorense en perfecto estado de conservación. Ahí habita el borrego cimarrón, un gran trofeo para los que practican la caza controlada. Se realizan caminatas guiadas por senderos donde probablemente te encontrarás algunos montículos de piedritas. No los toques, son ofrendas a los dioses. Observarás varias especies de aves migratorias, variedad de reptiles endémicos, coyotes, venados y ardillas.

La visita a la isla puede durar uno o varios días y el precio varía “según como te vean”, del ánimo en el que estén y lo que quieras hacer
Para acercarte a la comunidad seri llama al Centro Coordinador de Desarrollo Indígena en Bahía de Kino Tel. 662 242 0825. El personal te contactará con alguno de los guías. De ahí ellos te llevan a Punta Chueca (de una a dos horas por terracería), de donde parten las lanchas.

El trayecto es de 20 minutos, aproximadamente. La peor temporada para visitar Tiburón es durante el verano. Por otra parte, hay que cruzar el canal de Infiernillo (imagínense el por qué de su nombre) y, si el viento es demasiado fuerte, la salida se suspende. Adicionalmente se paga un derecho de 40 pesos.

Puerto Peñasco

Puerto Peñasco es un sitio donde hay infinidad de criaturas marinas, desde raros invertebrados hasta juguetones lobos marinos; y lo mejor de todo es que hay quienes se preocupan por proteger todo este caudal de vida acuática.

En Puerto Peñasco es un sitio excepcional por las riquezas naturales que la rodean. Para quien esté dispuesto a ir en su búsqueda, le recomendamos recurrir al Centro Intercultural de Estudios de Desiertos y Océanos (CEDO) donde realizan “ecoaventuras”.

Las ecoaventuras, son visitas guiadas a distintos rumbos naturales de la zona. Las hay por las grandiosas dunas, volcanes y sahuarales de la cercana Reserva de la Biosfera del Pinacate y Gran Desierto de Altar.

La más sencilla de éstas es la de “pozas de marea”, por alguna de las playas de la ciudad. El alto Mar de Cortés es una zona de grandes mareas y su nivel suele subir y bajar varios metros, dos veces cada 24 horas (con luna llena o luna nueva, el desnivel llega a los siete metros). Al bajar el nivel del mar descubre una ancha franja costera. Y ahí, en los agujeros de las áreas rocosas, quedan atrapados cientos de animales marinos.

En el paseo, los guías muestran poza por poza. Levantan las piedras con cuidado para ver a las raras criaturas presentes: caracoles, pepinos de mar, lapas, camarones pistola (que espantan a los intrusos con ruidos como de disparos), anémonas, estrellas de mar y hasta pulpos que para ahuyentar a los humanos arrojan su tinta oscura…

Otra de las ecoaventuras es por los esteros de la costa desértica cercana, como el estero Morúa, nueve kilómetros al oriente. El recorrido se puede hacer a pie o en kayac. La vegetación es pobre en relación a los exuberantes esteros del sur de México, pero lo verdaderamente impactante del lugar es la presencia de incontables aves tanto residentes como migratorias.

La ecoaventura más espectacular que ofrece el cedo es en San Jorge, una isla rocosa a unos 40 kilómetros al sureste de Puerto Peñasco. Este promontorio de 41 hectáreas es residencia de pelícanos, bobos (cafés y de patas azules), gaviotas, cormoranes, murciélagos y los lobos marinos.

Las embarcaciones del cedo suelen acercarse a la costa (en áreas permitidas), donde los viajeros pueden nadar, esnorquelear o deslizarse en kayac. Y como aquí los lobos viven sin temores, ocurre el milagro de que ejemplares jóvenes de estos amistosos mamíferos marinos hacen coro en torno a los humanos y se ponen a jugar y a nadar con ellos. En esos momentos uno entiende por qué han llamado al Mar de Cortés, “Acuario del Mundo”.

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CEDO