El Zacatón

Dentro del parque Bio Ventura, a 12 kilómetros del municipio de Aldama, Tamaulipas, se encuentra la poza del Zacatón. Clementina es el nombre del robot submarino de la NASA que exploró su gran poza.

La investigación sirvió para declararlo el cenote más profundo del mundo, de 319 metros, con un diámetro de 116. Sheck Exley, el mejor buceador mundial de cuevas, lo llamó “abismo sin fondo”

Sus tranquilas aguas, de color verde oscuro, dan la apariencia de estar estancadas; sin embargo, en el fondo existe un túnel natural de 180 metros de largo que comunica la poza con el río Nacimiento.

Además de conocer el cenote se puede nadar en la Poza Verde, una extensión del Zacatón, menos profundo (48 metros) o en la o en la Pilita, una pequeña alberca natural.

Sobre el cenote se colocó una tirolesa de 120 metros de largo. Con arneses y casco, también se puede escalar alguna de las paredes verticales de la Poza Verde.

Además de la observación de aves (muchas de las especies que se encuentran en la Reserva del Cielo se trasladan a este lugar) hay paseos en kayak para quienes buscan más que una simple contemplación de la naturaleza.

Emotion Team es de las pocas touroperadoras que realizan recorridos en esta zona. Un día de actividades va desde los 600 pesos por persona, sin incluir transporte.

Más información en el sitio: www.emotionteam.com.

El Salto, Tamaulipas

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El Salto es un cañón que se eleva en medio del desierto tamaulipeco. Recorrerlo te lleva más de seis horas
El sol pega recio sobre las paredes de El Salto. Cualquier palabra que se diga se repite mil veces, igual que los saltos que se empezarán a dar en cuanto aparezca la primera cascada.

Se ha caminado poco entre los pastizales y las cactáceas, cinco minutos más y uno está a nada del precipicio. Para sentir ese vértigo hay que viajar a Jaumave, Tamaulipas.

El primero es cortito, apenas dos metros para ir acostumbrando al cuerpo al agua y a su temperatura fresca. Unas rocas sirven de trampolín. Los que no se animen tienen permitido mirar.
Bien enganchados y asegurados hay que hacer un rapel. Es cortito, pero emocionante, por una pared nada uniforme.Después le viene otro salto más.

Las rocas han formado arcos que al cruzarlos parece que se cambia de dimensión. El paisaje ya no es el mismo.De piedras cafés a blancas, de pasto a desierto, de mucho sol a sombra, pero el agua siempre está ahí.

Ya se llevan como 40 minutos caminando. Las paredes comienzan a estrecharse y un chorro de agua cae al fondo.Entras a una especie de cueva, pero no lo haces a pie ni saltando, hay que rapelear de nuevo. Aquello es como un embudo gigante y ahí no hay de otra o te atreves o te atreves.

Existe el punto del no retorno: continuar o mejor parar porque esto dura como seis horas. Los guías saben convencer y nadie se rinde.

Dicen que estar ahí es apreciar lo que la naturaleza nos regala y que mejor entrar en contacto con ella que deslizarse al lado de una cascada. Paso a pasito hay que llegar a la siguiente poza y terminar los 27 metros de rapel.

Cuando se vuelve a tocar tierra el cañón tendrá sus paredes aún más estrechas. Así se forman unas resbaladillas naturales por las que hay que pasar para llegar a un brincote de 10 metros.

Derechitos, con las manos bien pegadas al cuerpo y las puntas de los pies apuntando al agua, como soldadito de plomo, te lanzas y el agua salpica por todos lados. Para finalizar tú eliges el camino: salto corto o largo: el primero sólo es de tres metros y el segundo de 12 metros.

La adrenalina termina aquí. Ahora una caminata de aproximadamente 30 minutos hasta encontrar el transporte que te lleve de vuelta al hotel.

El descanso se tiene bien merecido. El cuerpo agradece que te ocupes de él inmediatamente en el spa de La Florida. Una ducha de agua caliente, un masajito con piedras calientes (no está incluido en el precio de la actividad) y, después a comer.

Emotion Team te lleva por 780 pesos. Si quieres que incluya hospedaje y masaje entonces hay que desembolsar 2 mil 800 pesos. Como extra tienes derecho a un baño de temazcal.

Más información: www.emotionteam.com

Valle del ovni

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A pocos kilómetros de Alta Cima en Tamaulipas, está Rancho Viejo, también conocido como “Valle del Ovni”. Los lugareños aseguran que años atrás se posó un objeto volador no identificado y de ahí su nombre. En este tranquilo lugar también hay disponibilidad de cabañas rústicas con todos los servicios. Durante el trayecto hay dos paradas obligadas, una en el Cerro de la Campana y otra en la Roca del Elefante.

A esta altura del recorrido, el bosque tropical ya dio paso al de niebla. Las burseras, los ficus y sus lianas son sustituidos por los liquidámbares, encinos, capulines y pomarosas.

El Cielo fue una zona de explotación maderera hasta 1985, cuando el gobierno del Estado de Tamaulipas lo declaró Reserva de la Biósfera, y en el siguiente poblado del recorrido se encontraba el aserradero donde se procesaba la madera. Ese poblado es San José, ubicado en un pequeño valle rodeado de encinos bañados de heno y liquidámbares, árboles característicos del bosque de niebla.

Al centro del caserío crece, magnífica, una magnolia, especie endémica de la región. Los habitantes de esta comunidad también ofrecen facilidades para el hospedaje de los paseantes.

El camino continúa y más adelante se encuentran los pueblos La Gloria, Joya de Manantiales –donde la vegetación es dominada por los encinos y los pinos–, bosques que se han ido recuperando de la fuerte presión a la que fueron sometidos décadas atrás.

Mier, Pueblo Mágico de Tamaulipas

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De una atmósfera acogedora y tranquila, en las calles de Mier se conjugan la historia, arquitectura, gastronomía, así como espléndidos parajes de caza y pesca. El visitante quedará prendado de la calidez de su gente y todo lo que proyecta este único pueblo mágico fronterizo.

Mier, fue fundado en 1753, en un principio se le llamó Paso del Cántaro, luego Estancia de Mier. Este poblado tamaulipeco hoy cuenta con unos 7,000 habitantes. Fue protagonista de la expansión novohispana en Texas, de la guerra contra Estados Unidos en el siglo XIX y del desarrollo fronterizo.

Por ello es el corazón histórico y en definitiva, el pueblo más interesante de esta región del río Bravo. Se localiza a 106 kilómetros al poniente de Reynosa y a 154 al noreste de Monterrey.

El punto de referencia aquí es la Plaza de Armas, un amplio espacio arbolado y decorado con un bonito quiosco porfiriano octagonal de hierro. Ahí se encuentra la Iglesia de la Purísima Concepción, bonito templo terminado originalmente en 1796, aunque desde entonces ha sufrido varias intervenciones arquitectónicas.

Su material predominante es la piedra arenisca y consta de tres naves. Sus torres son desiguales, porque la más alta fue un agregado ya del siglo XIX. Su portada cuenta con un notable juego de varios relieves, entre los que destacan uno con la insignia franciscana y otro más con la imagen de un pelícano, alusiva a Jesucristo.

Al otro lado de la plaza está la llamada Casa de las Columnas o Edificio Consistorial, a lo largo de la historia ha tenido múltiples funciones: ayuntamiento, cárcel y templo masónico. Esta construcción del siglo XIX destaca por su gruesa cornisa moldurada y ondulante, también por su corredor de seis arcos que abarca toda la parte baja de su fachada.

Unas cuadras al sur de la plaza se levanta la Capilla de San Juan Bautista, un pequeño templo edificado en 1835. La piedra de tono café claro, que recubre por entero su fachada y su simpática torre de campanario de dos cuerpos, le otorgan un encanto muy especial.

Cómo llegar
En automóvil De la ciudad de Reynosa llegar por la carretera 2 rumbo a Nuevo Laredo.
De la ciudad de Monterrey tomar la carretera 54.

Festividades
De marzo a abril: Se festeja la Semana Santa con una procesión del silencio y un Vía Crucis viviente.
21 de junio: Fiesta de San Juan Bautista, se realiza en el centro una gran kermés, hay misas y procesiones.

Reserva de la Biosfera del Cielo.

La Reserva de la Biosfera del Cielo, se encuentra dentro de la Sierra Madre Oriental y forma parte de los municipios Gómez Farías, Jaumave, Llera y Ocampo, esta a una hora y media de Cd. Victoria. La biosfera fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985 y llamada muy apropiadamente: El Cielo.

¿Qué tiene de especial? Los paisajes cambian abruptamente, de la palmera al pino y oyamel. De repente todo se cubre de neblina y no te deja ver dos metros adelante de ti.
Cuenta con 144 mil hectáreas con una gran variedad de flora y fauna como reptiles, murciélagos, guacamaya verde, y al pájaro bandera o mexicano, que en su plumaje exhibe los colores de nuestra enseña patria.

En tu ascenso a este lugar debes tomar precauciones, ya que es de difícil acceso. En ciertos tramos sólo hay paso para un auto. El clima y la diversidad de paisajes dan al recorrido un toque romántico y melancólico.
Ya en el lugar puedes hacer senderismo, una actividad tranquila en la que el objetivo es observar el paisaje recorriendo los caminos. Hay senderos especializados para la observación de aves y plantas.
Abre bien tus ojos por que en el camino puedes hallar desde un pequeño hongo, hasta la mariposa monarca pues pasa por aquí en su viaje hacia el centro del país.


La cueva del agua está situada enmedio de un bosque de pino, en ella verás fauna troglobia, caracterizada por la falta de ojos y de pigmento en su piel. Te sugerimos contratar un guía que conozca bien la zona.

En el camino hacia la cueva puedes contemplar también “El Vivero”, un valle a 800 metros del pueblito de San José donde puedes encontrar algunas pequeñas cascadas y sótanos naturales.
Desde Tampico toma dos horas llegar a este lugar. La parte baja de la Reserva cuenta con buenas vías de comunicación, el resto de los caminos son de terracería.


No se requiere de algún permiso en especial, pero por seguridad, al llegar debes registarte en el libro de visitantes que maneja la presidencia municipal.

¿Dónde dormir?
Puedes dormir en las Cabañas Cielo Arriba con un costo de $500 pesos por cabaña y que es para dos personas.