¿Qué visitar en Zacatecas?

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Zacatecas lo tiene todo y para todos. Su historia nos remonta a los gloriosos días de 1530, época en la que los zacatccos todavía habitaban la región, antes de que ésta fuera conquistada por los españoles. Fue más o menos en 1546 cuando los invasores europeos se dieron cuenta de la riqueza que podían obtener de la abastecida industria minera y, tras descubrir un territorio lleno de plata al pie del famoso cerro de La Bufa, decidieron quedarse y dominar por completo al lugar. Es impresionante ver cómo las tradiciones y costumbres de dos diferentes culturas se conjugan entre sí, presentándose como la esencia de esta hermosa ciudad colonial.

Las majestuosas construcciones, vestidas de cantera rosada y levantadas por las órdenes misioneras de los españoles, son en la actualidad uno de los sellos de identidad más emblemáticos del estado minero. Templos, conventos y casonas coloniales se imponen ante nuestros ojos dentro de un escenario colmado de cultura, historia y diversión. Sólo basta con mirar la elegante fachada de estilo barroco churrigueresco de la Catedral de Zacatecas para darnos cuenta de su inigualable belleza no por nada ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

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La Noche de Rábanos, Oaxaca

El 23 de diciembre se llevará a cabo la 111 edición de la Noche de Rábanos en la ciudad de Oaxaca, una exposición de figuras realizadas con esa tubérculo, principalmente flores y representaciones de imágenes religiosas, la cual se ha convertido en uno de los eventos populares más importantes de este destino del sur del país.

Este encuentro, en el que participan más de 150 trabajos tiene lugar en la Plaza Constitución del Centro Histórico de la capital oaxaqueña.

Aunque hay varias versiones sobre su origen, la más aceptada entre los oaxaqueños refiere que durante el siglo XVIII los comerciantes organizaban el llamado mercado de la fiesta de Navidad para expender todo lo necesario para preparar la cena de Nochebuena.

Para hacer más llamativos sus puestos, los adornaban con figuras hechas con rábanos, principalmente flores, conejos y posteriormente figuras que representaban ángeles y santos.

Complementaban la decoración figuras de hojas de maíz con formas de hombres y animales.

Los montones de pescados secos, romeritos y otros alimentos, lucían elegantes con estas pequeñas obras de arte efímero, lo cual le daba a la improvisada plaza pública un aspecto de fiesta.

La expo iniciará alrededor de las 17:00 hrs, cuando serán presentadas las obras.

Destacan las que hacen ilúsion a vírgenes, tehuanas con todo y sus vestidos amplíos, adornos, cargando canastos con frutas, templos, músicos y procesiones, así como aquellas que son representaciones de diversos oficios.

La Noche de Rábanos es la muestra a escala de la sociedad oaxaqueña; del arte popular y la habilidad de los hortelanos para transformar en arte objetos de uso cotidiano. Y por tratarse de una fiesta que sirve como antesala a la Nochebuena, la plaza principal de Oaxaca se llena de música de banda  y mezcal, al día siguiente es el festejo de la Calenda, que es la procesión de los padrinos del Niño Dios que se realiza por las calles de la Antigua Antequera, donde todo parece indicar la Noche de rábanos es sólo el comienzo de la fiesta que culmina ya entrado el año nuevo.

Acatzingo, Puebla

El día 14 de septiembre, casi todos los habitantes de la localidad amanecen preparando los festejos a la Virgen de los Dolores, “la Jefecita”.

En todas las calles del centro y aledañas se ven personas ornamentando las aceras con arreglos diversos: maceteros, lámparas, candiles, varas florales y una miscelánea inusitada.

Se pintan centenares de kilos de arena y aserrín para elaborar los casi 8 kilómetros de alfombras por los que pasará la procesión con la imagen de la Virgen, y se emperifollan las canastas con frutos, verduras y flores que se colocarán en el camino.

Al iniciarse la procesión, a las once de la noche, el alma de los acatzincas y visitantes se transporta a otras dimensiones entre el estruendo de los cohetes.
Miles de personas acompañan a la Virgen de los Dolores en el periplo que concluye a las 8:30 de la mañana del día siguiente, justo en el lugar de donde partió, la Parroquia de San Juan Evangelista, cuya construcción se terminó el 24 de junio de 1691, Día de San Juan Bautista.

A lo largo de la caminata, que dura casi 10 horas, propios y extraños asisten a un espectáculo de deslumbrantes alfombras.
Ornamentos y diseños nos conducen de un asombro a otro, de un símbolo cristiano a otro, de imágenes sobrias a figuraciones insólitas; el festín visual es acompañado con el obsequio de atole, chocolate, pan y tamales.


Acatzingo se ubica al centro del Estado de Puebla. Limita con los municipios de Nopalucan y Soltepec al norte; con Los Reyes de Juárez, San Salvador Huixcolotla y Quecholac, al sur; al este con Felipe Ángeles y al oeste con Tepeaca.

Clima: Templado-subhúmedo con lluvias en verano.

Todo el año es buena temporada para ir, pero para disfrutar de las festividades de Nuestra Señora de los Dolores conviene ir a mediados de septiembre.

Dónde dormir: Los hoteles de la localidad no son recomendables, es preferible pernoctar en la Ciudad de Puebla, en la ex Hacienda de Santiago Texmelucan (a 38 kilómetros) o en Oriental, a 8 kilómetros de la ex hacienda.
Si optas por alguno de los dos últimos lugares tendrás la oportunidad de visitar Tepeyahualco y la zona arqueológica de Cantona, distante a 24 kilómetros de Oriental.

Tips:  No olvides probar el mole poblano, los chiles en nogada ni comprar de los dulces típicos como son los camotes, muéganos, trufas, limones rellenos de coco, alegrías, dulces de leche.

¿Qué lugares visitar en Chiapas?

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Chiapas fue la cuna de las culturas más emblemáticas de la época, el florecimiento de los mayas, los zoques y los chiapanecos se dio lugar aquí, es por ello que la cultura del lugar está constantemente enriquecida por el continuo tránsito y contado con diversos grupos étnicos, de ahí que en el estado se hablen más de diez lenguas distintas, por ello es que es tan complejo y tan diverso. Cada lugar, cada poblado, guarda su propia identidad, por eso es que los sentidos y la vista no dejan de sorprenderse a cada paso, en donde el colorido, la tradición y su riqueza quedan de manifiesto a través de un pueblo que festeja y celebra cada semana del año en diferentes poblados y ciudades a su santo patrono, al poseedor de sus sueños, sus peticiones, sus temores, sus esperanzas. San Sebastián Mártir, San Antonio Abad, San Caralampio, el señor de Esquipulas o el de Tila, entre muchos, configuran las celebraciones que en su mayoría forman un sincretismo entre lo profano y lo religioso en una tradición que data desde la época colonial, en donde sus rituales son precedidos por brujos, limpias con hierbas y el pozal, bebida ritual, que los pone en contado con sus santos.

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TUXTLA GUTIÉRREZ

La capital del estado se encuentra enclavada entre montañas, su apariencia moderna permite disfrutar de las comodidades de una ciudad con centros comerciales, restaurantes, hoteles y lugares de interés turístico como el zoológico Miguel Álvarez del Toro, y los rituales zoques como La bajada de las vírgenes de Copoya. Asimismo, hay que visitar la Catedral de San Marcos, El Parque de la Marimba, el Teatro de la Ciudad, el Museo Regional de Chiapas, el Centro de Convenciones, el Polyforom y el Centro Cultural Jaime Sabines. Las estaciones son marcadas por un intenso calor, la ciudad está llena de árboles y de flores, de leyendas y de gente amable que siempre está dispuesta a ayudar y a mostrar el encanto de su ciudad.

ZINACANTÁN

Pueblo tzotzil, lleno de tradición sagrada, rodeado de valles y de misterio. La llegada al lugar comienza a mostrar su riqueza desde el momento en que un grupo de niños indígenas, cobijados por sus hermosos vestidos llenos de colorido y de flores dan la bienvenida al turista con una sonrisa y con el deseo de tomarse fotos con todos, por una módica cantidad. La iglesia de San Lorenzo es la visita obligada para el viajero, a la entrada de la misma se advierte: Proivido comer sabritas y dulces. Proivido matar pollos (sic). En el altar no se ven cruces ni la figura de Cristo, el centro principal de la oración y de la devoción está puesto en San Lorenzo Mártir, él es la figura principal, del techo penden un sinfín de lazos de colores, las flores y las velas se encuentran a cada paso, los santos, todos, están vestidos como indígenas, el colorido es impadante.

El recorrido no termina, por las estrechas calles, rodeadas de montañas y con una niebla que apenas comienza a revelarse, se abren las puertas de una casa

en donde nos espera la hospitalidad de un grupo de mujeres indígenas que nos muestran una gran cantidad de productos elaborados por sus manos: carpetas, bolsas, suéteres, manteles, chales, jorongos. La decisión de qué comprar es difícil, todo es hermoso y los precios lo son más. Mientras tanto, nos invitan a tomar ya disfrutar de un taco con una tortilla recién hecha con queso, salsa y chorizo del lugar, el manjar es incomparable y para entrar en calor, pozal, aguardiente natural, de canela o jamaica, sólo un poco, porque es fuerte y todavía queda por conocer. Nos despedimos de Zinacantán, procurando guardar en la memoria la belleza de sus valles, de sus montañas y de ese silencio que sólo es interrumpido por los niños que en su lengua tzotzil nos invitan a regresar.

san-juan-chamula.jpg SAN JUAN CHAMULA

La atmósfera de San Juan Chamula es única, el pueblo tzotzil debe su fama a los rituales sincréticos que se llevan a cabo dentro del templo, la devoción, la solemnidad y la seriedad de sus rituales son impresionantes. En la explanada, que está alojada junto a la iglesia, se extiende un mercado en donde se venden 105 productos de los indígenas que bajan de las diferentes regiones de las montañas. Animales, frutas, verduras, figuras de barro, textiles y hierbas forman una sinfonía de voces en diferentes lenguas y de mezclas étnicas. Las fotos están prohibidas, los indígenas guardan celosamente su alma y su identidad, así que las sensaciones y los colores deben registrarse sólo en la memoria.

El portón principal de la iglesia está enmarcado por el colorido de las prendas de 105 indígenas, azules, rosa mexicano, verde y morado, todo el conjunto parece simular uno de sus textiles. Hay que caminar con cuidado, a lo largo de la iglesia se extienden de lado izquierdo 105 santos vestidos como indígenas y con un espejo colgando en el pecho como reflejo del alma; justo enfrente están las vírgenes ataviadas de la misma manera y con su espejo, dicen que están colocadas así porque se coquetean.

Se encuentran grupos de familias sentadas en el piso, realizando sus rituales de limpias, algunos brujos o magos presiden la acción, otros más lo hacen pasándose huevos por el cuerpo, tomando pozal y refrescos de cola que se toman para que al eructar se liberen de los malos espíritus del cuerpo, esta tradición viene desde tiempos lejanos en donde lo hacían con un pozol negro, que ahora ya no se consigue, todos, sin excepción alguna, lo hacen, hasta los más pequeños, los rezos se convierten en mantras, por eso es que toda la iglesia vibra con un tono particular, que se logra escuchar a pesar de las bandas de música, porque también había otra que daba sus reverencias a San Diego. Los turistas somos sólo observadores, no podemos participar, ya que solamente ellos son quienes pueden realizar este tipo de rituales.

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS

Famoso por su belleza extraordinaria, por el conjunto de arquitectura tradicional y monumentos coloniales. San Cristóbal es una postal de colores, de museos, de retablos barrocos, de cultura viva. Sus calles empedradas también rodeadas de montañas y valles, albergan el paso de todos los turistas que recorren sus tiendas, sus cafecitos y sus librerías. Su clima bohemio guarda la tradición de todos los tiempos, la cultura chiapaneca y ese toque que lo hace tan plural. Los indígenas conviven con los europeos que, enamorados del lugar, deciden que San Cristóbal se convierta en su residencia.

Alrededor de la plaza se encuentra la catedral de fachada barroca, el Palacio Municipal, la Iglesia de San Nicolás y la Casa de la Sirena. Uno de 105 puntos de mayor interés es la Iglesia de Santo Domingo con su fachada barroca, sus retablos y su púlpito dorados en su interior. Es indispensable recorrer el Convento Dominico y el Templo de la Caridad, unidos con la plaza y la catedral por el andador turístico. En todo San Cristóbal se pueden encontrar hoteles de acuerdo a las capacidades y necesidades de cada persona. Su clima templado es el ideal para disfrutar de su exquisito café o de un chocolate, contemplando el espectáculo que ofrece.

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PARQUE NACIONAL CAÑÓN DEL SUMIDERO

La maravilla del estado de Chiapas es evidente en cada una de sus regiones; sin embargo, el Cañón del Sumidero es sin duda uno de los lugares más espectaculares de México, así como también uno de los más significativos para los chiapanecos, pues en este se da lugar la leyenda de la batalla entre chiapanecos y españoles. El recorrido por el cañón se hace a través de las lanchas que ofrecen un recorrido por las altas paredes de casi 1000 metros de altura, desde donde se puede admirar un paisaje lleno de flores, fauna, así como la posibilidad de adentrarse en muchas de sus grutas. El Cañón del Sumidero es una de las aventuras más impresionantes que se puedan realizar surcando por sus aguas, en donde se pueden admirar cocodrilos, aves de todo tipo y cascadas naturales. Dentro del cañón está el parque ecoturístico Cañón del Sumidero, con albercas, actividades de deportes extremos, algunos animales y su restaurante que tiene a la vista el imponente cañón, es un recorrido que no debe dejarse de hacer.

Chiapas tiene todo para hacer de las vacaciones el lugar ideal para conocer una tierra llena de tradiciones, de cultura y de colorido. Su enorme diversidad étnica, su comida y sus recorridos conforman, sin duda, uno de los lugares más bellos de la República Mexicana.