Cenote Sambulá

Sambulá‘, un cenote de aguas cálidas y limpias, se localiza a sólo dos kilómetros del centro de Motul, por la carretera que va a Cacalchén.

Este cenote se encuentra en una gruta y cuenta con un espacio acondicionado especialmente para que el visitante pueda admirar al máximo de esta belleza natural y disfrutar de un feliz día de campo.

‘San Ignacio’ está a sólo 20 minutos de Mérida, en la carretera a Campeche, en el poblado de Chocholá. Este cenote cuenta con condiciones muy seguras y es ideal para nadar en sus aguas transparentes de color azul turquesa.

El sitio se encuentra en el interior de una gruta con iluminación artificial y música ambiental. La bóveda es de unos ocho metros de altura y tiene formaciones de estalactitas y se puede disfrutar de especies endémicas de Yucatán.

Las instalaciones del cenote cuentan con áreas verdes, restaurante, palapas, vestidores, baños, etcétera.

Cenote Xkekén

Localizado a 7 km al suroeste de Valladolid; este cenote está dentro de una cámara subterránea. Puede observar formaciones de estalactitas y aguas de vivo color turquesa iluminadas por la luz natural que penetra a través de un hueco en la parte central de la bóveda. El agua es poco profunda y es tan limpia y clara, que se observan múltiples peces. Se puede nadar.

Cenote tipo subterraneo de aguas cristalinas, para poder acceder a el hay que bajar unas escalitanas labradas en roca, que desembocan en un gran salon, donde podras admirar el agua azul del cenote que es iluminada por un rayo de luz que entra por el techo.

Se llega por la carretera Mérida-Valladolid número 180; tres kilómetros antes de llegar a Valladolid, hay una desviación de lado derecho, ésta conduce al poblado de Dzitnup, de este lugar recorre 2 kilómetros para llegar al cenote. En la ciudad de Valladolid hay hoteles de estilo provinciano, así como buenos lugares para comer.

Haciendas en Mérida y Yucatán

hacienda

Muy cerca de Mérida, capital del estado de Yucatán, se levantan antiguas y hermosas haciendas, testigos mudos del pasado en medio de grandes extensiones de selva. Durante la segunda mitad del siglo XIX, las haciendas de Yucatán constituyeron el principal régimen de explotación de la tierra, operando de manera prácticamente autónoma, bajo un sistema económico similar al feudalismo.

En ellas se elaboraban diversos productos agrícolas que servían primero para el sustento de la propia hacienda y sus habitantes, y después para su comercialización. En el segundo caso, las haciendas de Yucatán cultivaban principalmente henequén, una planta de la familia del agave, la cual se procesaba para obtener una fibra natural muy resistente y versátil. Esta fibra se usaba para fabricar productos tan diversos como bolsas, cuerdas, cordeles, hamacas, sogas, cables, etcétera.

El número de haciendas productoras de henequén se incrementó gracias al éxito de este material y a la enorme demanda que empezó a generar, al punto que tal industria llegó a ser el motor principal de la economía yucateca. Este auge económico se reflejó a su vez en el enriquecimiento de las haciendas, majestuosamente construidas y lujosamente decoradas.

Sin embargo, el éxito del henequén empezóa verse limitado tras la aparición de las fibras sintéticas, hasta entrar en un periodo de franco declive. Las haciendas, que habían sido prósperos y elegantes testigos de un exitoso periodo, entraron en un estado de inactividad y no recuperaron su esplendor sino hasta tiempos recientes.

En la actualidad, muchas de las haciendas se han convertido, después de minuciosas restauraciones, en lujosos y exclusivos hoteles, muchos de ellos conservando el estilo de la decoración y del mobiliario original. Otras son paradores turísticos, restaurantes o museos. Muchas de ellas conservan parte de la maquinaria que se utilizaba en las fábricas henequeneras -algunas aún producen fibras- y otras cuentan con sus propias capillas o iglesias, ubicadas por lo general en el corazón de cada hacienda.

La mayoría de las haciendas que se han convertido en hoteles poseen elegantes instalaciones, algunas tienen spas con tratamientos tradicionales, restaurantes gourmet de cocina regional y habitaciones únicas, todas diferentes entre sí. Al ser normalmente hoteles pequeños, pueden ser el refugio ideal para unas vacaciones privadas, estando alejado de todo lugar común. Elementos como el hierro forjado, amplias y frescas terrazas, refinadas piezas de arte y detalles de artesanía local, suelen formar parte de la decoración.

Con enormes y exuberantes jardines, hermosas construcciones históricas y fauna de la región, las haciendas de Yucatán conservan y permiten disfrutar una atmósfera privada y apacible. En ellas es posible vivir momentos increíbles de relajación y descanso, pasando una estancia única e inolvidable cerca de las riquezas arqueológicas, coloniales y naturales de la península de Yucatán.

Para reencontrarse con la familia, para renovarse física y espiritualmente, para tomar decisiones de negocios, para hacer o renovar votos o simplemente para disfrutar un momento de paz en un escenario de belleza natural insospechada, visite las haciendas de Mérida y Yucatán, un tesoro escondido que todos pueden descubrir.

Cenotes de Cuzamá, Yucatán

cenote

Durante tu estancia en Mérida, no dejes de visitar esta población vecina, en la que podrás subirte a un antiguo vagón “tirado por mulas”, que te llevará a conocer 3 espectaculares cenotes. Yucatán es un territorio en cuya superficie, producto de la erosión milenaria de la piedra caliza, suave y porosa, abundan los accidentes geográficos conocidos como cenotes (espejos de agua interconectados de forma subterránea) que, para fortuna de quienes gustan de visitar el sureste mexicano, recientemente se han adaptado para favorecer la práctica de varios deportes de aventura como el buceo, el snorkel, la espeleología (exploración de grutas y cavernas), entre otros.

En Cuzamá, población ubicada a 40 km de Mérida, los habitantes de la región han desarrollado un nuevo y atractivo paseo -basado en la explotación misma de las maravillas y recursos naturales de la región-, el cual comienza a los pies de una vía, sobre la que hasta hace no mucho tiempo transitaban pequeños vagones que los lugareños utilizaban para transportar las fibras que se producían del henequen (el antiguo oficio de los habitantes de Cuzamá), y que ahora funcionan como “trucks” tirados por mulas.

Estos curiosos medios de transporte permiten a los visitantes avanzar por 7 kilómetros de caminos, llenos de maleza, lo que agrega un increíble sabor de aventura al paseo, para alcanzar y conocer tres increíbles cenotes (el Chelentún, el Chak-Zinik-Che y Bolom-Chojol), ideales para practicar el snorkel y disfrutar del contacto directo con la naturaleza. ¡No dejes de visitarlos!

Tips
La región donde se localiza Cuzamá está clasificada como cálida semiseca con lluvias en verano, presentándose durante la época de éstas las llamadas “sequías de medio verano”. En la región la temperatura media anual es de 26.3° C.

¿Cómo llegar?
Cuzamá se localiza a 40 km de Mérida, siguiendo por la carretera núm. 180, con rumbo a Cancún. Tomar luego la desviación hacia el poblado de Canacín, para después avanzar por una carretera federal que lleva hasta Cuzamá.

La Hacienda Petac

hacienda

La Hacienda Petac es un pequeño paraíso privado, ubicado en el corazón de la Península de Yucatán, en México. Dotada de una rica historia colonial, es una de las haciendas más antiguas del área de Mérida, que comenzó como un rancho para la cría de ganado antes de su conversión a la producción de henequén a finales del siglo XIX.

Restaurada con modernos y lujosos detalles, conserva su calidez colonial y sus detalles históricos. La decoración del interior es mexicana tradicional mezclada con diseños contemporáneos.

Hay que destacar que las haciendas eran parte de un sistema económico que empezó con los españoles en el siglo XVI. Eran granjas y centros manufactureros que producían carne y otros artículos para exportar. Al paso del tiempo, las haciendas se convirtieron en símbolos de riqueza y cultura, adornadas con una arquitectura particular, muebles y arte de alrededor del mundo.

Localizada a 30 minutos del Aeropuerto Internacional de Mérida, esta hacienda se puede alquilar por períodos de 7 días, que incluyen tres excursiones, transportación desde y hacia el aeropuerto de Mérida; desayunos diarios, un cocinero, una mucama y lavandería.

Las instalaciones cuentan con cinco habitaciones de lujo y siete baños; cocina, comedor; una biblioteca, sala de juegos, bar, salón principal y una capilla. Para la relajación provee una espectacular piscina con hamacas en un entorno paradisiaco donde el sonido de la naturaleza complementa el regalo de una vacación sin agite.